La filosofía es la disciplina intelectual que investiga mediante el razonamiento crítico las preguntas fundamentales sobre la existencia, el conocimiento, los valores, la razón, la mente y el lenguaje. El término proviene del griego philosophia, que significa "amor a la sabiduría", y se distingue de otras formas de pensamiento, como la ciencia o la religión, por su método de cuestionamiento sistemático y su búsqueda de fundamentos últimos que no siempre dependen de la experiencia empírica inmediata.
Esta rama del saber humano estructura la manera en que las sociedades entienden la realidad y organizan sus vidas. Desde la observación de la naturaleza hasta la definición de la justicia social, la filosofía proporciona las herramientas conceptuales para analizar supuestos, construir argumentos coherentes y evaluar la validez de las creencias individuales y colectivas.
Definición y concepto
La filosofía es la disciplina que investiga los problemas fundamentales sobre la existencia, el conocimiento, los valores, la razón, la mente y el lenguaje. El término proviene del griego philosophia, que significa "amor a la sabiduría". A diferencia de las ciencias empíricas, que se basan en la observación y la experimentación, la filosofía utiliza el razonamiento lógico y el análisis conceptual para examinar supuestos básicos que otras disciplinas a menudo dan por sentado. Esta reflexión sistemática busca comprender la naturaleza de la realidad y el lugar del ser humano en ella.
Debate actual: La filosofía sigue siendo objeto de discusión sobre su pertinencia universitaria. Algunos críticos argumentan que es excesivamente teórica, mientras que otros defienden su capacidad para desarrollar el pensamiento crítico esencial en las ciencias y las artes.
Reflexión filosófica y el método cartesiano
Las Meditaciones sobre la primera filosofía de René Descartes ejemplifican el proceso de duda metódica para alcanzar la certeza. Descartes cuestiona toda creencia susceptible de error para encontrar un fundamento indudable. Este ejercicio conduce a la conclusión cogito, ergo sum ("pienso, luego existo"), estableciendo la conciencia como el punto de partida del conocimiento. Este enfoque ilustra cómo la filosofía construye argumentos lógicos para validar la verdad, diferenciándose de la mera opinión.
Dualismo mente-cuerpo y filosofía de la mente
La pregunta "qué es la filosofía de la mente" se responde al analizar cómo entendemos la conciencia. Descartes propuso el dualismo, que separa la mente (lo pensante) del cuerpo (lo extenso). Esta distinción influyó profundamente en la historia de la pedagogía y la epistemología, al sugerir que el conocimiento surge de la interacción entre la razón interna y la experiencia externa. La filosofía de la mente estudia esta relación, examinando si la conciencia es un fenómeno puramente físico o algo distinto.
Metafísica y ramas fundamentales
La metafísica es la rama que estudia la naturaleza de la realidad y lo que existe. Se diferencia de la epistemología, que investiga el origen y límites del conocimiento, mientras que la ontología, subrama de la metafísica, se centra en el "ser" en sí mismo. Comprender la diferencia entre epistemología y ontología es clave: una pregunta "cómo sabemos" y la otra "qué hay". Otras áreas como la ética exploran el valor, con tradiciones como la ética estoica que enfatiza la virtud y la razón como guía de vida, contrastando con enfoques más recientes como la ética animal.
Ramas fundamentales: Ontología y Epistemología
Distinción entre ontología y epistemología
La filosofía se estructura a partir de dos ejes fundamentales que responden a preguntas distintas sobre la condición humana y la realidad. La ontología, rama de la metafísica, indaga en la naturaleza del ser y la existencia. Se pregunta qué entidades existen realmente, cuáles son sus propiedades esenciales y cómo se relacionan entre sí. Por otro lado, la epistemología estudia el conocimiento humano: su origen, naturaleza, métodos y límites. Mientras la ontología se centra en el objeto conocido (lo que hay), la epistemología se enfoca en el sujeto que conoce y el proceso de conocer (cómo sabemos lo que sabemos).
Comprender la diferencia entre epistemología y ontología es crucial para evitar confusiones conceptuales. Un error común es asumir que lo que conocemos es idéntico a lo que existe. La epistemología analiza la validez de nuestras creencias y la justificación de nuestras afirmaciones, mientras que la ontología clasifica la realidad independientemente de nuestra percepción. Esta distinción permite analizar problemas complejos, como la relación entre la mente y el cuerpo, o la naturaleza de la verdad.
Epistemología y la historia de la pedagogía
La epistemología e historia de la pedagogía están intrínsecamente entrelazadas, ya que los métodos de enseñanza reflejan teorías subyacentes sobre cómo se adquiere el conocimiento. La evolución pedagógica no es lineal, sino que responde a cambios epistemológicos profundos. Por ejemplo, Sócrates desarrolló la maiêutica, un método dialéctico basado en preguntas y respuestas para "dar a luz" el conocimiento latente en el alumno. Este enfoque socrático asumía que la verdad podía ser descubierta mediante la razón crítica, influyendo directamente en las virtudes principales que se buscaban cultivar en la ciudad-estado griega.
Posteriormente, Platón, en obras como La República, estructuró un sistema educativo basado en la teoría de las Ideas, donde el conocimiento era un proceso de reminiscencia. La historia de Platón muestra cómo la organización social y educativa depende de una visión ontológica y epistemológica específica. Estos antecedentes históricos demuestran que la pedagogía no es solo técnica, sino una aplicación práctica de la filosofía del conocimiento.
Límites del conocimiento humano
Definir los límites del conocimiento humano implica reconocer que no todo lo que existe es accesible a la razón o a la experiencia. La filosofía estoica y la ética estoica enfatizaban la distinción entre lo que está bajo nuestro control (nuestras percepciones y juicios) y lo que no lo está (el destino o la naturaleza externa). Esta delimitación epistemológica es fundamental para la tranquilidad del alma y la práctica ética.
En la tradición moderna, Kant analizó estos límites en su Crítica de la Razón Pura, distinguiendo entre fenómenos (lo que aparece a los sentidos) y noumenos (la cosa en sí misma). Aunque la pregunta sobre qué es la filosofía de la mente aborda la naturaleza de la conciencia, los límites del conocimiento también se extienden a la ética, incluyendo debates contemporáneos como la ética animal, que cuestiona si nuestra capacidad cognitiva es suficiente para juzgar la experiencia subjetiva de otras especies. Reconocer estos límites evita el dogmatismo y fomenta el escepticismo metódico necesario para el avance intelectual.
Orígenes y filosofía antigua
El surgimiento de la filosofía jónica
La filosofía occidental nace en el siglo VI a. C. en las colonias griegas de Jonia, marcando una transición decisiva desde la explicación mitológica hacia la razón lógica. Los primeros filósofos, conocidos como presocráticos, buscaron identificar el arché (principio originario) de la realidad. Tales de Mileto propuso el agua; Anaxímenes, el aire. Este cambio de enfoque sentó las bases de la epistemología, la rama que estudia el origen y la validez del conocimiento humano, diferenciándose de la ontología, que analiza la naturaleza del ser. La pregunta central dejó de ser "¿quién creó el mundo?" para convertirse en "¿de qué está hecho el mundo?".
El método socrático y la mayéutica
Sócrates transformó el foco de la filosofía desde la naturaleza hacia el ser humano y su conducta. No dejó escritos propios, por lo que su pensamiento se conoce principalmente a través de sus discípulos, especialmente Platón. Su contribución más relevante es el método socrático, una técnica dialéctica basada en la pregunta y la respuesta continua para examinar definiciones y descubrir contradicciones. Este proceso se conoce como mayéutica (del griego maieutiké, arte de parir), donde el filósofo actúa como un "partero del alma" que ayuda al interlocutor a dar a luz a la verdad latente en su mente.
La mayéutica no busca imponer una doctrina, sino limpiar las opiniones preconcebidas (doxa) para alcanzar definiciones universales (eidos). Este enfoque influyó profundamente en la historia de la pedagogía, estableciendo que el aprendizaje activo y la crítica son esenciales para el desarrollo intelectual. A diferencia de los sofistas, que enseñaban para persuadir, Sócrates cuestionaba para buscar la coherencia lógica y la verdad objetiva.
Ética y las virtudes principales
Para Sócrates, el conocimiento es la base de la virtud. Su famosa tesis "nadie hace el mal a sabiendas" sugiere que el error moral nace de la ignorancia. Las virtudes principales que identificó son la sabiduría, la templanza, la valentía y la justicia. Estas cualidades no son premios externos, sino estados del alma bien ordenados. Esta visión ética influyó directamente en Platón, quien desarrolló estas ideas en obras como La República, estructurando la sociedad ideal en función de estas virtudes.
Aunque la filosofía estoica y la ética estoica llegarían siglos después, heredaron la idea socrática de que la razón debe gobernar las pasiones. La ética socrática también abre puertas a reflexiones modernas sobre la naturaleza de la mente y la conciencia, temas centrales en lo que hoy se denomina filosofía de la mente. Al priorizar el examen de la vida sobre la acumulación de riquezas, Sócrates estableció que una vida no examinada no merece ser vivida, un principio que sigue vigente en la ética contemporánea y en debates sobre la condición humana, incluyendo perspectivas como la ética animal que buscan extender la razón y la justicia más allá del género humano.
Platón y Aristóteles: El legado clásico
Platón y el modelo político
Platón estructura su pensamiento político en La República, donde propone un Estado ideal gobernado por filósofos-reyes. Este modelo se basa en la división social en tres clases: gobernantes (razón), guardianes (ánimo) y productores (deseo). La justicia política surge cuando cada clase cumple su función sin interferir en las demás, reflejando la armonía del alma individual. Esta visión influyó profundamente en la historia de la pedagogía, al establecer que la educación debe formar virtudes cívicas y intelectuales para alcanzar la verdad.
La epistemología platónica distingue entre el mundo sensible (apariencias) y el mundo de las Ideas (verdad eterna). Esta diferencia entre epistemología y ontología es clave: mientras la ontología estudia el "ser", la epistemología analiza cómo conocemos ese ser. Platón hereda de Sócrates la búsqueda de definiciones esenciales, utilizando el método socrático o mayéutica para "dar a luz" conceptos mediante preguntas dialécticas. Las virtudes principales —sabiduría, coraje, templanza y justicia— son pilares éticos que guían tanto al individuo como a la ciudad-estado.
Aristóteles: Ética y amistad
Aristóteles, discípulo de Platón, fundamenta su ética en la búsqueda de la eudaimonía (bienestar o florecimiento humano). A diferencia de la ética estoica, que enfatiza el control de las pasiones mediante la razón universal, Aristóteles propone la virtud como término medio entre dos extremos (por ejemplo, la valentía está entre la cobardía y la temeridad). La vida buena requiere ejercicio práctico de las virtudes Morales e intelectuales a lo largo del tiempo.
La amistad (philia) es un pilar esencial en la ética aristotélica. Aristóteles identifica tres tipos: amistad por utilidad (basada en beneficios mutuos), por placer (basada en la gozo compartido) y por virtud (basada en el carácter excelente del otro). Solo la amistad por virtud es estable y completa, ya que ama al amigo por sí mismo, no por lo que ofrece. Este enfoque contrasta con preguntas modernas como "qué es la filosofía de la mente", al centrarse en las relaciones sociales prácticas más que en la conciencia individual aislada. Aunque la ética animal es un campo contemporáneo, Aristóteles ya consideraba a los animales como seres racionales (aunque en menor grado que los humanos), influyendo en la jerarquía natural. Su legado perdura en la filosofía política y la ética aplicada, ofreciendo herramientas para analizar la convivencia humana más allá de marcos legales como la doctrina del derecho de Kant.
Filosofía helenística y romana
El estoicismo como arte de vivir
La filosofía estoica, fundada por Zenón de Citio en el Ágora de Atenas alrededor del 300 a. C., se consolidó como una de las corrientes más influyentes de la antigüedad tardía. A diferencia de sistemas puramente especulativos, el estoicismo se presentaba como una guía práctica para la vida. Su estructura doctrinal se dividía en tres partes interconectadas: la lógica (que abarcaba la epistemología y la historia de la pedagogía en cuanto a cómo aprendemos), la física (la ontología del mundo) y la ética. Sin embargo, los propios estoicos consideraban que la lógica y la física eran meros instrumentos para alcanzar el fin último: la virtud ética.
El núcleo de la ética estoica reside en la distinción entre lo que está bajo nuestro control y lo que no. Según esta doctrina, solo nuestras opiniones, deseos y acciones son propias; todo lo externo (salud, riqueza, reputación) es ajeno. La sabiduría consiste en aceptar esta distinción para alcanzar la ataraxia, un estado de imperturbabilidad y libertad interior frente a las vicisitudes del destino. Esta búsqueda de tranquilidad no implica apatía, sino una gestión racional de las emociones, entendidas como juicios erróneos sobre los bienes externos.
Comparación con otras escuelas helenísticas
El contexto intelectual de la época ofrecía alternativas distintas al camino estoico. Los epicúreos, por ejemplo, también buscaban la ataraxia, pero la definían como la ausencia de dolor físico y perturbación mental, alcanzable mediante el placer moderado y la retirada de la vida pública. En contraste, el estoicismo era profundamente activo y cívico, exigiendo al sabio que participara en la sociedad guiado por el deber.
Los escépticos, liderados por Pirrón, cuestionaban la posibilidad misma de conocer la verdad con certeza, proponiendo la suspensión del juicio como método para alcanzar la tranquilidad. Mientras el escéptico dudaba de todo para no sufrir, el estoico afirmaba que la razón humana podía captar la estructura lógica del cosmos (el Logos) y alinearse con ella. Esta confianza en la razón conecta con el método socrático y la maiêutica, donde el examen constante de las creencias revela las virtudes principales necesarias para una vida buena, aunque los estoicos fueron más sistemáticos que Sócrates en su construcción metafísica.
La influencia de Platón, especialmente su obra La República, persistió en la concepción estoica del alma racional como gobernante del cuerpo, pero los estoicos democratizaron la sabiduría: cualquier persona, incluso un esclavo como Epicteto, podía alcanzar la virtud mediante el esfuerzo racional, sin necesidad de la educación aristocrática que a menudo asociaba Platón con el filósofo-rey.
Edad Moderna y la revolución científica
El pensamiento moderno se consolida con la ruptura epistemológica que introduce René Descartes, desplazando el centro de gravedad filosófico de la ontología (el estudio del ser) hacia la epistemología (el estudio del conocimiento). Esta transición marca un cambio radical en la visión del mundo, donde la certeza ya no se deriva de la autoridad clásica o de la experiencia sensorial pura, sino de la razón deductiva. El contexto de las Meditaciones sobre la primera filosofía de Descartes busca fundamentar un suelo firme para las ciencias, eliminando las dudas que habían plagado el saber previo.
El método de la duda y el Cogito
Descartes emplea un método de duda sistemática para probar la resistencia de las verdades fundamentales. Al cuestionar la fiabilidad de los sentidos, la posibilidad de un error universal (el genius daemon) y hasta la evidencia matemática, llega a un punto de indudabilidad: mientras dudo, necesariamente existe una entidad que duda. De aquí surge la proposición fundamental Cogito, ergo sum (Pienso, luego existo). Este hallazgo establece al sujeto pensante como el primer principio de la filosofía moderna, diferenciándose de la búsqueda de la verdad objetiva en la que se centraban Sócrates y Platón. Mientras el método socrático o la maiêutica buscaban definir virtudes a través del diálogo y la definición, Descartes busca una certeza interna e indubitable que sirva de base para reconstruir todo el edificio del saber.
Dualismo cartesiano y la mecanización de la naturaleza
La consecuencia directa de esta fundamentación es el dualismo cartesiano, que divide la realidad en dos sustancias distintas: la res cogitans (cosa pensante, inextensa e inmateria) y la res extensa (cosa extendida, material y medible). Esta distinción responde a preguntas centrales de lo que hoy conocemos como filosofía de la mente, al intentar explicar cómo interactúan el alma y el cuerpo. Para Descartes, el cuerpo humano y la naturaleza entera funcionan según leyes mecánicas, similares a un reloj perfectamente engranado. Esto permitió a la ciencia moderna tratar la naturaleza como un objeto cuantificable, libre de cualidades intrínsecas, facilitando el auge de la física newtoniana.
Impacto en la ética y la pedagogía
La separación entre mente y cuerpo tiene implicaciones profundas en la historia de la pedagogía y la ética. Al considerar el cuerpo como una máquina, se abre la vía para una visión instrumental de la naturaleza que influye en discusiones posteriores sobre la ética animal, donde los animales eran vistos como automata debido a su menor capacidad racional comparada con el cogito humano. Este enfoque contrasta con la ética estoica, que buscaba la armonía con el logos universal, y con las reflexiones de Platón en La República sobre la justicia como armonía del alma. La filosofía moderna, iniciada por Descartes, prioriza la autonomía del sujeto racional, un camino que luego Kant desarrollaría en su doctrina del derecho, estableciendo bases para la libertad individual basada en la razón práctica más que en la naturaleza física.
Ética y política en la filosofía contemporánea
El derecho y la política desde la razón práctica
La doctrina del derecho de Immanuel Kant representa un pilar fundamental para comprender los sistemas jurídicos y políticos modernos. En su obra Metaphysics of Morals, Kant distingue claramente entre la ética (leyes internas de la razón) y el derecho (leyes externas que regulan la libertad de un individuo en relación con otros). Esta distinción es crucial porque establece que el derecho no requiere necesariamente de la motivación moral del sujeto, sino de la conformidad externa de la acción con la ley universal. El principio rector es que la libertad de un individuo puede coexistir con la libertad de todos bajo una ley universal. Esta idea influyó directamente en la noción de ciudadanía y en la estructura de los estados de derecho, donde la justicia se entiende como la garantía de que la acción libre de uno no impida injustamente la libertad de otro.
Este enfoque racionalista contrasta con tradiciones anteriores, como la filosofía estoica, que buscaba la armonía con la naturaleza o la virtud como fin último. Mientras que la ética estoica se centraba en el control de las pasiones para alcanzar la ataraxia, la doctrina kantiana del derecho se enfoca en la estructura social necesaria para que la autonomía individual sea posible. Esta evolución refleja un cambio en la epistemología política: pasar de ver al ciudadano como un sujeto que debe perfeccionarse moralmente, a verlo como un agente libre cuya interacción debe ser regulada por principios racionales compartidos. Comprender esta diferencia ayuda a analizar cómo se construyen las instituciones modernas más allá de la mera costumbre o la autoridad divina.
La expansión de la consideración moral
La filosofía contemporánea ha ampliado el círculo de la consideración moral más allá del ser humano, dando lugar a la ética animal. Esta corriente cuestiona la antropocentrismo tradicional, que durante siglos colocó al hombre como el único poseedor de derechos o de status moral relevante. Pensadores como Peter Singer y Tom Regan argumentan que la capacidad de sufrir o la naturaleza de sujeto-de-la-vida son criterios suficientes para otorgar valor moral a los animales. Esto implica que las decisiones éticas en biología, economía y política deben incluir el bienestar de las especies no humanas.
Esta expansión no es aislada; se conecta con debates más amplios sobre la naturaleza de la conciencia y la percepción. Preguntas que antes pertenecían exclusivamente a la ontología o a la filosofía de la mente, como "qué es la experiencia subjetiva", ahora tienen implicaciones éticas directas. Si aceptamos que otros seres poseen una forma de experiencia interna, la justicia deja de ser solo un contrato social entre humanos para convertirse en una relación inter-específica. Este giro obliga a revisar conceptos clásicos de justicia distributiva y derechos fundamentales, integrando la biología y la psicología en el análisis filosófico.
Crítica a los valores tradicionales
Friedrich Nietzsche ofreció una crítica radical a los fundamentos de la moral y la política occidental. Su concepto del Übermensch (a menudo traducido como Superhombre o Ultrahombre) no es una criatura biológica, sino un ideal de individuo que supera los valores tradicionales, especialmente los heredados del cristianismo y el platonismo. Para Nietzsche, la moralidad tradicional a menudo funcionaba como una herramienta de control que despreciaba la vida terrenal y la fuerza vital en favor de una "verdad" eterna o de la igualdad superficial.
Esta perspectiva desafía directamente la búsqueda de verdades universales que caracterizó a Sócrates y Platón. Mientras que el método socrático buscaba definir virtudes universales a través del diálogo y la lógica, y La República de Platón proponía una estructura política ideal basada en la justicia y la razón, Nietzsche aboga por la creación de valores individuales. Esta tensión entre la búsqueda de estructuras universales (como las propuestas en la historia de la pedagogía clásica) y la libertad individual para crear significado sigue siendo un eje central en el pensamiento político contemporáneo. Entender esta crítica permite analizar cómo las sociedades actuales negocian entre la tradición establecida y la innovación cultural, sin caer en el dogmatismo ni en el relativismo absoluto. La filosofía, por tanto, no solo explica el mundo, sino que ofrece herramientas para cuestionar los cimientos mismos de nuestra convivencia.
Aplicaciones y relevancia actual
Ética en la era tecnológica
La filosofía proporciona marcos conceptuales esenciales para navegar los desafíos contemporáneos. En el campo de la inteligencia artificial, los principios de la ética estoica y la filosofía estoica ofrecen estrategias para mantener la agencia humana frente a algoritmos que influyen en la toma de decisiones. La distinción entre epistemología y ontología resulta crucial: mientras la epistemología e historia de la pedagogía analizan cómo adquirimos conocimiento en la red, la ontología cuestiona qué es real en un entorno de datos. Comprender que es la filosofía de la mente permite evaluar si la conciencia puede emerger del silicio, un debate que va más allá de la ingeniería pura.
Razonamiento crítico y vida cotidiana
El método socrático y la técnica de la sócrates maiêutica siguen siendo herramientas prácticas para el pensamiento crítico. Al aplicar estas técnicas, los individuos examinan sus propias creencias mediante preguntas sistemáticas, desmontando supuestos no verificados. Este proceso se relaciona directamente con las sócrates virtudes principales, como la sabiduría y la templanza, que guían el comportamiento en contextos sociales complejos. La historia de platón y sus obras como platón la república establecen bases para discutir la justicia social y la organización política, temas que resuenan en las discusiones actuales sobre equidad y gobernanza.
Ética expandida y derechos
Los problemas actuales requieren una expansión de los límites éticos tradicionales. La ética animal desafía la antropocentrismo, preguntándose si los derechos fundamentales deben extenderse a otras especies. Este enfoque complementa análisis legales y políticos inspirados en obras como kant doctrine of right, que establecen criterios para la libertad y la igualdad bajo la ley. Integrar estas perspectivas permite abordar la crisis climática y la biodiversidad no solo como problemas científicos, sino como dilemas morales profundos que afectan la condición humana y su relación con el entorno.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre filosofía y ciencia?
La ciencia se basa principalmente en la observación empírica y la experimentación para explicar el mundo natural, mientras que la filosofía utiliza el análisis lógico y conceptual para abordar preguntas que a veces preceden o trascienden los datos científicos, como el significado de la verdad o la naturaleza del tiempo.
¿Qué estudia la ontología?
La ontología es la rama de la metafísica que estudia el "ser" en cuanto tal. Se pregunta qué existe, cómo se clasifican las entidades y cuáles son las propiedades fundamentales de la realidad, distinguiendo entre lo físico y lo abstracto.
¿Por qué es importante la epistemología hoy en día?
La epistemología, o teoría del conocimiento, analiza cómo sabemos lo que creemos saber. En la era de la información, es crucial para distinguir entre hechos, opiniones y falacias, evaluando la fiabilidad de las fuentes y los métodos de adquisición de datos.
¿Qué aportaron los filósofos helenísticos?
Los filósofos helenísticos, como los estoicos y los epicúreos, se centraron en la ética y la vida práctica. Su objetivo principal era encontrar la felicidad (eudaimonía) y la tranquilidad del alma mediante el control de las pasiones y la adaptación a la naturaleza.
¿Cómo influyó la revolución científica en la filosofía moderna?
La revolución científica desplazó el centro del debate filosófico hacia el sujeto que conoce. Filósofos como Descartes y Kant analizaron cómo la mente humana estructura la experiencia, estableciendo bases para el racionalismo y el empirismo que aún influyen en el pensamiento actual.
Resumen
La filosofía constituye el fundamento crítico del pensamiento humano, abarcando desde el análisis de la realidad (ontología) y el conocimiento (epistemología) hasta la evaluación de los valores éticos y políticos. Su evolución histórica, desde las preguntas cosmológicas de los presocráticos hasta las complejidades del pensamiento contemporáneo, refleja la adaptación constante del razonamiento humano a nuevos descubrimientos y desafíos sociales.
Entender las ramas y la historia de la filosofía permite desarrollar un pensamiento autónomo y estructurado. Esta disciplina no solo ofrece marcos teóricos abstractos, sino que proporciona herramientas prácticas para la toma de decisiones, la resolución de conflictos y la interpretación del mundo en la vida cotidiana y profesional.