Platón y Aristóteles constituyen los dos pilares fundamentales de la filosofía occidental. Ambos pensadores griegos, maestro y discípulo respectivamente, desarrollaron sistemas de pensamiento que han moldeado la ciencia, la política y la ética durante más de dos siglos. Aunque compartieron un entorno intelectual común en la Academia de Atenas, sus enfoques sobre la realidad, el conocimiento y la sociedad divergieron radicalmente.

La tensión entre el idealismo platónico, que busca la verdad en las Formas eternas, y el empirismo aristotélico, que la encuentra en la observación de la naturaleza, sigue siendo una de las dicotomías más fértiles para el pensamiento humano. Comprender sus diferencias no es solo un ejercicio histórico, sino una clave para entender cómo estructuramos el saber hoy en día.

Definición y concepto

La historia de la filosofía occidental se estructura, en gran medida, alrededor de la dinámica entre dos figuras fundamentales: Platón y Aristóteles. Este artículo no ofrece una biografía aislada de cada pensador, sino que analiza su tensión intelectual como el motor que ha impulsado el pensamiento clásico. La relación maestro-discípulo entre ambos constituye el eje central para comprender cómo se formaron las bases de la epistemología y la metafísica. Esta conexión no fue estática; fue un proceso de asimilación, crítica y ruptura que definió la trayectoria de la filosofía antigua.

El contexto de la ruptura intelectual

Aristóteles fue discípulo de Platón durante aproximadamente 20 años en la Academia de Atenas. Este periodo de formación fue crucial, pero también sembró las semillas de la divergencia. Aunque compartieron un espacio intelectual común, sus enfoques para comprender la realidad comenzaron a diferenciar significativamente. La Academia, fundada por Platón, se convirtió en el primer centro de investigación sistemática en el mundo griego, donde el diálogo y la dialéctica eran las herramientas principales para alcanzar la verdad.

La consecuencia es directa: la filosofía dejó de ser solo una búsqueda individual para convertirse en una disciplina institucionalizada. Sin embargo, Aristóteles no se conformó con la herencia platónica. Al fundar el Liceo, creó un espacio alternativo donde el método empírico y el análisis de la sustancia ganaron terreno frente a las abstracciones de su maestro. Esta dualidad entre la Academia y el Liceo refleja la tensión entre el idealismo y el realismo que caracteriza a su legado.

Dato curioso: La frase atribuida a Aristóteles sobre Platón, "Amicus Plato, sed magis amica veritas" (Platón es amigo, pero la verdad es amiga mayor), resume perfectamente la naturaleza de su ruptura. No fue una enemistad personal, sino una necesidad intelectual para priorizar la evidencia sobre la autoridad del maestro.

Diferencias fundamentales: Formas frente a Empirismo

La principal diferencia entre ambos radica en su concepción de la realidad. Platón desarrolló la Teoría de las Formas, proponiendo que existe un mundo ideal de formas eternas y perfectas, mientras que el mundo sensible es solo una sombra o copia imperfecta de ese mundo ideal. Para Platón, el conocimiento verdadero se alcanza a través de la razón y la reminiscencia de esas formas universales.

Aristóteles, por su parte, cuestionó esta separación radical. Su enfoque empírico sostenía que la sustancia reside en las cosas mismas, en la combinación de materia y forma. Para él, el conocimiento comienza con la experiencia sensorial y se construye mediante la observación y la clasificación de los objetos del mundo natural. Esta distinción entre el idealismo platónico y el empirismo aristotélico sigue siendo relevante en las discusiones filosóficas contemporáneas.

Analizar estas diferencias permite entender por qué su legado es divergente. Mientras Platón influyó profundamente en el pensamiento teológico y el idealismo posterior, Aristóteles sentó las bases del método científico y la lógica formal. Ambos enfoques complementan y contrastan, ofreciendo una visión más completa de cómo los seres humanos intentan comprender su lugar en el universo. La tensión entre ellos no es un remate, sino el comienzo de una conversación que dura siglos.

Contexto histórico: Atenas del siglo IV a.C.

Atenas en el siglo IV a.C. no era la Atenas dorada de Pericles. Era una ciudad marcada por el cansancio, la incertidumbre política y la búsqueda de estabilidad tras décadas de conflictos. La Guerra del Peloponeso (431-404 a.C.) había desgastado a la potencia marítima frente a Esparta, revelando las grietas de la democracia directa. Los atenienses vivían bajo la tensión constante de que el poder del pueblo pudiera convertirse en la tiranía de la multitud. Este escenario de transición y fragilidad fue el laboratorio donde se forjaron las ideas de Platón y Aristóteles.

La muerte de Sócrates en el año 399 a.C. funcionó como un catalizador intelectual. La ejecución del maestro por la asamblea popular dejó una marca profunda en los jóvenes filósofos. Platón, que había nacido poco antes del inicio de la guerra, vio en la muerte de Sócrates la prueba de que la razón podía ser vencida por la pasión colectiva. Esta experiencia no era solo personal; reflejaba el miedo generalizado a la inestabilidad política. La democracia ateniense, aunque restaurada tras la breve tiranía de los Treinta, seguía siendo vista con escepticismo por las élites intelectuales.

Debate actual: Los historiadores siguen discutiendo si la visión política de Platón fue una reacción directa contra la democracia ateniense o una respuesta más amplia a la decadencia de la polis griega en general. La evidencia sugiere que ambos factores jugaron un papel crucial.

Platón fundó la Academia en el año 387 a.C. aproximadamente, buscando crear un espacio de reflexión fuera del ruido de la Ágora. Su enfoque era idealista: si la ciudad estaba corrupta, quizás la solución estaba en las Formas eternas, en un mundo de ideas más perfecto que el mundo sensible. La Academia se convirtió en un refugio para los pensadores que buscaban orden en medio del caos. Platón creía que los filósofos debían gobernar porque solo ellos podían ver la Verdad más allá de las apariencias cambiantes de la política ateniense.

Aristóteles, por su parte, llegó a Atenas alrededor del año 384 a.C. y se convirtió en discípulo de Platón durante veinte años. Su perspectiva era más práctica y observadora. Mientras Platón miraba hacia las estrellas, Aristóteles miraba hacia el suelo. Fundó el Liceo, donde la enseñanza se basaba en la recopilación de datos, la clasificación de especies y el estudio de las constituciones de las ciudades-estado. Para Aristóteles, la verdad no estaba en un mundo separado, sino en las cosas mismas, en la sustancia y en la experiencia directa.

La ascensión de Alejandro Magno añadió otra capa de complejidad al contexto. Alejandro, alumno de Aristóteles, expandió el mundo griego más allá de las fronteras tradicionales. Esto generó una tensión entre la visión más cerrada y centrada en la polis de Platón y la visión más amplia y cosmopolita que comenzaba a emerger con el legado de Aristóteles. La influencia política de ambos filósofos se extendió más allá de Atenas, moldeando el pensamiento occidental durante siglos.

La ruptura entre Platón y Aristóteles no fue solo filosófica; fue también una respuesta diferente a los desafíos de su tiempo. Platón buscaba estabilidad a través de la razón pura y las Formas eternas. Aristóteles buscaba entender el mundo a través de la observación y la clasificación. Ambos respondían a la misma pregunta: ¿cómo vivir bien en un mundo imperfecto? Pero ofrecían respuestas muy distintas.

El legado de esta divergencia sigue vigente. La tensión entre el idealismo platónico y el empirismo aristotélico define gran parte de la filosofía occidental. Comprender el contexto histórico de Atenas en el siglo IV a.C. es esencial para apreciar por qué dos mentes tan brillantes llegaron a conclusiones tan diferentes. No era solo una cuestión de intelecto; era una cuestión de cómo interpretar el mundo en que vivían.

¿En qué difieren sus métodos de conocimiento?

La divergencia metodológica entre Platón y Aristóteles constituye uno de los ejes centrales de la historia de la filosofía occidental. No se trata simplemente de dos opiniones distintas, sino de dos caminos opuestos para alcanzar la certeza. Mientras Platón confía ciegamente en la razón como única vía hacia lo verdadero, Aristóteles exige que el conocimiento comience por la experiencia sensorial. Esta ruptura define cómo entendemos la realidad desde hace más de dos milenios.

El racionalismo platónico y la reminiscencia

Para Platón, los sentidos son engañadores. Lo que vemos, oímos y tocamos pertenece al mundo de las apariencias, un flujo constante de cambios donde nada es estable. La verdadera Verdad reside en el mundo de las Formas o Ideas, entidades eternas e inmutables que solo pueden ser captadas por la razón. El conocimiento, por tanto, no se adquiere desde cero, sino que se "recuerda".

Platón propone que el alma conoce las Formas antes de nacer. Al encarnarse, el alma olvida ese conocimiento, pero a través de la dialéctica y la razón, puede recuperarlo. Este proceso se llama reminiscencia. Un ejemplo clásico es el diálogo Menón, donde Sócrates guía a un esclavo no educado para descubrir un teorema geométrico. El esclavo no aprende algo nuevo; recuerda lo que su alma ya sabía. La consecuencia es directa: la autoridad última no es la experiencia, sino la lógica pura.

Sabías que: Esta confianza en la razón llevó a Platón a desconfiar de la poesía y el arte. Consideraba que el arte era una "copia de una copia" de la Verdad, lo que lo alejaba peligrosamente de la esencia real de las cosas.

El empirismo aristotélico y la crítica a las Formas

Aristóteles, su discípulo, invierte esta jerarquía. Para él, sin los sentidos no hay conocimiento. La frase atribuida a su escuela, "nada hay en el entendimiento que no haya estado antes en el sentido", resume esta postura. Aristóteles observa que las Formas de Platón están demasiado separadas de las cosas concretas. Si la Idea de "Caballo" existe en un mundo aparte, ¿cómo influye realmente en el caballo que vemos pastar?

La crítica de Aristóteles es aguda: separar la forma de la sustancia crea un problema de conexión insalvable. Él propone que la forma no está "allá arriba", sino dentro de la cosa misma. Conocemos la esencia de un objeto observando múltiples ejemplares, identificando sus rasgos comunes y abstraerlos mediante la razón. El proceso es inductivo: partimos de lo particular (el sentido) para llegar a lo universal (la razón).

Esta diferencia no es solo técnica; es existencial. Platón mira hacia arriba, hacia un mundo ideal y perfecto. Aristóteles mira alrededor, hacia el mundo natural y tangible. Uno busca escapar de la materia; el otro busca comprenderla. Ambas posturas siguen vigentes en la ciencia y la filosofía actual, demostrando que la pregunta sobre cómo conocemos sigue sin respuesta única.

La naturaleza del Estado y la justicia

La divergencia política entre Platón y Aristóteles refleja su desacuerdo metafísico: mientras uno busca la perfección abstracta, el otro analiza la realidad concreta. Platón concibe la justicia como armonía entre las clases sociales, gobernadas por filósofos-reyes. Aristóteles, en cambio, define al ser humano como un animal político, cuya realización depende de la participación activa en la polis. Para él, la justicia es la virtud que regula las relaciones entre ciudadanos.

El Estado ideal de Platón

En La República, Platón propone una sociedad estratificada basada en la naturaleza del alma. Los gobernantes deben ser los filósofos, aquellos que han contemplado la Forma del Bien. Para minimizar los conflictos de interés, sugiere la comunidad de bienes y, en algunos casos, la comunidad de mujeres e hijos entre la clase gobernante y la guerrera. Esta estructura busca eliminar la división entre lo público y lo privado en la élite dirigente.

El objetivo es la unidad del Estado, donde cada clase cumple su función específica. Los guardianes racionan, los guerreros luchan y los productores proveen. La justicia surge cuando nadie interfiere en el oficio de otro. Es un modelo estático, diseñado para alcanzar la estabilidad a través del conocimiento filosófico.

El enfoque pragmático de Aristóteles

Aristóteles critica la utopía platónica por ser demasiado artificial. En su obra La Política, argumenta que la propiedad privada es necesaria para el cuidado de los bienes y para fomentar la virtud de la liberalidad. Aunque defiende que los bienes deben usarse en común en cierta medida, rechaza la comunidad absoluta de la familia, ya que diluye el afecto y la responsabilidad.

Para Aristóteles, el Estado no es una entidad abstracta, sino una asociación natural que evoluciona desde la familia hasta la aldea y finalmente la ciudad-estado. La mejor forma de gobierno no es única, sino que depende de las circunstancias de cada polis. Él valora la clase media como el pilar de la estabilidad política, ya que equilibra las tensiones entre los muy ricos y los muy pobres.

Debate actual: La tensión entre el idealismo de Platón y el realismo de Aristóteles sigue influyendo en la ciencia política moderna, desde los modelos tecnocráticos hasta las democracias representativas.

Comparación de regímenes políticos

Ambos autores clasifican los regímenes según el número de gobernantes y el fin que persiguen. Platón tiende a ver la degeneración como una caída desde la mejor forma, mientras que Aristóteles ofrece una clasificación más detallada que incluye las formas correctas y sus desviaciones.

Característica Platón (La República) Aristóteles (La Política)
Regímen ideal Arquocracia (gobierno de los mejores/filósofos) Política (gobierno de la clase media por el bien común)
Base de la clasificación Naturaleza del alma y conocimiento del Bien Número de gobernantes y fin del gobierno
Propiedad Común en la clase gobernante Privada, pero uso común
Justicia Armonía entre clases Proporcionalidad y ley

Esta tabla muestra cómo Aristóteles introduce matices prácticos que Platón a menudo descarta en busca de la pureza teórica. Mientras Platón busca un estado casi perfecto, Aristóteles busca el estado más viable y estable. La consecuencia es directa: uno inspira utopías, el otro fundamenta la constitución.

¿Qué opinaban sobre el alma y la inmortalidad?

La concepción del alma marca la frontera más profunda entre ambos filósofos. Para Platón, la relación entre el espíritu y la materia es esencialmente conflictiva. El cuerpo funciona como una prisión temporal donde el alma, de naturaleza inmaterial e inmortal, queda atrapada. Esta visión dualista sostiene que la verdadera realidad pertenece al mundo de las Formas, mientras que la existencia física es solo una sombra imperfecta. La muerte, por tanto, representa la liberación definitiva del alma hacia su estado natural y eterno.

Aristóteles rompe con esta separación radical mediante el hilemorfismo. Este concepto propone que todo ser está compuesto por materia y forma. En el caso humano, el alma no es una entidad separada que habita el cuerpo, sino la propia forma o estructura organizadora de la materia corporal. No hay cuerpo sin alma, ni alma (en su mayoría) sin cuerpo. Esta integración cambia completamente la pregunta sobre la inmortalidad. Si el alma es la forma del cuerpo, parece lógico que muera junto con él.

Dato curioso: Esta diferencia filosófica definió la educación clásica. Los estudiantes de Platón miraban hacia arriba, hacia las ideas abstractas, mientras que los de Aristóteles miraban hacia adelante, observando la naturaleza concreta.

Sin embargo, el pensamiento aristotélico contiene un matiz complejo. En su obra sobre el alma, Aristóteles distingue entre diferentes facultades. Mientras que las funciones sensitivas y vegetativas dependen directamente del cuerpo, el intelecto activo parece tener una naturaleza más independiente. Este punto ha generado siglos de debate académico sobre si solo una parte de nuestra mente sobrevive a la muerte física. La respuesta no es tan absoluta como en la teoría platónica.

Implicaciones éticas de estas visiones

La forma en que se entiende el alma determina cómo se vive la vida terrenal. La ética platónica se centra en la purificación. Dado que el cuerpo es una fuente de distracciones y deseos que alejan del bien, el objetivo es elevarse mediante el razonamiento puro. La virtud consiste en recordar las verdades eternas que el alma conocía antes de nacer. Esta perspectiva tiende a menospreciar la experiencia sensorial como algo engañoso.

En cambio, la visión aristotélica valora la vida práctica. Al considerar el alma y el cuerpo como una unidad funcional, las emociones y los sentidos no son enemigos a vencer, sino herramientas a equilibrar. La virtud se alcanza a través de la costumbre y la razón aplicada a las acciones concretas. La felicidad no está en escapar del mundo, sino en cumplir la función propia del ser humano dentro de él. Esta aproximación resulta más accesible para el estudiante que busca aplicar la filosofía a la vida cotidiana.

La consecuencia es directa. Platón nos invita a mirar más allá de lo visible, buscando la esencia eterna. Aristóteles nos pide analizar lo que tenemos delante, entendiendo la estructura de lo existente. Ambas posturas siguen influyendo en cómo entendemos la conciencia humana. Ninguna ofrece una respuesta simple, pero juntas cubren el espectro completo del pensamiento occidental sobre la naturaleza del ser.

El arte como imitación: Mimesis

El concepto de mímesis (del griego mímesis, imitación) es central en la estética clásica, pero su interpretación difiere radicalmente entre el maestro y el discípulo. Aunque ambos filósofos coinciden en que el arte consiste en representar la realidad, sus conclusiones sobre el valor del arte son casi opuestas. Esta divergencia refleja su ruptura intelectual más profunda: mientras Platón desconfiaba de los sentidos, Aristóteles los consideraba la puerta al conocimiento.

Platón: El arte como la tercera distancia de la verdad

Para Platón, el arte es fundamentalmente engañoso. En su Teoría de las Formas, la realidad verdadera reside en el mundo de las Ideas, inmutables y eternas. El mundo físico es solo una sombra o copia imperfecta de esas Ideas. El arte, al representar objetos físicos, se convierte en una "imitación de una imitación".

Un ejemplo clásico es el lecho. Existe la Idea perfecta de "Lecho" (la Verdad). El carpintero crea un lecho físico basándose en esa Idea (primera imitación). El pintor, al pintar ese lecho físico, crea una segunda imitación. Por lo tanto, la pintura está a tres pasos de la verdad. El arte no revela la esencia de las cosas, sino que las aleja de ella, apelando a la parte irracional del alma. Esta visión llevó a Platón a exiliar a los poetas de su Estado ideal, temiendo que la emoción artística desordenara la razón ciudadana.

Aristóteles: El arte como revelación de lo universal

Aristóteles invierte esta perspectiva. Para él, el arte no es una copia pasiva, sino una construcción activa que puede revelar verdades que la historia cruda oculta. En su Poética, argumenta que la poesía (y el arte en general) es más filosófica que la historia porque la historia narra lo que ha sucedido (lo particular), mientras que el arte narra lo que puede suceder (lo universal).

El arte, por tanto, captura la esencia de las cosas a través de la selección y la organización. No se limita a copiar la apariencia superficial, sino que extrae la lógica interna de los hechos. Esto permite al espectador comprender patrones humanos y causales que de otro modo pasarían desapercibidos. La imitación, en este sentido, es un acto cognitivo que ordena el caos de la experiencia.

Debate actual: La tensión entre el arte como "decoración" (Platón) y el arte como "conocimiento" (Aristóteles) sigue vigente. ¿El cine moderno nos aleja de la verdad con efectos especiales o nos ayuda a entender la condición humana como hacía la tragedia griega?

La contribución más famosa de Aristóteles es la catarsis. En la tragedia, el espectador experimenta la piedad y el terror a través de los personajes. Esta experiencia no deja al público paralizado, sino que lo "purga" o libera de esas emociones excesivas, alcanzando un equilibrio emocional. El arte, lejos de ser un enemigo de la razón como creía Platón, se convierte en un instrumento de equilibrio psicológico y comprensión ética. Esta visión humanista del arte sentó las bases de la estética occidental posterior, desplazando la desconfianza platónica hacia una valoración funcional y cognitiva de la creación artística.

Legado y influencia en la ciencia y la educación

La divergencia entre el pensamiento platónico y el aristotélico no es solo un debate académico, sino la columna vertebral sobre la cual se construyó el método científico y el sistema educativo occidental. Comprender esta dualidad es esencial para entender por qué la educación superior ha oscilado durante siglos entre la abstracción matemática y la observación empírica.

Platón: La base de la educación liberal y la metafísica

Platón estableció los cimientos de lo que hoy conocemos como educación liberal. Su enfoque no buscaba simplemente formar especialistas, sino cultivar la mente a través de la dialéctica y las matemáticas. En la Academia, fundada por Platón, el estudio de la geometría y la aritmética servía como entrenamiento para elevar el alma hacia las Formas ideales. Esta visión colocaba la razón por encima de los sentidos, argumentando que la verdadera realidad es inmutable y accesible solo mediante el pensamiento puro.

Debate actual: La influencia platónica sigue viva en las ciencias formales. La pregunta de si los números existen independientemente de la mente humana (platonismo matemático) sigue siendo una discusión abierta en la filosofía de las matemáticas y la física teórica.

El legado educativo de Platón se caracteriza por su énfasis en la formación integral del ciudadano. La educación no era un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar la virtud y la justicia a través del conocimiento. Este enfoque priorizaba la filosofía y las ciencias abstractas, creando una jerarquía intelectual donde la intuición filosófica a menudo superaba a la experiencia directa.

Aristóteles: Lógica formal y clasificación biológica

Aristóteles, por su parte, introdujo un método más sistemático y observacional. Su contribución a la lógica formal proporcionó las herramientas para estructurar el razonamiento humano, estableciendo el silogismo como modelo básico de inferencia. Este enfoque permitió a los científicos posteriores organizar el conocimiento de manera más rigurosa, pasando de la especulación a la demostración lógica.

En el ámbito de la biología, Aristóteles fue pionero en la clasificación de los seres vivos. Sus estudios en el Liceo se basaban en la observación detallada de la naturaleza, la disección de animales y la comparación de especies. Este método empírico sentó las bases de la taxonomía y la historia natural, marcando un cambio radical respecto a la dependencia exclusiva de la razón que caracterizaba a su maestro. La consecuencia es directa: la ciencia moderna debe tanto a la estructura lógica aristotélica como a su insistencia en la observación.

La dualidad en la educación universitaria

Durante siglos, la educación universitaria reflejó esta tensión entre dos enfoques. Las facultades de artes y filosofía a menudo seguían la tradición platónica, enfatizando la dialéctica y las ciencias abstractas. Por otro lado, las facultades de ciencias naturales y medicina adoptaron gradualmente el método aristotélico, priorizando la observación y la clasificación.

Esta dualidad no siempre fue armoniosa. En la Edad Media, por ejemplo, la filosofía peripatética (aristotélica) y la platonismo cristiano competían por la hegemonía intelectual. Sin embargo, fue precisamente esta competencia la que enriqueció el pensamiento académico, obligando a los estudiantes a navegar entre la abstracción y la concreción. La estructura actual de las universidades, con su división entre ciencias humanas y ciencias naturales, es en gran medida un reflejo de esta herencia dual.

La influencia de ambos pensadores sigue siendo palpable en la forma en que enseñamos y aprendemos. Mientras que Platón nos recuerda la importancia de la visión general y la búsqueda de la verdad última, Aristóteles nos enseña el valor del detalle, la clasificación y el método sistemático. Juntos, proporcionan un marco completo para la exploración del conocimiento humano.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue el maestro y quién el discípulo?

Platón fue el maestro y fundó la Academia, donde estudió Aristóteles durante aproximadamente veinte años. Sin embargo, Aristóteles terminó por criticar muchas de las ideas de su maestro.

¿Cuál es la diferencia principal entre sus métodos?

Platón utilizaba el método deductivo, partiendo de ideas generales (las Formas) para explicar lo particular. Aristóteles prefería el método inductivo, observando los detalles concretos para llegar a conclusiones generales.

¿Qué opinaban sobre el Estado ideal?

Platón abogaba por un Estado gobernado por filósofos-reyes y con una cierta igualdad de bienes y familias entre los guardianes. Aristóteles defendía el gobierno de la clase media y la propiedad privada como base de la estabilidad política.

¿Consideraban el arte como una imitación?

Sí, ambos usaron el término mímesis. Para Platón, el arte era una "copia de una copia" (lejos de la verdad). Para Aristóteles, el arte imitaba la naturaleza pero podía revelar verdades universales a través de lo particular.

¿Influyeron en la ciencia moderna?

Sí, especialmente Aristóteles. Su enfoque en la clasificación, la lógica y la observación directa sentó las bases del método científico, aunque Platón influyó profundamente en las matemáticas y la geometría.

Resumen

Platón y Aristóteles establecieron las bases del pensamiento occidental al contrastar el idealismo con el empirismo. Mientras Platón buscaba la verdad en un mundo de ideas perfectas e inmutables, Aristóteles la encontraba en la observación sistemática de la realidad concreta.

Sus diferencias abarcan desde la política, donde opusieron la utopía filosófica al realismo constitucional, hasta la metafísica y el arte. Esta dualidad sigue siendo esencial para comprender la evolución de la ciencia, la educación y la organización social en Occidente.

Referencias

  1. «platón y aristóteles» en Wikipedia en español
  2. Plato — Stanford Encyclopedia of Philosophy
  3. Aristotle — Stanford Encyclopedia of Philosophy
  4. Plato — Internet Encyclopedia of Philosophy
  5. Aristotle — Internet Encyclopedia of Philosophy