Cirugía del estrabismo es un conjunto de procedimientos quirúrgicos diseñados para corregir la desalineación ocular, una condición en la cual los ojos no miran simultáneamente hacia el mismo punto. Esta intervención es fundamental en la oftalmología para mejorar tanto la función visual como la estética facial, actuando sobre los músculos extraoculares que controlan el movimiento de los globos oculares.
La corrección quirúrgica busca restaurar la binocularity y reducir síntomas como la diplopía (visión doble) o la fatiga visual, siendo una opción terapéutica clave cuando el tratamiento con lentes o terapia visual resulta insuficiente. Su importancia radica en el impacto significativo que tiene en la calidad de vida de los pacientes, abarcando desde la infancia hasta la edad adulta.
Definición y concepto
La cirugía del estrabismo se define como una intervención quirúrgica dirigida a los músculos extraoculares con el objetivo principal de corregir el estrabismo, condición caracterizada por la desalineación de los ejes visuales de ambos ojos. Este procedimiento médico busca restaurar la alineación ocular, lo cual es fundamental no solo por razones estéticas, sino también para mejorar la función binocular y la visión estereoscópica del paciente. Al actuar directamente sobre la mecánica muscular que controla el movimiento ocular, la cirugía ofrece una solución estructural a la desviación que puede persistir a pesar de otros tratamientos conservadores.
Alcance y frecuencia del procedimiento
En el contexto de la oftalmología moderna, la cirugía del músculo extraocular ocupa un lugar de gran relevancia estadística. Con aproximadamente 1.2 millones de operaciones realizadas cada año, este procedimiento se consolida como la tercera cirugía del ojo más común en Estados Unidos. Esta alta frecuencia refleja tanto la prevalencia del estrabismo en la población general como la eficacia percibida de la intervención quirúrgica como tratamiento definitivo o complementario. La amplia adopción de esta técnica a nivel nacional indica su estatus como un estándar de cuidado establecido dentro de la práctica oftalmológica rutinaria.
Características de la intervención
Desde el punto de vista logístico y clínico, la cirugía del estrabismo se caracteriza por ser un procedimiento de un día. Esto implica que el paciente puede ser dado de alta el mismo día de la intervención, reduciendo significativamente el tiempo de recuperación inicial y la carga hospitalaria. La preparación preoperatoria requerida es mínima en comparación con otras intervenciones quirúrgicas mayores, lo que facilita la planificación del tratamiento y reduce la ansiedad asociada al proceso quirúrgico. Estas características hacen de la cirugía del estrabismo una opción accesible y eficiente para una amplia gama de pacientes, desde niños pequeños hasta adultos mayores, siempre que las condiciones clínicas lo permitan. La naturaleza ambulatoria del procedimiento permite una reintegración rápida a las actividades diarias, aunque el seguimiento postoperatorio sigue siendo esencial para evaluar la estabilidad de la alineación y la evolución de la función visual.
Historia y desarrollo
El desarrollo de la cirugía del estrabismo representa un hito fundamental en la evolución de la oftalmología y la corrección de la desalineación ocular. La historia de esta intervención quirúrgica se caracteriza por una progresión de intentos tempranos hacia procedimientos estandarizados, culminando en lo que hoy se conoce como una de las cirugías oculares más frecuentes a nivel mundial. Comprender este trasfondo histórico es esencial para apreciar la precisión técnica que definen los procedimientos actuales de los músculos extraoculares.
Intentos tempranos y antecedentes
Los esfuerzos por corregir el estrabismo mediante intervención quirúrgica comenzaron mucho antes de que se estableciera un protocolo exitoso ampliamente reconocido. En 1818, William Gibson, quien ejercía como cirujano general y profesor de la Universidad de Maryland en Baltimore, realizó algunos de los primeros intentos documentados de intervención. Estos esfuerzos iniciales, aunque precedieron a la intervención más famosa, sentaron las bases para la exploración anatómica y funcional de los músculos oculares. La publicación de John Scudder en 1837 también contribuyó al conocimiento académico de la época, proporcionando contexto teórico y observacional que ayudó a los cirujanos a comprender mejor la mecánica de la desalineación ocular antes de la intervención definitiva.
La primera intervención exitosa
El punto de inflexión en la historia de la cirugía del estrabismo ocurrió el 26 de octubre de 1839. Fue en esta fecha cuando Johann Friedrich Dieffenbach realizó la primera intervención quirúrgica exitosa ampliamente reconocida. El procedimiento se llevó a cabo en un niño de 7 años que presentaba esotropía, una forma común de estrabismo donde uno o ambos ojos se desvían hacia el interior. El éxito de esta intervención de Dieffenbach validó la viabilidad de la corrección quirúrgica de los músculos extraoculares y marcó el inicio de la era moderna de la cirugía estrabismológica.
Desde ese momento histórico, la cirugía del estrabismo ha evolucionado para convertirse en un procedimiento estándar. Esta prevalencia refleja tanto la eficacia de las técnicas derivadas de los principios establecidos en el siglo XIX como la continua refinación de los métodos quirúrgicos para abordar la desalineación ocular en pacientes de diversas edades.
¿Cuáles son los tipos de procedimientos quirúrgicos?
La corrección quirúrgica del estrabismo implica la modificación de los músculos extraoculares para ajustar la tensión y la posición del ojo. Estos procedimientos se clasifican fundamentalmente en tres categorías según el efecto mecánico deseado sobre la musculatura: aflojamiento (o debilitamiento), tensión (o refuerzo) y transposición. Cada grupo abarca técnicas específicas diseñadas para alterar la fuerza de tracción del músculo sobre el globo ocular.
Procedimientos de aflojamiento y tensión
Los procedimientos de aflojamiento buscan reducir la fuerza de un músculo que tira excesivamente. Las técnicas incluyen la recesión, donde el músculo se separa de su inserción original y se coserá más atrás en la esclerótica; la miectomía, que consiste en la eliminación de una porción del músculo; así como la miotomía, tenectomía y tenotomía, que implican cortes parciales o totales del músculo o sus tendones para disminuir su tracción. En contraste, los procedimientos de tensión o refuerzo aumentan la fuerza del músculo. La resección implica cortar una porción del músculo y volver a unirlo, acortando su longitud efectiva. El plegamiento consiste en doblar el músculo sobre sí mismo y coserlo para acortarlo, mientras que el avanzamiento mueve la inserción del músculo hacia adelante para aumentar su tensión.
Transposición y técnicas modernas
La transposición implica mover el punto de inserción del músculo lateralmente, cambiando su vector de fuerza principal. Esto es útil para corregir desalineaciones en múltiples planos. La sutura ajustable es una técnica que permite modificar la longitud del músculo durante la cirugía o inmediatamente después, ofreciendo mayor precisión en la alineación final. La evolución hacia técnicas mínimamente invasivas, conocidas como MISS, ha sido impulsada principalmente por Daniel Mojon, buscando reducir el tiempo de recuperación y la inflamación postoperatoria mediante incisiones más pequeñas y el uso de instrumentos especializados.
| Tipo de Procedimiento | Técnicas Incluidas | Descripción Breve |
|---|---|---|
| Aflojamiento (Debilitamiento) | Recesión, miectomía, miotomía, tenectomía, tenotomía | Reduce la fuerza de tracción del músculo extraocular mediante separación, eliminación o corte de tejido muscular. |
| Tensión (Refuerzo) | Resección, plegamiento, avanzamiento | Aumenta la fuerza del músculo acortando su longitud efectiva o moviendo su inserción hacia adelante. |
| Transposición | Sutura ajustable, reposicionamiento | Cambia la dirección de la fuerza del músculo moviendo su punto de inserción lateralmente o permitiendo ajustes postquirúrgicos. |
Resultados clínicos y alineación
La evaluación de los resultados quirúrgicos en el tratamiento del estrabismo se centra en el grado de alineación ocular alcanzada tras la intervención. Los desenlaces clínicos se clasifican principalmente en ortoforia, sobrecorrección e hipocorrección. La ortoforia representa el estado ideal donde los ejes visuales están alineados en reposo, permitiendo una fusión binocular estable. Sin embargo, la perfección absoluta es menos frecuente que las variaciones menores de alineación, conocidas como hipocorrección (cuando la desviación residual permanece en la dirección original) o sobrecorrección (cuando el ojo se desvía en la dirección opuesta a la inicial). Estos resultados dependen de múltiples factores anatómicos y fisiológicos del paciente.
Resultados en esotropia infantil y fusión binocular
En el contexto específico de la esotropia infantil, los estudios clínicos han demostrado la importancia crítica de la magnitud de la desviación inicial y la estabilidad de la fusión binocular. La literatura médica indica que una desviación residual de aproximadamente 8 dioptrías puede ser bien tolerada en muchos pacientes infantiles, siempre que exista una fusión binocular funcional. Esta capacidad de fusión permite al sistema visual mantener la alineación mediante mecanismos de convergencia y divergencia, compensando pequeñas asimetrías musculares. La presencia de una buena fusión binocular es un predictor clave para la estabilidad a largo plazo de la alineación quirúrgica, reduciendo la necesidad de reintervenciones tempranas.
Desviaciones posteriores y complicaciones de alineación
A pesar de la corrección inicial exitosa, pueden surgir desviaciones secundarias que requieren seguimiento clínico. Entre las más frecuentes se encuentran la desviación vertical disociada y la ciclodesviación. La desviación vertical disociada es una condición donde un ojo tiende a elevarse de manera inconsistente, a menudo más evidente cuando el paciente mira hacia arriba o hacia el lado afectado. Esta desviación puede aparecer o exacerbarse después de la cirugía de los músculos horizontales, afectando la comodidad visual y la estética. Por otro lado, la ciclodesviación implica una rotación torsional del ojo, lo que puede provocar diplopía (visión doble) o inestabilidad visual, especialmente en posiciones de mirada específicas. El manejo de estas complicaciones puede requerir ajustes quirúrgicos adicionales o el uso de prismas correctivos, dependiendo de la magnitud y el impacto funcional de la desviación residual.
Complicaciones y riesgos
| Propiedad | Valor |
|---|---|
| Entidad | Cirugía del estrabismo |
| Clasificación | Concepto académico / Procedimiento quirúrgico |
| Primera intervención exitosa | 26 de octubre de 1839 (Johann Friedrich Dieffenbach) |
| Antecedentes notables | 1818 (William Gibson, Baltimore) |
| Volumen anual (EE. UU.) | Aproximadamente 1.2 millones de operaciones |
| Rango de frecuencia | Tercera cirugía del ojo más común en Estados Unidos |
| Tipos de procedimientos | Aflojamiento (recesión, miectomía), tensión (resección, plegamiento), transposición |
| Innovación técnica | Cirugía de estrabismo mínimamente invasiva (MISS), concebida por Daniel Mojon |
Complicaciones y riesgos
La cirugía del estrabismo, al ser un procedimiento frecuente —con aproximadamente 1.2 millones de operaciones anuales en Estados Unidos, lo que la convierte en la tercera cirugía del ojo más común en ese país—, presenta un perfil de seguridad generalmente elevado. Sin embargo, como toda intervención quirúrgica en los músculos extraoculares, conlleva riesgos específicos que varían en frecuencia e intensidad. Es fundamental distinguir entre las complicaciones transitorias y frecuentes, las cuales afectan la calidad de vida inmediata del paciente, y las complicaciones raras pero potencialmente más graves que pueden requerir intervención secundaria.
Complicaciones frecuentes y síntomas postoperatorios
Las manifestaciones clínicas más comunes tras la intervención incluyen la diplopía (visión doble), el malestar ocular y el enrojecimiento. La diplopía puede presentarse debido a la adaptación del sistema nervioso central a la nueva alineación ocular o a una corrección ligeramente imperfecta de la desviación. Este síntoma suele ser transitorio, aunque en algunos casos puede persistir y requerir el uso de prismas o una segunda intervención. El enrojecimiento de la conjuntiva es un hallazgo casi universal en las primeras semanas, resultado de la manipulación quirúrgica de los tejidos y la tensión aplicada a los músculos extraoculares durante los procedimientos de aflojamiento o tensión.
Complicaciones raras y graves
Aunque menos frecuentes, existen riesgos más significativos que pueden afectar la función visual o la estabilidad ocular. Entre ellos se encuentran la infección de la herida quirúrgica y la hemorragia en la cavidad ocular o en la vía de acceso. En casos excepcionales, puede ocurrir una pérdida de visión, ya sea por compresión del nervio óptico o por alteraciones en la circulación sanguínea retinaria. Otro riesgo específico, aunque raro, es el reflejo óculo-cardíaco, una respuesta vagal que puede provocar bradicardia o incluso paro cardíaco temporal durante la tracción de los músculos extraoculares, particularmente en pacientes jóvenes o bajo anestesia general.
Fibrosis y uso de la mitomicina C
La formación de cicatrices, conocida como fibrosis, es una complicación estructural importante que puede alterar la movilidad del músculo extraocular y reducir la eficacia de la corrección. La fibrosis puede llevar a una retracción del tejido, causando una desviación residual o una sobre-corrección. Para mitigar este efecto, algunos cirujanos utilizan la mitomicina C, un agente antifibrótico aplicado tópicamente durante la intervención. Este fármaco ayuda a reducir la formación de tejido cicatricial excesivo, mejorando la movilidad del músculo y la estabilidad del resultado quirúrgico a largo plazo. El uso de la mitomicina C es una técnica avanzada que requiere precisión en la dosificación y aplicación para maximizar sus beneficios y minimizar efectos secundarios locales.
Preguntas frecuentes
¿Qué tan común es la cirugía del estrabismo?
Su frecuencia se debe a la eficacia de los procedimientos quirúrgicos para corregir la desalineación de los ojos y mejorar la visión binocular.
¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes tras la cirugía?
Estos síntomas suelen ser transitorios y forman parte del proceso de recuperación normal después de la manipulación de los músculos extraoculares.
¿Qué riesgos graves pueden presentarse?
Aunque raras, las complicaciones graves incluyen infección, hemorragia, pérdida de visión y el reflejo óculo-cardíaco. Estos riesgos requieren vigilancia postoperatoria y, en algunos casos, intervención médica adicional para asegurar la estabilidad del resultado quirúrgico.
¿Qué es la fibrosis y cómo se maneja?
La fibrosis es la formación de cicatrices en los tejidos musculares que pueden afectar la movilidad del ojo. Se puede manejar con el uso de mitomicina C, un agente antifibrótico aplicado durante la cirugía para reducir la formación de tejido cicatricial excesivo.
Resumen
La cirugía del estrabismo es un procedimiento quirúrgico establecido para corregir la desalineación de los ojos, con una larga historia que comienza con la primera intervención exitosa realizada por Johann Friedrich Dieffenbach en 1839. Los procedimientos incluyen técnicas de aflojamiento, tensión y transposición, y han evolucionado hacia métodos mínimamente invasivos como la MISS, concebida por Daniel Mojon. Aunque generalmente segura, la cirugía presenta riesgos como diplopía, enrojecimiento, infección, hemorragia y fibrosis. El uso de mitomicina C ayuda a mitigar la formación de cicatrices, mejorando los resultados a largo plazo. La comprensión de estas complicaciones es esencial para el manejo postoperatorio y la satisfacción del paciente.
Referencias
- Wikipedia ES. "Cirugía del estrabismo". Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Cirug%C3%ADa_del_estrabismo
- Datos clave verificados proporcionados en la VERDAD-BASE del tema.
¿Qué es la cirugía de estrabismo mínimamente invasiva?
Principios de la técnica mínimamente invasiva (MISS)
La cirugía de estrabismo mínimamente invasiva, conocida por sus siglas en inglés como MISS, representa una evolución técnica significativa en el tratamiento quirúrgico de la desalineación ocular. Este enfoque fue concebido principalmente por el especialista Daniel Mojon, quien buscó optimizar los resultados estéticos y funcionales reduciendo la agresividad del procedimiento sobre los tejidos circundantes al músculo extraocular. A diferencia de las técnicas tradicionales que a menudo requieren incisiones más extensas en la conjuntiva, el método MISS se centra en la precisión y en la minimización del trauma tisular, lo que se traduce en una recuperación más rápida para el paciente.
Procedimientos y versatilidad técnica
Una de las ventajas fundamentales de la técnica MISS es su versatilidad para abordar los distintos tipos de ajustes musculares necesarios para corregir el estrabismo. El procedimiento permite realizar con eficacia las cuatro maniobras quirúrgicas básicas: las recesiones, que implican el aflojamiento del músculo; las resecciones, que aumentan la tensión muscular; las transposiciones, que cambian el punto de inserción para alterar la dirección de la tracción; y los plegamientos, que acortan el músculo para incrementarlo su fuerza. Esta capacidad para ejecutar todos los movimientos fundamentales sin necesidad de cambiar radicalmente la estructura de la incisión hace de la MISS una opción completa para diversos cuadros clínicos.
Evidencia clínica y complicaciones
La adopción de la técnica MISS ha sido respaldada por datos clínicos que destacan sus beneficios en la fase postoperatoria. Un estudio documentado en 2017 proporcionó evidencia importante sobre la eficacia de este método, señalando específicamente una reducción en las complicaciones relacionadas con la hinchazón ocular. Esta disminución de la inflamación es un factor crítico, ya que la hinchazón excesiva puede afectar la precisión de la corrección inicial y prolongar la molestia del paciente durante las semanas posteriores a la intervención. Al minimizar esta respuesta inflamatoria, la técnica contribuye a una estabilidad más temprana de la alineación ocular y a una mayor satisfacción del paciente con el resultado estético de la cirugía.
Beneficios funcionales y psicosociales
La intervención quirúrgica en los músculos extraoculares ofrece ventajas que trascienden la corrección estética de la desalineación ocular. Estos beneficios abarcan mejoras significativas en la función visual binocular, la integración sensorial y el bienestar psicosocial del paciente, así como implicaciones económicas derivadas de una mayor eficiencia visual.
Ampliación del campo visual binocular
En casos de estrabismo interior, o esotropía, la desviación de uno de los ojos hacia la nariz puede provocar una superposición de las áreas visuales de ambos ojos. Esto genera un campo visual binocular reducido, ya que la visión del ojo desviado puede ser suprimida por el cerebro para evitar la diplopía, o bien, la superposición crea zonas de confusión visual. La cirugía de estrabismo busca alinear los ejes visuales, lo que permite la expansión del campo visual binocular. Esta ampliación es particularmente relevante en pacientes con estrabismo de gran ángulo, donde la pérdida de la visión periférica conjunta puede afectar la percepción del espacio y la coordinación motora. Al corregir la desviación, se restaura la superposición adecuada de los campos visuales, mejorando la conciencia espacial y la seguridad en la movilidad.
Posibilidad de fusión sensorial en adultos
Tradicionalmente, se consideraba que la ventana óptima para lograr la fusión sensorial —la capacidad del cerebro para combinar las imágenes de ambos ojos en una sola percepción tridimensional— se limitaba a la infancia temprana. Sin embargo, la cirugía del estrabismo en adultos puede facilitar la aparición de la fusión sensorial, incluso en pacientes con estrabismo de larga evolución. La alineación quirúrgica de los ejes visuales reduce la necesidad de supresión retiniana y permite que el sistema visual adulto, con su notable plasticidad, comience a integrar las imágenes de ambos ojos. Esto puede resultar en la recuperación de la estereopsis, o visión en tres dimensiones, lo que mejora la percepción de la profundidad y la agudeza visual funcional. Aunque la calidad de la fusión puede variar según la duración y el tipo de estrabismo, la intervención quirúrgica sigue siendo una herramienta clave para optimizar la función binocular en la edad adulta.
Beneficios psicosociales y económicos
El impacto psicosocial de la corrección del estrabismo es profundo y multifacético. La desalineación ocular puede afectar la autoestima, la confianza social y las interacciones interpersonales, especialmente en niños y adultos jóvenes. La mejora en la apariencia facial tras la cirugía puede reducir la ansiedad social y mejorar la calidad de vida percibida. Además, los beneficios funcionales, como la ampliación del campo visual y la posible recuperación de la estereopsis, pueden traducirse en ventajas económicas. Una mejor visión binocular puede mejorar el rendimiento en actividades que requieren una precisa percepción de la profundidad, como la conducción, el deporte o ciertas profesiones técnicas. Esto puede reducir la dependencia de ayudas visuales o adaptaciones laborales, contribuyendo a una mayor independencia y productividad. La cirugía del estrabismo, al ser un procedimiento común y efectivo, representa una inversión significativa en la salud visual y el bienestar integral del paciente.
Ejercicios resueltos
Caso clínico 1: Corrección de esotropía en paciente pediátrico
Se presenta un niño de 7 años con diagnóstico de esotropía, condición caracterizada por la desviación hacia adentro de uno o ambos ojos. El objetivo quirúrgico es la realineación de los ejes visuales mediante la modificación de la tensión de los músculos extraoculares. Según los principios de la cirugía del estrabismo, existen procedimientos de aflojamiento, como la recesión y la miectomía, y procedimientos de tensión, como la resección y el plegamiento.
En este caso hipotético, se opta por una intervención que combine técnicas de aflojamiento y tensión para lograr el equilibrio muscular necesario. La recesión implica mover el punto de inserción del músculo hacia atrás, disminuyendo su fuerza de tracción. Por el contrario, la resección consiste en acortar el músculo, aumentando su tensión. La elección de la técnica depende del grado de desviación y de la respuesta individual del paciente.
Caso clínico 2: Manejo del reflejo óculo-cardíaco
Durante la cirugía de los músculos extraoculares, es fundamental vigilar el reflejo óculo-cardíaco, una complicación potencial que puede afectar la frecuencia cardíaca del paciente. Este reflejo se activa por la tracción o compresión de los músculos extraoculares, particularmente el recto medial.
En un escenario quirúrgico, si se observa una bradicardia significativa durante la manipulación muscular, el equipo médico debe evaluar la intensidad de la tracción aplicada. El manejo incluye la relajación temporal del músculo afectado y, si es necesario, la administración de agentes farmacológicos para estabilizar la frecuencia cardíaca. La comprensión de este reflejo es crucial para la seguridad del paciente durante la intervención.
Caso clínico 3: Aplicación de técnicas mínimamente invasivas
La cirugía de estrabismo mínimamente invasiva (MISS), concebida principalmente por Daniel Mojon, ofrece alternativas a los procedimientos tradicionales. Esta técnica busca reducir el tiempo de recuperación y minimizar la inflamación postoperatoria mediante incisiones más pequeñas y una manipulación quirúrgica más precisa.
En un paciente candidato a MISS, se evalúa la idoneidad de la técnica basándose en la gravedad del estrabismo y las características anatómicas del ojo. Los beneficios potenciales incluyen una menor molestia postoperatoria y una rápida reintegración a las actividades diarias. Sin embargo, la selección del paciente es clave para asegurar resultados óptimos y reducir el riesgo de complicaciones específicas de la vía de acceso reducido.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la cirugía de estrabismo?
Es un procedimiento quirúrgico que ajusta la tensión o posición de los músculos extraoculares para alinear los ojos correctamente, mejorando la visión binocular y la apariencia estética del paciente.
¿Cuáles son los tipos de procedimientos quirúrgicos?
Los procedimientos incluyen la resección (acortamiento del músculo), la transposición (cambio de punto de inserción) y la relajación (alargamiento del músculo), seleccionados según el tipo y grado de desviación ocular.
¿Qué es la cirugía de estrabismo mínimamente invasiva?
Es una técnica que utiliza incisiones más pequeñas y tecnología avanzada, como el láser o la microscopía, para reducir el tiempo de recuperación, el dolor postoperatorio y las cicatrices visibles en la conjuntiva.
¿Cuáles son los resultados clínicos y la alineación esperados?
Los resultados varían según el paciente, pero generalmente logran una alineación significativa. En muchos casos, se alcanza la visión binocular funcional, aunque algunos pacientes pueden requerir una segunda intervención para perfeccionar la alineación.
¿Cuáles son las complicaciones y riesgos principales?
Los riesgos incluyen sobre-corrección o sub-corrección de la desviación, diplopía temporal o persistente, inflamación, hemorragia e infección. En casos raros, puede haber afectación de la visión o necesidad de cirugía de revisión.
¿Qué beneficios funcionales y psicosociales ofrece?
Además de mejorar la profundidad de campo y la coordinación visual, la cirugía reduce la fatiga ocular. Psicosocialmente, mejora la confianza del paciente y la percepción social al corregir la apariencia de la mirada desviada.
Resumen
La cirugía del estrabismo es un tratamiento esencial para corregir la desalineación ocular mediante el ajuste de los músculos extraoculares. Este procedimiento ofrece beneficios significativos en la función visual, como la restauración de la visión binocular, y mejora notablemente la calidad de vida y la percepción estética del paciente.
Existen diversos tipos de procedimientos, incluyendo técnicas mínimamente invasivas, que buscan minimizar los riesgos y acelerar la recuperación. Aunque presenta complicaciones potenciales como la sobre-corrección o la diplopía, los resultados clínicos suelen ser favorables, haciendo de esta cirugía una opción terapéutica clave en la gestión del estrabismo en todas las edades.