Co-producción es un concepto central en los Estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) que describe el proceso mediante el cual el mundo social y el mundo natural se moldean mutuamente. Esta perspectiva desafía la visión tradicional que separa la ciencia como un descubrimiento objetivo de la sociedad como un conjunto de influencias subjetivas.

Según esta teoría, los hechos científicos y las estructuras sociales no existen de forma aislada, sino que emergen simultáneamente a través de redes complejas de actores humanos y no humanos. Comprender la co-producción es fundamental para analizar cómo se construye el conocimiento técnico y cómo este, a su vez, configura las instituciones y la cultura.

Definición y concepto

La co-producción es un concepto fundamental dentro de los Estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) que se define específicamente como la producción mutua entre ciencia y sociedad. Esta noción teórica establece que la ciencia y la sociedad no son entidades separadas que simplemente interactúan, sino que se dan forma recíprocamente en un proceso continuo y dinámico. Al comprender la relación como una producción mutua, el marco de los CTS propone que los cambios en la estructura social influyen directamente en el desarrollo científico, y a su vez, los avances y estructuras científicas moldean las instituciones, creencias y organizaciones sociales.

Desafío a las distinciones clásicas

La introducción del concepto de co-producción representa un desafío directo a las distinciones clásicas que han dominado tradicionalmente las ciencias sociales. Históricamente, el análisis social ha dependido de dicotomías rígidas para categorizar la realidad. La perspectiva de la co-producción cuestiona la validez de estas separaciones al demostrar cómo están entrelazadas en la práctica social y científica.

Una de las distinciones clásicas más afectadas es la separación entre estructura y agencia. En lugar de ver la estructura social como un marco estático que limita la acción individual (agencia), la co-producción sugiere que ambas se construyen mutuamente a través de las prácticas científicas y tecnológicas. De manera similar, la distinción entre naturaleza y cultura se ve desdibujada. La ciencia no solo descubre la "naturaleza" pura, sino que participa activamente en su definición, mientras que la "cultura" no es solo un constructo humano aislado, sino que está mediada por artefactos y conocimientos científicos.

Otro par de conceptos que la co-producción pone en tela de juicio es la separación entre ciencia y política, así como entre Estado y sociedad. Tradicionalmente, la ciencia se ha presentado como un dominio objetivo y racional, separado de las luchas políticas y las influencias estatales. Sin embargo, al ver la ciencia y la sociedad como co-producidas, se reconoce que las decisiones científicas están cargadas de valores políticos y que las estructuras estatales son, en gran medida, construcciones tecnológicas y científicas. Esta visión integrada permite un análisis más matizado de cómo el conocimiento científico se convierte en poder político y cómo las instituciones sociales dan forma a lo que se considera "verdadero" en la ciencia.

¿Qué es la co-producción según Sheila Jasanoff?

La propuesta de Sheila Jasanoff posiciona la co-producción no como una teoría cerrada, sino como un lenguaje analítico diseñado para examinar la interacción dinámica entre el conocimiento científico y el poder político. Este enfoque desafía las distinciones clásicas de las ciencias sociales al sugerir que la ciencia y la sociedad no son entidades separadas que simplemente se influyen mutuamente, sino que se generan simultáneamente. Jasanoff argumenta que este marco evita otorgar una primacía absoluta a la ciencia sobre lo social, o viceversa, permitiendo una comprensión más matizada de cómo ambos dominios se moldean recíprocamente.

Un lenguaje analítico para la interacción ciencia-sociedad

Al definir la co-producción como un lenguaje analítico, Jasanoff proporciona herramientas para descomponer los mecanismos mediante los cuales los hechos científicos se convierten en hechos sociales y las estructuras sociales se consolidan como verdades científicas. Esta perspectiva es crucial porque permite a los investigadores observar cómo las decisiones técnicas tienen implicaciones políticas profundas y cómo las preferencias políticas dan forma a la trayectoria del descubrimiento científico. No se trata de una descripción estática, sino de un método para rastrear las conexiones causales y culturales que unen el laboratorio con la sala de reuniones del poder.

Vinculación con instituciones y asignación de recursos

El marco de Jasanoff vincula explícitamente la co-producción con instituciones clave como el Estado, la ciudadanía y los mecanismos de asignación de recursos. El Estado actúa como un actor central que valida ciertos conocimientos científicos mientras margina a otros, influyendo así en la política pública. La ciudadanía, por su parte, no es solo un receptor pasivo de la ciencia, sino un participante activo cuya aceptación o resistencia afecta la legitimidad del conocimiento científico. Asimismo, la asignación de recursos, ya sean económicos, humanos o institucionales, refleja y refuerza las prioridades tanto científicas como sociales, demostrando cómo la escasez y la abundancia en un ámbito impactan directamente en el otro. Esta interdependencia resalta que ningún hecho científico existe en un vacío, sino que está profundamente arraigado en el tejido social y político de su época.

Corrientes del lenguaje coproduccionista

La teoría de la co-producción, desarrollada principalmente por Sheila Jasanoff, no presenta una visión monolítica de la relación entre ciencia y sociedad. Por el contrario, Jasanoff identifica y distingue dos corrientes fundamentales dentro del lenguaje coproduccionista: la corriente constitutiva y la corriente interaccionista. Estas dos aproximaciones ofrecen marcos distintos para analizar cómo los hechos científicos y los arreglos sociales se moldean mutuamente, desafiando las distinciones clásicas de las ciencias sociales. Comprender las diferencias entre estas corrientes es esencial para aplicar el concepto de co-producción con precisión analítica.

Comparación de las corrientes coproduccionistas

La distinción entre la visión constitutiva y la interaccionista radica en el grado de integración que se atribuye a los objetos científicos y las estructuras sociales. Mientras que una enfatiza la estabilización de los objetos técnicos y científicos dentro de la red social, la otra se centra en la articulación dinámica entre el conocimiento científico y las fuerzas políticas. A continuación, se presenta una comparación estructurada de estas dos corrientes según la clasificación establecida por Jasanoff.

Aspecto Corriente Constitutiva Corriente Interaccionista
Enfoque principal Estabilización de objetos Articulación ciencia-política
Ejemplo teórico Teoría del actor-red Escuela de Edimburgo
Naturaleza de la relación Integración estructural profunda Interacción dinámica entre dominios

Características de la corriente constitutiva

La corriente constitutiva, representada teóricamente por la Teoría del actor-red, sostiene que la ciencia y la sociedad no son esferas separadas que se influyen mutuamente, sino que están entrelazadas en una sola trama. En esta visión, los objetos científicos (como instrumentos, datos o teorías) se estabilizan a medida que se integran en las redes sociales. La Teoría del actor-red proporciona el marco para entender cómo estos objetos técnicos ganan agencia y definen las relaciones sociales. Este enfoque sugiere que la distinción entre lo "natural" y lo "social" es el resultado de la propia producción científica, no un punto de partida previo.

Características de la corriente interaccionista

Por otro lado, la corriente interaccionista, asociada a la Escuela de Edimburgo, se centra en la articulación entre la ciencia y la política. Esta perspectiva analiza cómo los intereses sociales, las estructuras de poder y las decisiones políticas moldean la construcción del conocimiento científico. La Escuela de Edimburgo ofrece herramientas para examinar cómo las fuerzas externas influyen en la selección y validación de los hechos científicos. Aunque reconoce la autonomía relativa de la ciencia, esta corriente enfatiza la interacción continua entre el ámbito del conocimiento y el ámbito de la gobernanza política.

Conceptos asociados en el análisis coproduccionista

El análisis de la co-producción se enriquece con conceptos complementarios que ayudan a visualizar estas relaciones. Entre ellos destacan los "tejidos sin costuras" propuestos por Thomas P. Hughes, que ilustran cómo la tecnología y la sociedad se entrelazan de manera continua. Asimismo, la noción de "red heterogénea" de John Law ofrece un marco para entender la diversidad de actores y elementos que participan en la construcción de los hechos científicos. Estos conceptos refuerzan la idea de que la ciencia y la sociedad se producen mutuamente en procesos complejos y dinámicos.

Conceptos asociados: tejidos sin costuras

El marco teórico de la co-producción se complementa con conceptos afines que buscan desdibujar las fronteras rígidas entre lo social y lo técnico. Uno de los aportes más significativos en esta dirección proviene del historiador Thomas P. Hughes, quien introdujo la noción de «tejidos sin costuras» para describir la naturaleza compleja de los sistemas tecnológicos. Este concepto sugiere que la realidad técnica y social no está compuesta por elementos aislados, sino que forma una trama continua donde las distinciones categóricas tradicionales pierden su fuerza explicativa.

La electrificación de Estados Unidos como ejemplo paradigmático

Para ilustrar la idea de los tejidos sin costuras, Hughes analiza el desarrollo del sistema de electrificación en Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Este período histórico sirve como un caso de estudio fundamental para comprender cómo la tecnología y la sociedad se moldean mutuamente. La construcción de esta red eléctrica no fue simplemente un acto de ingeniería aislada, sino un proceso profundo de integración social y material.

Según el análisis de Hughes, los empresarios y constructores de este sistema eléctrico actuaron con una visión que trascendía las categorías académicas tradicionales. No distinguieron estrictamente entre lo humano, lo material y lo institucional durante el proceso de expansión de la red. Esta falta de atención a las distinciones categóricas permitió que la electricidad se convirtiera en un tejido sin costuras que envolvía a la sociedad norteamericana, integrando aspectos técnicos, económicos y culturales en una sola estructura funcional.

En este contexto, los cables, las centrales generadoras, las tarifas comerciales, las costumbres de consumo y las instituciones regulatorias se entrelazaron de tal manera que resultaba difícil separar lo que era puramente «técnico» de lo que era puramente «social». Los empresarios no veían la tecnología como un objeto estático, sino como una fuerza dinámica que redefinía las relaciones sociales. De manera recíproca, las estructuras sociales existentes daban forma a cómo se implementaba y se utilizaba la tecnología eléctrica.

Esta perspectiva es coherente con la visión de la co-producción defendida por Sheila Jasanoff, ya que refuerza la idea de que la ciencia y la sociedad se producen mutuamente. Los tejidos sin costuras de Hughes muestran cómo las categorías que solemos usar para analizar la realidad (como «tecnología», «mercado» o «cultura») son, en gran medida, construcciones posteriores que intentan ordenar una realidad mucho más fluida e interconectada. Al observar el sistema eléctrico temprano, se evidencia que la distinción entre el actor humano y el artefacto material era menos relevante que la función que ambos cumplían dentro de la red más amplia.

La relevancia de este concepto radica en su capacidad para desafiar las clásicas distinciones desarrolladas en las ciencias sociales. Al adoptar la metáfora del tejido sin costuras, los investigadores pueden analizar los sistemas tecnológicos sin imponer fronteras artificiales que puedan ocultar las interacciones más sutiles entre los componentes del sistema. Esto permite una comprensión más rica y matizada de cómo las tecnologías se incrustan en la vida cotidiana y cómo, a su vez, transforman las estructuras sociales fundamentales. El ejemplo de la electrificación demuestra que la tecnología no es un mero instrumento, sino un medio a través del cual la sociedad se organiza y se expresa.

Redes heterogéneas y la expansión portuguesa

El concepto de red heterogénea, asociado a John Law y la Teoría del actor-red, ofrece un marco analítico para comprender cómo los componentes diversos se entrelazan para formar un todo coherente. En el contexto de la expansión portuguesa en el siglo XV, esta perspectiva permite examinar cómo elementos tecnológicos, humanos y naturales actuaron conjuntamente para configurar el orden sociotécnico de la época.

Componentes de la red de expansión

La red heterogénea de la expansión portuguesa incluye una variedad de actores que interactúan mutuamente. Entre estos se encuentran la carabela, los marineros, el astrolabio, el portulano, el regimento, las aguas y el viento. Cada uno de estos elementos aporta características específicas que influyen en la dinámica general de la red.

La carabela, como vehículo de transporte, proporciona la capacidad física para navegar a través de las aguas. Los marineros aportan la experiencia y el conocimiento práctico necesarios para manejar la embarcación y responder a las condiciones cambiantes. El astrolabio ofrece una herramienta para medir la posición astronómica, mientras que el portulano proporciona un mapa detallado de las rutas y los puntos de referencia. El regimento establece las normas y procedimientos que guían las acciones de los marineros y la operación de la carabela.

Las aguas y el viento representan los elementos naturales que influyen directamente en la navegación. Las aguas determinan las rutas posibles y los obstáculos que deben superarse, mientras que el viento proporciona la fuerza motriz que impulsa la carabela hacia adelante. Estos elementos naturales interactúan con los componentes tecnológicos y humanos de la red, creando una dinámica compleja que define la experiencia de la expansión portuguesa.

Configuración mutua del orden sociotécnico

La interacción entre estos componentes configura mutuamente el orden sociotécnico de la expansión portuguesa. La carabela no es simplemente un vehículo pasivo, sino que su diseño y características influyen en las decisiones de los marineros y en la selección de rutas. Los marineros, a su vez, adaptan sus técnicas y conocimientos para aprovechar al máximo las capacidades de la carabela y responder a las condiciones cambiantes de las aguas y el viento.

El astrolabio y el portulano no son solo herramientas de medición y representación, sino que también moldean la percepción y la comprensión del espacio marítimo. El regimento establece un marco de referencia que guía las acciones de los marineros y la operación de la carabela, creando una estructura de autoridad y procedimiento que influye en la dinámica de la red.

Las aguas y el viento, como elementos naturales, no son simplemente fuerzas externas que actúan sobre la red, sino que también son moldeadas por las acciones de los componentes tecnológicos y humanos. La navegación a través de las aguas y el viento crea una relación dinámica entre los elementos naturales y los componentes de la red, donde cada uno influye en el otro de manera continua.

Esta configuración mutua crea un orden sociotécnico que es más que la suma de sus partes. La red heterogénea de la expansión portuguesa es un sistema complejo donde los componentes tecnológicos, humanos y naturales interactúan de manera dinámica para crear una realidad compartida. Esta perspectiva permite comprender cómo la expansión portuguesa fue el resultado de una interacción compleja entre diversos actores, cada uno aportando características específicas que influyeron en la dinámica general de la red.

¿Cómo se aplica la teoría del actor-red a la co-producción?

La aplicación de la Teoría del actor-red (TAR) a la noción de co-producción se enmarca dentro de lo que Sheila Jasanoff denomina la corriente constitutiva. Esta perspectiva sostiene que la ciencia y la sociedad no son dos esferas separadas que simplemente se influyen mutuamente, sino que se producen y definen recíprocamente en un proceso continuo. La TAR aporta el marco analítico para entender cómo esta producción mutua ocurre a través de la construcción de redes que integran elementos diversos.

El ensamblaje heterogéneo

Dentro de este enfoque, la red se concibe como un ensamblaje heterogéneo. Esto significa que la estructura social y científica no está compuesta únicamente por actores humanos, sino que incluye también a los objetos técnicos, los instrumentos, los textos y los entornos naturales como actores con capacidad de agencia. La relación entre la ciencia y la sociedad se estabiliza cuando estos elementos humanos y no humanos se articulan en una red coherente. La co-producción, por tanto, implica que los hechos científicos y las estructuras sociales se consolidan simultáneamente a medida que se van incorporando nuevos actores a esta red.

Estabilización de conocimientos y objetos

La estabilización de los conocimientos científicos y de los objetos técnicos es un resultado directo de la dinámica de la red. Un hecho científico no se considera "verdadero" o estable hasta que ha sido traducido y aceptado por una serie de actores humanos y no humanos que forman parte del ensamblaje. Del mismo modo, un objeto técnico se estabiliza cuando su función y su significado se han integrado en las prácticas sociales. Este proceso refleja la idea de "tejidos sin costuras" mencionada por Thomas P. Hughes, donde las distinciones entre lo técnico y lo social se vuelven cada vez más difusas. La TAR, al igual que los conceptos asociados a John Law sobre la red heterogénea, permite analizar cómo estas traducciones y negociaciones dan forma a la realidad social y científica de manera conjunta.

La Escuela de Edimburgo y el enfoque interaccionista

La Escuela de Edimburgo representa un ejemplo paradigmático de la corriente interaccionista dentro del marco de la co-producción, tal como lo clasifica Sheila Jasanoff. Este enfoque sociológico del conocimiento científico se distingue por su método analítico específico respecto a las relaciones entre la ciencia y su entorno social. A diferencia de otras perspectivas que podrían buscar disolver las diferencias fundamentales entre los dominios, la Escuela de Edimburgo opera bajo la premisa de que las categorías de ciencia, cultura y sociedad existen como entidades previamente establecidas.

El análisis de las fronteras entre dominios

El núcleo del enfoque interaccionista de la Escuela de Edimburgo reside en su atención centrada en las fronteras que separan estos dominios sociales. En lugar de cuestionar la existencia misma de la ciencia como categoría distinta de la cultura o la sociedad, este enfoque examina cómo se mantienen, negocian y transforman los límites entre ellas. La ciencia no se ve como algo que emerge sin distinción de la sociedad, sino como un dominio que interactúa constantemente con otros dominios sociales a través de sus fronteras definidas.

Esta perspectiva permite analizar cómo las categorías sociales preexistentes influyen en el desarrollo del conocimiento científico. La Escuela de Edimburgo investiga los mecanismos mediante los cuales la sociedad afecta a la ciencia y cómo la ciencia, a su vez, afecta a la sociedad, manteniendo sin embargo la distinción entre ambos campos. Este análisis de las fronteras es fundamental para comprender la naturaleza interaccionista de la co-producción, donde la producción mutua ocurre a través del contacto y la negociación en los límites entre la ciencia y la sociedad.

Contraste con el enfoque constitutivo

La distinción establecida por Jasanoff entre las corrientes constitutiva e interaccionista se hace evidente al comparar el enfoque de la Escuela de Edimburgo con otras tradiciones como la Teoría del actor-red. Mientras que el enfoque constitutivo tiende a ver la ciencia y la sociedad como tejidos sin costuras, donde las distinciones son producto de la propia producción social, el enfoque interaccionista de Edimburgo mantiene la utilidad analítica de las categorías separadas.

Este enfoque interaccionista contribuye a los estudios de CTS al proporcionar un marco para entender cómo la ciencia y la sociedad se producen mutuamente sin perder de vista las estructuras sociales preexistentes que dan forma a esa producción. El análisis de las fronteras permite identificar los puntos específicos donde ocurre la influencia mutua, ofreciendo así una visión más detallada de los mecanismos de co-producción en contextos sociales concretos.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa que la ciencia y la sociedad sean co-producidas?

Significa que los hechos científicos y las estructuras sociales se forman al mismo tiempo. No existe una realidad natural pura independiente de la sociedad, ni una sociedad que simplemente "reaccione" a la ciencia; ambos se definen mutuamente en un proceso continuo de interacción.

¿Quién es Sheila Jasanoff en el contexto de la co-producción?

Sheila Jasanoff es una de las principales teóricas que desarrolló el concepto de co-producción. Ella argumenta que el orden natural y el orden social son dos caras de la misma moneda, moldeándose recíprocamente a través de prácticas institucionales y técnicas.

¿Cómo se relaciona la Teoría del Actor-Red con la co-producción?

La Teoría del Actor-Red (TAR) aporta el marco metodológico para rastrear cómo los actores humanos (científicos, políticos) y no humanos (tecnologías, especies, documentos) se conectan en redes heterogéneas. Estas redes son el mecanismo a través del cual se produce la co-producción de la realidad social y natural.

¿Qué es el enfoque interaccionista de la Escuela de Edimburgo?

Es una corriente dentro de los CTS que sostiene que las creencias científicas son el resultado de interacciones sociales. El enfoque interaccionista analiza cómo los hechos científicos se establecen mediante negociaciones, conflictos y consensos dentro de las comunidades científicas y sociales.

¿Qué son los "tejidos sin costuras" en la co-producción?

Es una metáfora utilizada para describir la integración fluida entre lo social y lo natural. En lugar de ver la tecnología como una capa superpuesta a la sociedad, los "tejidos sin costuras" sugieren que los elementos técnicos y sociales están tan entrelazados que es difícil distinguir dónde termina uno y comienza el otro.

Resumen

La co-producción en los Estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) propone que lo natural y lo social se construyen simultáneamente. Teóricos como Sheila Jasanoff han destacado que los hechos científicos no son descubrimientos estáticos, sino resultados de procesos sociales complejos. Conceptos como las redes heterogéneas y el enfoque interaccionista de la Escuela de Edimburgo proporcionan las herramientas para analizar estas interdependencias.

Este enfoque permite comprender cómo las tecnologías y las instituciones se moldean mutuamente, creando "tejidos sin costuras" donde lo técnico y lo social son indistinguibles. La Teoría del Actor-Red complementa esta visión al mapear las conexiones entre actores humanos y no humanos que sostienen la realidad co-producida.

Referencias

  1. «Co-producción (CTS)» en Wikipedia en español
  2. Co-production of Knowledge — Stanford Encyclopedia of Philosophy
  3. Co-production — Internet Encyclopedia of Philosophy
  4. Co-production of Science and Technology — Oxford Academic
  5. La co-producción del conocimiento científico y tecnológico — Dialnet