Percusión es una técnica de exploración física fundamental en la medicina clínica que consiste en golpear suavemente las superficies del cuerpo del paciente para evaluar las estructuras subyacentes a través de la vibración y el sonido producido. Este método, que forma parte del examen físico tradicional junto con la inspección, la palpación y la auscultación, permite al médico determinar la densidad, el tamaño y los límites de los órganos internos, así como detectar la presencia de líquido, aire o masas anormales en cavidades corporales.

La importancia de la percusión radica en su capacidad para proporcionar información diagnóstica rápida y no invasiva sin la necesidad de tecnología compleja, aunque sigue siendo complementaria a métodos de imagen modernos como la radiografía o la tomografía computarizada. Al interpretar los sonidos generados —que varían desde el tono metálico hasta el matidez absoluta—, los profesionales de la salud pueden diferenciar entre tejidos sanos y patológicos, lo que resulta esencial en la evaluación inicial de sistemas como el respiratorio, digestivo y cardiovascular.

Definición y concepto

La percusión constituye una técnica fundamental dentro del examen físico clínico, diseñada para evaluar el estado de las estructuras anatómicas subyacentes mediante la generación y análisis de ondas sonoras. Esta metodología se basa en la aplicación de pequeños golpes con los dedos de las manos sobre la superficie corporal del paciente. El objetivo principal de esta maniobra es delimitar zonas de distinta sonoridad, permitiendo al examinador inferir la naturaleza del tejido que se encuentra en el punto de impacto y sus alrededores. Al ser una herramienta de exploración física, la percusión proporciona información valiosa sobre la densidad, la elasticidad y la presencia de aire o líquido en los órganos internos sin necesidad de invasividad inmediata.

Mecanismo de acción y propósito clínico

El fundamento de la percusión radica en la propagación de las ondas vibratorias a través de los tejidos. Cuando se ejecutan los golpes con los dedos, se generan vibraciones que viajan a través de la pared torácica o abdominal hacia las estructuras profundas. La calidad del sonido resultante depende directamente de las propiedades físicas del tejido percudido. Por ejemplo, un pulmón lleno de aire producirá una resonancia diferente a la de un hígado denso o a una cavidad llena de líquido. Esta diferenciación permite al clínico determinar el estado de las estructuras anatómicas, identificando posibles anomalías como consolidaciones, derrames o distensiones.

La técnica no se limita a la simple generación de ruido, sino que requiere una interpretación cuidadosa de la tonalidad, la intensidad y la duración del sonido. El examenador debe ser capaz de distinguir sutiles variaciones en la sonoridad para establecer límites anatómicos precisos. Esta capacidad de delimitación es crucial en la evaluación de órganos como los pulmones, el corazón y el hígado, donde los cambios en la extensión o la densidad pueden indicar patología subyacente. La precisión en la ejecución de los golpes influye directamente en la claridad de la información obtenida.

Clasificación básica de la técnica

Dentro del marco de la exploración física, la percusión se divide en dos técnicas principales: la directa y la indirecta. La elección entre una u otra depende de la región anatómica a examinar y de la precisión requerida. En la técnica directa, el dedo percutor impacta directamente sobre la superficie corporal sin intermediarios. En cambio, la técnica indirecta, que es la más utilizada en la práctica clínica habitual, emplea dos dedos específicos: el plexímetro, que se coloca sobre la zona a examinar, y el dedo percutor, que golpea el plexímetro para generar la onda sonora. Esta configuración permite una mayor sensibilidad y una mejor transmisión de las vibraciones desde el tejido profundo hacia el oído del examinador.

La distinción entre estas dos modalidades es esencial para optimizar el diagnóstico diferencial. Cada método ofrece ventajas específicas según el contexto clínico. La comprensión de estas técnicas básicas es el primer paso hacia la interpretación correcta de los sonidos percusorios, que se clasifican en categorías específicas según las características del tejido. Esta clasificación incluye sonidos como el sonoro, el hipersonoro, el timpánico, el mate y la matidez hídrica, cada uno asociado a un tipo particular de tejido o condición patológica. El dominio de estas definiciones y conceptos permite al profesional de la salud integrar los hallazgos de la percusión con otros signos clínicos para formar una imagen diagnóstica coherente.

Objetivos clínicos

La percusión constituye un procedimiento diagnóstico fundamental dentro de la exploración física clínica. Su implementación busca obtener información estructural y funcional de las cavidades corporales y los órganos internos mediante la interpretación acústica resultante de los golpes aplicados sobre la superficie cutánea. Los objetivos clínicos de esta técnica se centran en la delimitación precisa de las fronteras anatómicas, la evaluación de la consistencia tisular y la identificación de alteraciones patológicas que modifican la densidad de los tejidos. Al aplicar la técnica directa o indirecta, el examinador genera ondas de sonido que viajan a través de los tejidos, permitiendo diferenciar entre estructuras llenas de aire, sólidas o llenas de líquido. Esta diferenciación es crucial para establecer un diagnóstico diferencial inicial sin la necesidad inmediata de herramientas de imagen complejas.

Delimitación de órganos y estructuras anatómicas

Uno de los fines principales de la percusión es determinar el tamaño y la posición de los órganos internos. Mediante la identificación de los cambios en la calidad del sonido, es posible trazar los bordes de órganos como los pulmones, el corazón y el hígado. Por ejemplo, al percudir el tórax, el cambio de un sonido sonoro a uno más mate permite delimitar el borde inferior del pulmón y el borde superior del hígado. Esta capacidad de mapeo anatómico es esencial para evaluar si un órgano se encuentra dentro de sus dimensiones normales o si presenta signos de agrandamiento o desplazamiento. La precisión en la identificación de estos límites depende de la habilidad del examinador para distinguir las sutiles variaciones en la resonancia producida por los distintos tejidos subyacentes.

Evaluación de la consistencia tisular

La técnica permite evaluar la consistencia de los tejidos al analizar cómo estos transmiten y amortiguan las ondas sonoras. Los tejidos de diferente densidad producen sonidos característicos que ayudan a inferir el estado físico de la estructura examinada. Un tejido sano y aireado, como el parénquima pulmonar normal, genera un sonido específico que contrasta con el producido por un tejido más denso o consolidado. La capacidad de discernir estas diferencias es vital para detectar procesos patológicos que alteran la textura normal del órgano. La interpretación correcta de la consistencia a través del sonido aporta datos valiosos sobre la presencia de masas, induraciones o cambios en la elasticidad de los tejidos explorados.

Detección de líquido y aire en cavidades

La detección de la presencia o ausencia de líquido y aire en las cavidades corporales es otro objetivo clínico esencial de la percusión. La acumulación de líquido, como en el caso de derrames pleurales o ascitis, modifica significativamente la sonoridad de la zona afectada, produciendo generalmente una matidez o un sonido más apagado. Por el contrario, la presencia excesiva de aire, como en el neumotórax, genera un sonido más resonante o timpánico. La identificación de estos cambios en la calidad del sonido permite al clínico sospechar la existencia de fluidos anormales o de distensión gaseosa en cavidades que habitualmente contienen otros tipos de tejidos. Esta evaluación es rápida, no invasiva y proporciona información inmediata que puede guiar las siguientes etapas del diagnóstico y el manejo del paciente.

¿Cuáles son los tipos de sonidos en la percusión?

La interpretación de los hallazgos de la percusión clínica se basa en la diferenciación de la calidad del sonido generado al golpear la superficie corporal. Estos sonidos varían según la densidad del tejido subyacente y la cantidad de aire contenido en las cavidades anatómicas. El reconocimiento preciso de estas cualidades acústicas permite al examinador delimitar estructuras y detectar alteraciones patológicas. La clasificación estándar identifica cinco tipos principales de sonidos percusorios, cada uno con características específicas y correlatos clínicos definidos.

Clasificación de los sonidos percusorios

El sonido sonoro es el tono normal esperado sobre el tejido pulmonar sano. Se caracteriza por un tono medio, resonancia moderada y duración corta. Este sonido indica la presencia de una mezcla equilibrada de aire y tejido esponjoso. En condiciones normales, la mayor parte del tórax presenta este tipo de resonancia.

El sonido hipersonoro presenta un tono más agudo y mayor resonancia que el sonido sonoro normal. Este hallazgo sugiere un aumento anormal del volumen de aire en el parénquima pulmonar. Clínicamente, es característico del enfisema pulmonar, donde la pérdida de elasticidad y la distensión alveolar aumentan la cavidad resonante. También puede observarse en fases tempranas de ciertas obstrucciones aéreas.

El sonido timpánico es un sonido de tono muy agudo, de gran intensidad y larga duración, similar al golpe en un tambor. Este tipo de resonancia se produce cuando hay una gran cavidad llena de aire con paredes tensas. Ejemplos clínicos incluyen el neumotórax a tensión, donde el aire se acumula en el espacio pleural, y la percusión sobre el estómago lleno de aire o los intestinos distendidos en la región abdominal.

El sonido mate es un sonido de bajo tono, de corta duración y poca resonancia. Se obtiene al percudir sobre órganos macizos o tejidos densos que no contienen aire. Es el sonido normal sobre el hígado, el bazo o el corazón. En el contexto pulmonar, la aparición de matidez indica la sustitución del aire por líquido o tejido sólido, como en la neumonía consolidada o las masas tumorales.

La matidez hídrica es una variante específica de la matidez, a menudo descrita como un sonido de "olla" o "salto de agua". Se caracteriza por un sonido de baja intensidad y duración muy corta. Este hallazgo es típico de la presencia de líquido libre en cavidades, como en los derrames pleurales o el ascitis abdominal. La movilidad del líquido puede generar cambios en la calidad del sonido al mover al paciente.

Tipo de sonido Características acústicas Ejemplo clínico
Sonoro Tono medio, resonancia moderada Pulmón normal
Hipersonoro Tono agudo, mayor resonancia Enfisema, neumotórax
Timpánico Tono muy agudo, larga duración Neumotórax a tensión, estómago
Mate Bajo tono, corta duración Órganos macizos, neumonía
Matidez hídrica Baja intensidad, muy corta duración Derrames pleurales

Técnicas de aplicación: directa e indirecta

Propiedad Valor
Concepto Percusión (medicina)
Tipo de tema Concepto académico
Alcance Descripción técnica, clasificación de sonidos y métodos de aplicación
Técnicas principales Directa e indirecta
Clasificación de sonidos Sonoro, hipersonoro, timpánico, mate, matidez hídrica

Técnicas de aplicación: directa e indirecta

La ejecución precisa de la percusión requiere el dominio de dos metodologías fundamentales que permiten al clínico obtener información diagnóstica fiable. Estas técnicas, la directa y la indirecta, se seleccionan según la región anatómica a explorar y la naturaleza del tejido subyacente. El objetivo común es generar ondas sonoras que revelen la densidad y el estado de las estructuras internas mediante la interpretación de la resonancia resultante.

Percusión directa

La percusión directa consiste en golpear la superficie corporal del paciente directamente con los dedos de la mano examinadora. Esta técnica es particularmente útil en regiones donde la superficie es amplia y plana, o cuando se requiere una evaluación rápida de la resonancia superficial. El clínico utiliza la punta de los dedos o, en algunos casos específicos, el puño cerrado para aplicar el golpe. La elección entre usar la punta de los dedos o el puño depende de la profundidad del tejido a evaluar y de la sensibilidad requerida para distinguir los matices de la sonoridad.

Al aplicar la percusión directa, es fundamental mantener una fuerza constante y rítmica para garantizar la comparabilidad de los sonidos emitidos en diferentes puntos de la superficie corporal. Esta técnica permite delimitar zonas de distinta sonoridad de manera inmediata, facilitando la identificación inicial de áreas con características acústicas alteradas. Sin embargo, debido a la menor precisión en la localización de la fuente del sonido en comparación con la técnica indirecta, se reserva generalmente para exploraciones preliminares o para regiones anatómicas específicas donde la técnica indirecta resulta menos práctica.

Percusión indirecta

La percusión indirecta es considerada la técnica más precisa y ampliamente utilizada en la exploración física detallada. Este método implica el uso de dos dedos de la mano examinadora: el dedo plexímetro (generalmente el dedo medio) y el dedo percutor (también el dedo medio de la otra mano). El dedo plexímetro se coloca firmemente sobre la superficie corporal del paciente, actuando como un resonador que transmite las vibraciones generadas por el golpe. El dedo percutor se utiliza para golpear el extremo del dedo plexímetro.

Para asegurar la máxima precisión, el dedo plexímetro debe colocarse paralelo a la superficie corporal, cubriendo la mayor área posible del tejido a examinar. El dedo percutor debe caer sobre el centro del dedo plexímetro con un ángulo de aproximadamente 90 grados. Esta alineación garantiza que la fuerza del golpe se transmita eficientemente a través del dedo plexímetro hacia los tejidos subyacentes. Es crucial que el golpe sea rápido y seco, utilizando principalmente la fuerza de la articulación de la muñeca, para generar una serie de 2 a 3 golpes consecutivos. Esta serie de golpes permite al clínico distinguir claramente el tono, la intensidad y la duración del sonido producido.

La técnica indirecta permite una mayor sensibilidad para detectar cambios sutiles en la densidad de los tejidos, lo que facilita la clasificación precisa de los sonidos en sonoro, hipersonoro, timpánico, mate y matidez hídrica. Esta capacidad de diferenciación es esencial para determinar el estado de estructuras anatómicas como los pulmones, el hígado o el corazón, donde pequeñas variaciones en la sonoridad pueden indicar patologías significativas. El dominio de esta técnica requiere práctica constante para coordinar la presión del dedo plexímetro y la fuerza del golpe del dedo percutor, asegurando así la reproducibilidad de los hallazgos clínicos.

Referencias

  1. Wikipedia ES. "Percusión (medicina)".

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia principal entre la percusión directa y la indirecta?

La percusión directa implica golpear la superficie corporal directamente con los dedos o el puño, mientras que la indirecta utiliza un dedo como resonador (plexímetro) que es golpeado por otro dedo (percutor). La técnica indirecta ofrece mayor precisión y sensibilidad para detectar cambios sutiles en la densidad de los tejidos, lo que la hace más adecuada para exploraciones detalladas.

¿Por qué es importante el ángulo de 90° en la percusión indirecta?

Esta alineación optimiza la generación de ondas sonoras, permitiendo una interpretación más precisa de la sonoridad y facilitando la distinción entre los diferentes tipos de sonidos clínicos.

¿Cuántos golpes se deben aplicar en la percusión indirecta?

Se recomienda aplicar una serie de 2 a 3 golpes consecutivos. Esta cantidad permite al clínico evaluar consistentemente el tono, la intensidad y la duración del sonido producido, facilitando una comparación fiable entre diferentes puntos de la superficie corporal y una clasificación precisa de la sonoridad.

Resumen

La percusión es una técnica de exploración física esencial en la medicina que permite evaluar el estado de las estructuras anatómicas mediante la interpretación de la sonoridad generada por pequeños golpes. Se clasifican dos técnicas principales: la directa, que implica golpear directamente la superficie corporal, y la indirecta, que utiliza un dedo como resonador golpeado por otro dedo con un ángulo de 90° y una serie de 2 a 3 golpes. La técnica indirecta ofrece mayor precisión y es fundamental para clasificar los sonidos en sonoro, hipersonoro, timpánico, mate y matidez hídrica, proporcionando información diagnóstica valiosa sobre la densidad y el estado de los tejidos internos.

¿Cómo se realiza la percusión indirecta paso a paso?

La técnica de percusión indirecta representa el método más utilizado en la exploración física clínica debido a su precisión y capacidad para diferenciar la sonoridad de los tejidos subyacentes. Este procedimiento requiere una coordinación específica entre dos dedos de la mano izquierda y uno de la mano derecha, creando un sistema de transmisión de vibraciones que permite al examinador evaluar el estado de órganos como los pulmones, el hígado o el corazón.

Posicionamiento del dedo plexímetro

El primer paso consiste en colocar correctamente el dedo plexímetro, que generalmente es el dedo medio o el índice de la mano izquierda del examinador. Este dedo debe apoyarse firmemente sobre la superficie corporal del paciente en el área a explorar. Es fundamental que la yema del dedo plexímetro esté en contacto directo con la piel, mientras que la primera falange puede estar ligeramente elevada o plana según la zona anatómica, aunque el contacto óptimo se logra cuando la yema presiona suavemente pero con firmeza para asegurar una buena transmisión del sonido.

Uso del dedo percutor y mecanismo de impacto

El dedo percutor, que suele ser el dedo medio de la mano derecha, debe mantenerse relajado y flexible. El golpe se realiza utilizando la yema del dedo percutor, que debe impactar contra la articulación interfalángica distal del dedo plexímetro. Este punto de impacto específico es crucial porque concentra la fuerza en un área pequeña, generando una vibración nítida que viaja a través del dedo plexímetro hacia los tejidos subyacentes del paciente.

Mecánica del movimiento y ángulo de impacto

El movimiento de percusión debe originarse exclusivamente de la muñeca, manteniendo el antebrazo y el codo relativamente fijos. Esto permite un movimiento rápido y elástico, esencial para generar un sonido claro. El dedo percutor debe acercarse al plexímetro formando un ángulo de aproximadamente 90 grados en el momento del impacto. Inmediatamente después del golpe, el dedo percutor debe retirarse rápidamente para evitar que su propia vibración enmascare el sonido generado en el tejido explorado. La libertad de movimiento de la muñeca es clave para mantener la consistencia de los golpes y la calidad del sonido percibido.

Aplicaciones en la exploración del tórax y abdomen

Exploración del tórax y evaluación pulmonar

La aplicación de la percusión en la región torácica es fundamental para evaluar el estado de los tejidos pulmonares y las estructuras adyacentes. Al realizar golpes con los dedos sobre la superficie corporal, el examinador puede delimitar zonas de distinta sonoridad que revelan cambios en la densidad del parénquima pulmonar. En condiciones normales, el tejido pulmonar aireado produce un sonido claro y resonante. Sin embargo, la aparición de sonidos anormales permite identificar patologías específicas.

En la detección de neumonía, la consolidación del tejido pulmonar modifica la transmisión del sonido. La presencia de exudado en los alvéolos genera un sonido mate, en contraste con la sonoridad típica del pulmón sano. Este cambio en la calidad acústica ayuda a localizar la extensión de la consolidación. De manera similar, los derrames pleurales, caracterizados por la acumulación de líquido en el espacio pleural, producen una matidez hídrica distintiva. La identificación precisa de estas diferencias sonoras es crucial para el diagnóstico diferencial y la valoración clínica del paciente.

Evaluación abdominal y órganos huecos

En la exploración abdominal, la percusión permite diferenciar entre órganos llenos de aire, líquidos o sólidos. Los órganos huecos, como el estómago o los intestinos, suelen presentar un sonido timpánico cuando están distendidos por gas. Por el contrario, la presencia de líquido libre en la cavidad abdominal o el aumento de volumen de órganos sólidos como el hígado o el bazo puede generar sonidos mates o hipersonoros, dependiendo de la composición del tejido subyacente.

La técnica indirecta, utilizando el plexímetro y el dedo percutor, ofrece mayor precisión en la delimitación de los bordes de estos órganos. Al comparar la sonoridad en diferentes cuadrantes abdominales, el clínico puede identificar ascitis, masas o distensión intestinal. La interpretación correcta de estos sonidos requiere una comprensión detallada de la anatomía subyacente y la experiencia en la variación de la intensidad y frecuencia de los golpes aplicados.

Variante: la puñopercusión

La puñopercusión, también conocida como percusión con el puño, constituye una variante específica dentro de las técnicas de exploración física por percusión. A diferencia de la percusión digital directa o indirecta, que se centra principalmente en la evaluación de la sonoridad y la densidad de los tejidos subyacentes, la puñopercusión se emplea con un fin diagnóstico distinto: la detección de la sensibilidad o dolor a la presión profunda y la vibración transmitida a las estructuras anatómicas. Esta técnica es particularmente útil cuando se busca evaluar el estado de órganos profundos o espacios anatómicos donde la palpación superficial puede resultar insuficiente o poco específica para delimitar la zona de máxima sensibilidad.

Técnica de aplicación

Para realizar la puñopercusión, el examinador cierra la mano en forma de puño relajado. Con el borde ulnar de la mano cerrada o con la cara palmar del puño, se realizan golpes moderados y rítmicos sobre la región corporal de interés. La fuerza aplicada debe ser suficiente para transmitir la vibración a las estructuras profundas, pero no tan intensa como para causar un dolor mecánico generalizado que enmascare la sensibilidad patológica específica. El paciente debe estar en una posición que permita el acceso adecuado a la zona a explorar y, idealmente, en un estado de relajación muscular para minimizar la tensión que pueda alterar la percepción del dolor.

Es fundamental que el examinador observe la reacción del paciente inmediatamente después de cada golpe. La respuesta puede ser una expresión facial de dolor, un movimiento de defensa o una verbalización directa de la sensación. La localización precisa del punto donde el dolor es más intenso (punto máximo de sensibilidad) proporciona información valiosa sobre la estructura anatómica afectada.

Aplicación clínica: Fosasa lumbares y pielonefritis

Uno de los usos más clásicos y frecuentes de la puñopercusión es la evaluación de las fosas lumbares para detectar la presencia de dolor renal. Esta maniobra es especialmente relevante en el contexto del diagnóstico de la pielonefritis aguda, una infección bacteriana que afecta al parénquima renal y a la pelvis renal. En estos casos, la inflamación de la cápsula renal (cápsula de Gerota) hace que el riñón sea más sensible a la vibración transmitida desde la superficie cutánea.

Para realizar esta evaluación, el paciente se coloca generalmente en decúbito ventral o en posición de cuatro puntos de apoyo, aunque también puede realizarse en posición sentada o de pie si la movilidad del paciente lo permite. El examinador coloca el puño sobre la fosa lumbar, justo por debajo de la última costilla y a ambos lados de la columna vertebral. Se aplican golpes moderados con el otro puño sobre el primer puño actuando como un plexímetro, o directamente sobre la fosa lumbar si se utiliza la técnica directa con el puño relajado.

La presencia de dolor agudo a la puñopercusión en la fosa lumbar se conoce clínicamente como el signo de Costo-vertebral positivo o dolor a la puñopercusión costo-vertebral. Este hallazgo es un indicador clínico importante que sugiere la participación del riñón en el proceso patológico, diferenciando, por ejemplo, una simple cistitis (inflamación de la vejiga) de una pielonefritis (inflamación del riñón), ya que en la cistitis el dolor a la puñopercusión lumbares suele ser ausente o leve. Sin embargo, este signo debe interpretarse en conjunto con otros hallazgos clínicos, como la fiebre, la leucocituria y los síntomas urinarios, para establecer un diagnóstico preciso.

La puñopercusión también puede ser útil en otras condiciones que afectan a estructuras profundas, como en la evaluación del dolor en la apendicitis (aunque la palpación es más común) o en la detección de dolor en la vesícula biliar, aunque su aplicación es menos estandarizada en estas últimas condiciones en comparación con su uso en la evaluación renal. La clave del éxito en esta técnica radica en la comparación bilateral: se debe percudir ambas fosas lumbares para determinar si el dolor es unilateral (lo que sugiere una patología específica de un riñón) o bilateral (lo que puede indicar una causa sistémica o una patología de ambos riñones).

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre la percusión directa y la indirecta?

La percusión directa se realiza golpeando la superficie corporal con un dedo extendido, siendo útil para áreas pequeñas o superficiales como los senos paranasales. La percusión indirecta, más común, implica golpear un dedo colocados sobre el cuerpo del paciente con otro dedo del examinador, permitiendo una mayor sensibilidad para evaluar órganos profundos como los pulmones o el hígado.

¿Cuáles son los tipos principales de sonidos en la percusión?

Los sonidos se clasifican principalmente en: sonoro (típico del pulmón sano), hipersonoro (aumentado en el enfisema), timpánico (característico del estómago lleno de aire), submatidez (en zonas de consolidación leve) y matidez (típico de órganos sólidos como el hígado o líquidos como en la pleuresía).

¿Cómo se realiza correctamente la percusión indirecta?

Se coloca la yema del dedo medio de la mano no dominante (plati) firmemente sobre la zona a explorar. Con la yema del dedo medio de la mano dominante (percutor), se golpea rápidamente el centro del dedo plati. El movimiento debe provenir principalmente de la muñeca, manteniendo el brazo relajado para generar un sonido claro y definido.

¿En qué zonas del cuerpo es más útil la percusión?

Es especialmente valiosa en la exploración del tórax para evaluar el estado de los pulmones y la cavidad pleural, y en el abdomen para delimitar el tamaño del hígado, el bazo y detectar la presencia de ascitis (líquido libre) o masas. También se usa en la evaluación de los senos paranasales y la columna vertebral.

¿Qué es la puñopercusión y cuándo se utiliza?

La puñopercusión es una variante donde el médico golpea la zona corporal con el puño cerrado de una mano, mientras la otra mano puede estar apoyada sobre la zona o simplemente se percibe la vibración. Se utiliza principalmente para evaluar la sensibilidad a la percusión en la región renal (signo de Costas) o en la zona hepática para detectar dolor en la cápsula del hígado.

Resumen

La percusión es una técnica diagnóstica esencial que utiliza el sonido generado al golpear el cuerpo para evaluar la densidad y los límites de los órganos internos. Se divide en métodos directos e indirectos, permitiendo diferenciar sonidos como el sonoro, la matidez o el timpánico para identificar patologías en el tórax y el abdomen. Su correcta ejecución, incluyendo variantes como la puñopercusión, sigue siendo una habilidad clínica clave para la evaluación física inicial del paciente.

Referencias

  1. «Percusión (medicina)» en Wikipedia en español
  2. Physical Examination: Percussion — PubMed Central (PMC)
  3. The Physical Examination: Percussion — American Family Physician (AAFP)
  4. Percussion — Medscape Reference