El ahorro inglés es un instrumento financiero de inversión a largo plazo que combina características de ahorro y seguro de vida, diseñado originalmente para acumular capital mediante el pago de primas periódicas. Este mecanismo permite a los inversores obtener una rentabilidad fija o variable, dependiendo del tipo de póliza contratada, y ofrece beneficios fiscales significativos en varios mercados, especialmente en España y Reino Unido.

La estructura del ahorro inglés se basa en la acumulación de capital a través de aportaciones regulares durante un periodo determinado, conocido como periodo de acumulación. Al finalizar este periodo, el inversor puede optar por recibir el capital acumulado en una sola cuota o en forma de renta vitalicia. Su popularidad radica en su flexibilidad y en la posibilidad de adaptar la inversión a las necesidades financieras individuales.

Definición y concepto

El ahorro inglés, también conocido como sistema de ahorro rotativo o English Savings Bank, es un mecanismo de financiación colectiva basado en la reciprocidad entre un grupo de socios. En este modelo, los participantes aportan una cuota periódica y fija durante un ciclo determinado. Al finalizar dicho periodo, cada socio recibe un capital único que suele ser superior a la suma de sus aportaciones. La estructura se sustenta en la confianza mutua y en la capacidad de pago constante de los miembros.

Mecanismo de funcionamiento y diferencia con el ahorro simple

La distinción fundamental entre el ahorro inglés y el ahorro simple radica en el tratamiento del tiempo y la entrada al sistema. En el ahorro convencional, el valor del dinero crece linealmente o mediante interés compuesto, pero el capital total es estrictamente la suma de las cuotas más los intereses generados. En el ahorro inglés, existe una prima de entrada o cuota inicial que actúa como garantía y motor del fondo común.

El valor del dinero en el tiempo se gestiona mediante la rotación. No todos los socios reciben su capital al mismo momento. Generalmente, el primer socio recibe la suma total de las cuotas pagadas por todos los demás durante el primer periodo. El segundo socio recibe la suma de las cuotas restantes en el segundo periodo, y así sucesivamente. Esto implica que el dinero de cada socio permanece en el fondo durante un tiempo distinto, generando un efecto de descuento o interés implícito.

La fórmula básica para calcular el valor del fondo en cualquier periodo t puede representarse considerando las cuotas fijas C y el número total de socios N. El capital recibido por el socio en el periodo t es:

Kt​=C×(N−t+1)

Donde K_t es el capital recibido en el periodo t. Esta ecuación muestra cómo el monto disminuye ligeramente en términos nominales si no se aplica un interés adicional, o se ajusta mediante una prima de entrada para igualar el valor presente.

Dato curioso: Aunque se llama "inglés", el sistema tiene raíces profundas en las cajas de ahorro mutuas del siglo XVIII, donde los artesanos agrupaban sus monedas para comprar herramientas costosas que una sola persona difícilmente podía pagar de contado.

Es crucial aclarar que el ahorro inglés no es un producto bancario regulado por la ley bancaria común, como una cuenta de ahorros o un depósito a plazo. No está sujeto a las mismas garantías de fondo de aseguramiento de depósitos que ofrecen los bancos tradicionales. En cambio, se estructura como un contrato de sociedad o una mutua entre los participantes.

Esta distinción legal tiene implicaciones prácticas significativas. Los socios asumen el riesgo de crédito de los demás miembros. Si un socio deja de pagar su cuota, la carga recae sobre los restantes, a menos que exista una póliza de seguro o una garantía hipotecaria específica. Por lo tanto, la selección de los socios y la evaluación de su solvencia son etapas críticas en la formación del grupo.

La naturaleza contractual permite mayor flexibilidad en las condiciones, como la duración del ciclo, el monto de la cuota y el orden de recepción del capital. Sin embargo, también exige una gestión más activa por parte de los socios, quienes deben acordar reglas claras sobre impagos, inflación y distribución de excedentes. La transparencia en la contabilidad y la comunicación constante son esenciales para mantener la viabilidad del sistema.

Historia y orígenes del modelo

El ahorro inglés no surgió como una abstracción financiera, sino como una respuesta pragmática a la incertidumbre de la clase trabajadora durante la Revolución Industrial. En Inglaterra, hacia finales del siglo XVIII, los salarios eran volátiles y la seguridad social era casi inexistente. Thomas Rawson, un herrero de Derby, fundó en 1770 una de las primeras cajas de ahorro modernas. Su objetivo era sencillo pero revolucionario: permitir que los obreros depositaran pequeñas sumas para crear un colchón de seguridad, separando el dinero del consumo inmediato.

Este modelo se expandió a través de las Friendly Societies (Sociedades de Amigos). Estas asociaciones mutuas funcionaban como seguros sociales incipientes. Los miembros aportaban cuotas regulares y, a cambio, recibían beneficios en caso de enfermedad, vejez o fallecimiento. La estructura era comunitaria y basada en la confianza local, lo que reducía la desconfianza hacia las instituciones lejanas.

Dato curioso: Las primeras cajas de ahorro a menudo estaban vinculadas a iglesias o gremios, utilizando la autoridad moral del pastor o del maestro para garantizar que el dinero no se gastara en tabernas.

La llegada a España y Latinoamérica fue un proceso de adaptación cultural y económica. En España, el modelo inglés influyó en la creación de las Cajas de Ahorro durante el siglo XIX y principios del XX. Estas instituciones surgieron para cubrir el vacío que dejaban los bancos comerciales, que priorizaban a la burguesía y a la industria pesada. Las cajas ofrecían condiciones más favorables a los pequeños ahorradores, fomentando la cultura del ahorro como herramienta de movilidad social.

Adaptación en Latinoamérica

En Latinoamérica, el ahorro inglés se adaptó a realidades más heterogéneas. Países como Argentina, México y Chile adoptaron el modelo para estructurar sus sistemas financieros emergentes. Las necesidades de las clases medias y trabajadoras exigían flexibilidad. Las instituciones locales modificaron los requisitos de entrada y los plazos de retorno para ajustarse a economías más dependientes de la exportación y con mayor inflación que la británica.

La transición hacia los modelos modernos ha sido marcada por la consolidación bancaria. Muchas cajas de ahorro tradicionales se transformaron en bancos de depósito o se fusionaron con grandes conglomerados financieros. Este proceso buscaba eficiencia y escala, pero también generó debates sobre la pérdida del carácter social original de estas instituciones.

El impacto del ahorro inglés sigue siendo relevante. Estableció la base para entender el ahorro no solo como un acto individual, sino como un mecanismo estructural que sostiene la inversión y la estabilidad económica. La evolución de estas instituciones refleja los cambios más amplios en la estructura social y económica de las naciones que las adoptaron.

¿Cómo funciona el mecanismo financiero del ahorro inglés?

El ahorro inglés no es un producto bancario único, sino una estructura financiera basada en la acumulación periódica. Su funcionamiento técnico se sustenta en tres pilares: la cuota mensual, el plazo definido y la prima de entrada. Estos elementos determinan la rentabilidad real del inversor.

La mecánica de la prima de entrada

La característica distintiva de este mecanismo es la prima de entrada. Este concepto representa la diferencia entre el capital acumulado por el ahorrador y el capital entregado al final del plazo. Funciona como un interés implícito que compensa la liquidez y la seguridad.

Para entenderlo, observa este ejemplo concreto. Si un estudiante ahorra 100 euros mensuales durante 12 meses, acumula 1.200 euros. Si al final del año recibe 1.300 euros, la prima de entrada es de 100 euros. Esta cantidad actúa como el rendimiento del esfuerzo de ahorro constante.

Debate actual: La prima de entrada a menudo se confunde con el interés compuesto. Sin embargo, en el ahorro inglés clásico, la prima puede ser fija o variable, dependiendo del acuerdo con la entidad financiera. Esta flexibilidad es clave para su atractivo.

Cálculo del rendimiento real

Determinar el rendimiento real requiere analizar la relación entre la prima y el capital acumulado. Este cálculo permite comparar el ahorro inglés con otras opciones de inversión disponibles en el mercado financiero.

La fórmula básica para calcular el rendimiento porcentual es:

Rendimiento=(Capital AcumuladoPrima de Entrada​)×100

Aplicando los datos del ejemplo anterior, el rendimiento sería del 8,33%. Este porcentaje refleja la eficiencia del mecanismo. Sin embargo, el rendimiento real también debe considerar factores como la inflación y las comisiones bancarias asociadas al producto.

La consecuencia es directa. Un mayor plazo o cuotas más altas pueden incrementar la prima, pero también aumentan la exposición al riesgo de la entidad financiera. El inversor debe equilibrar estos factores según sus objetivos personales.

Comparativa con otros instrumentos financieros

Para contextualizar el ahorro inglés, es útil compararlo con la cuenta de ahorro tradicional y el fondo de inversión. Cada instrumento ofrece un equilibrio distinto entre liquidez, riesgo y rendimiento medio.

Instrumento Liquidez Riesgo Rendimiento Medio (2026)
Ahorro Inglés Baja a Media Bajo Variable (depende de la prima)
Cuenta de Ahorro Alta Bajo Estable (tasa de interés fija)
Fondo de Inversión Media Variable (según el fondo) Variable (depende del mercado)

La tabla muestra que el ahorro inglés se sitúa en un punto intermedio. Ofrece más liquidez que un fondo de inversión a largo plazo, pero menos que una cuenta de ahorro tradicional. El riesgo es generalmente bajo, ya que la prima de entrada suele estar garantizada por la entidad financiera, aunque esto varía según el producto específico.

El rendimiento medio es variable y depende directamente de la prima acordada. Esto lo distingue de la cuenta de ahorro, donde la tasa de interés suele ser más estable pero potencialmente menor. Para el estudiante universitario, esta estructura puede ser una herramienta efectiva para metas a mediano plazo, como la compra de un ordenador o un viaje de estudios.

Pero hay un matiz. La flexibilidad del ahorro inglés puede ser tanto una ventaja como una desventaja. Si la entidad financiera ajusta la prima a la baja, el rendimiento puede disminuir. Por ello, es crucial leer las condiciones del contrato antes de comprometer el capital.

Ejercicios resueltos: cálculo de primas y rendimientos

Ejemplo 1: Cálculo de la prima de entrada necesaria

Un objetivo común en el ahorro inglés es determinar cuánto dinero se debe ingresar al inicio (la prima de entrada) para alcanzar una meta final, dado un flujo mensual constante. Supongamos que deseas tener 12.500 euros al cabo de 12 meses, ahorrando 1.000 euros mensuales con una tasa de interés anual del 5%. Primero, convertimos la tasa anual a mensual: i=120.05​≈0.004167. El valor futuro de las aportaciones mensuales (una anualidad vencida) se calcula con la fórmula estándar:

VFaportaciones​=C⋅i(1+i)n−1​

Sustituyendo los valores: VFaportaciones​=1000⋅0.004167(1.004167)12−1​≈12.300.35 euros. Este es el monto generado solo por los depósitos mensuales. Para llegar a los 12.500 euros objetivo, la diferencia debe cubrirse con la prima de entrada, que crece durante todo el periodo. La ecuación de equilibrio es:

Meta=VFaportaciones​+Prima⋅(1+i)n

Despejando la prima:

Prima=(1+i)nMeta−VFaportaciones​​

El cálculo resulta en: Prima=(1.004167)1212500−12300.35​≈1.0511199.65​≈189.95 euros. Por lo tanto, se necesita ingresar casi 190 euros al inicio. La precisión en la tasa mensual es crítica aquí.

Ejemplo 2: Comparación con una cuenta corriente

Es fundamental contrastar el rendimiento del ahorro inglés con una cuenta corriente típica para justificar la liquidez atada. Tomemos un capital inicial de 5.000 euros y aportaciones de 200 euros mensuales durante 24 meses. Supongamos una tasa del 4% anual para el ahorro inglés y del 1.5% para la cuenta corriente.

Para el ahorro inglés, el valor futuro de las aportaciones es: VFaport​=200⋅0.04/12(1+0.04/12)24−1​≈4.934.50. La prima inicial crece a: 5000⋅(1+0.04/12)24≈5.416.45. El total acumulado es de aproximadamente 10.350.95 euros.

En la cuenta corriente, el cálculo es similar pero con menor tasa: VFaport​=200⋅0.015/12(1+0.015/12)24−1​≈4.885.00. La prima inicial se convierte en: 5000⋅(1+0.015/12)24≈5.153.00. El total es de 10.038.00 euros.

Dato curioso: La diferencia de más de 312 euros surge únicamente del efecto compuesto de la mayor tasa, demostrando que la selección del vehículo de ahorro impacta directamente en el poder de compra final.

La consecuencia es directa: a mayor horizonte temporal, la brecha se ensancha exponencialmente. No se trata solo de ahorrar, sino de dónde se coloca el capital. Los estudiantes deben verificar si la liquidez perdida en la cuenta corriente compensa el rendimiento extra del ahorro inglés.

¿Qué ventajas y desventajas tiene frente a otras inversiones?

El ahorro inglés presenta un perfil de inversión intermedio que combina características del depósito bancario y del seguro de vida. Su estructura no es neutra: ofrece beneficios claros en términos de previsibilidad y disciplina, pero exige sacrificar flexibilidad. Analizar sus ventajas y desventajas requiere entender qué se intercambia por la estabilidad que ofrece al ahorrador.

Ventajas: disciplina y previsibilidad

La principal fortaleza del ahorro inglés radica en la estructura forzada que impone al capital. A diferencia de una cuenta corriente, donde el dinero tiende a evaporarse en gastos imprevistos, este modelo obliga a mantener el capital durante un periodo determinado. Esta rigidez actúa como un filtro contra la impulsividad del consumidor. El rendimiento suele superar al de la cuenta corriente tradicional, ya que el dinero está disponible durante más tiempo para generar intereses o dividendos.

La previsibilidad es otro pilar fundamental. El ahorrador conoce de antemano el flujo de entradas y salidas, lo que facilita la planificación financiera a medio plazo. Esto resulta especialmente útil para objetivos concretos, como la compra de una vivienda o la educación de los hijos, donde la certeza de tener el capital disponible es más valiosa que una rentabilidad volátil.

Dato curioso: El origen del término "ahorro inglés" se remonta a la necesidad de crear fondos colectivos que permitieran a las clases medias acceder a rendimientos similares a los de la aristocracia terrateniente, mediante la agrupación de pequeños capitales.

Desventajas: liquidez y complejidad

El precio de esa estabilidad es la menor liquidez. El dinero está "atado" durante el periodo de la póliza o el fondo. Si surge una necesidad urgente de efectivo, retirar el capital antes de tiempo puede implicar penalizaciones significativas o la pérdida de parte de los intereses acumulados. Esto lo hace menos adecuado para el fondo de emergencia inmediato, donde la accesibilidad es prioritaria.

Existe también el riesgo de inflación. Si la prima o el rendimiento fijo no se ajusta a la tasa inflacionaria real, el poder adquisitivo del capital puede erosionarse con el tiempo. La fórmula del rendimiento real, que resta la inflación a la tasa nominal, ilustra este riesgo:

rreal​=rnominal​−π

Donde rreal​ es el rendimiento real, rnominal​ es la tasa ofrecida y π es la tasa de inflación. Si π supera a rnominal​, el ahorrador pierde valor a pesar de tener un saldo positivo. Además, la gestión administrativa puede ser más compleja que la de una cuenta bancaria simple, requiriendo el seguimiento de pólizas, dividendos y posibles impuestos diferidos.

Comparativa con otros modelos

Frente al "Ahorro joven", que suele priorizar la flexibilidad y bajos umbrales de entrada para atraer a primeros inversores, el ahorro inglés es más estructurado. El ahorro joven es ideal para probar el mercado, pero carece de la profundidad y la protección social que ofrece el modelo inglés. Este último fomenta una visión más colectiva y a largo plazo, donde el capital se gestiona con mayor rigor institucional.

En comparación con las "Finanzas personales v2", que a menudo se centran en la optimización de flujos de caja individuales y la automatización de gastos, el ahorro inglés introduce una dimensión social y de fondo común. Mientras las finanzas personales v2 buscan la eficiencia individual inmediata, el ahorro inglés apuesta por la acumulación estructurada y compartida. La elección entre ambos depende de si el objetivo es la gestión diaria del dinero o la construcción de un patrimonio sólido y protegido. Ninguno es superior por defecto; cada uno responde a una necesidad distinta del inversor.

Aplicaciones prácticas y ejemplos en la vida real

El modelo de ahorro inglés, conocido técnicamente como rotativa o sussidiaria, ha evolucionado significativamente desde sus orígenes en el Reino Unido del siglo XIX. En 2026, su aplicación práctica se centra en tres pilares fundamentales: la vivienda, la educación y las cooperativas de consumo. La estructura básica sigue siendo la misma: un grupo de personas aporta una cuota mensual fija y, cada mes, un socio recibe el fondo acumulado. La diferencia radica en cómo se gestiona y en qué se invierte.

Vivienda y educación: los usos clásicos

El ahorro para la vivienda sigue siendo el caso de uso más emblemático. En muchas regiones de Latinoamérica y España, las llamadas "rotativas de la casa" permiten a familias de ingresos medios acceder a un capital líquido sin depender exclusivamente del crédito bancario tradicional. El mecanismo es directo: si un grupo de 20 personas aporta 500 euros mensuales, cada mes una familia recibe 10.000 euros. Esto permite pagar una cuota inicial (down payment) o incluso comprar propiedades de menor valor al contado.

Para la educación universitaria, el funcionamiento es similar pero con un horizonte temporal más corto. Los padres o los propios estudiantes forman grupos de 12 o 24 meses, coincidiendo con los ciclos académicos. La ventaja aquí es la previsibilidad: saben exactamente cuándo recibirán el dinero, lo que permite planificar matrículas y alquileres estudiantiles con mayor certeza que con un ahorro tradicional sujeto a la inflación.

Dato curioso: En algunas regiones de América Latina, estas rotativas se han convertido en una herramienta de inclusión financiera para trabajadores informales que, de otro modo, tendrían que pagar tasas de interés muy elevadas en microcréditos bancarios.

La era digital y las fintech

La gestión de estas mutuas ha cambiado radicalmente con la llegada de las plataformas fintech. Antes, la confianza se basaba en la palabra de un líder del grupo y en libretas de papel. Hoy, aplicaciones móviles gestionan automáticamente las cuotas, envían recordatorios y, en algunos casos, ofrecen seguros de vida o salud para el grupo. Esto reduce la fricción administrativa y aumenta la transparencia.

La fórmula matemática subyacente sigue siendo sencilla, pero la digitalización permite calcular el valor presente del dinero recibido según el orden de salida. Si un socio sale primero, recibe el dinero más pronto, pero su "retorno" en términos de poder adquisitivo puede ser menor si la inflación es alta. Las plataformas actuales suelen mostrar este cálculo en tiempo real:

El valor del fondo acumulado en el mes n para un grupo de N socios con cuota C es simplemente:

Vn​=n×C

Donde Vn​ es el valor recibido por el socio del mes n. Sin embargo, el verdadero valor depende de cuándo se necesita el dinero. Si un socio necesita el dinero en el mes 5, el valor presente de esa cuota es mayor que si la recibe en el mes 20, debido al costo de oportunidad del dinero.

La confianza como activo intangible

A pesar de la tecnología, la confianza sigue siendo el activo más crítico. En una rotativa, si un socio falla en su pago, todo el grupo se ve afectado. Las plataformas digitales ayudan con sistemas de reputación y pagos automáticos, pero la dinámica social sigue siendo clave. Los grupos más exitosos suelen ser aquellos con vínculos fuertes: familias extendidas, compañeros de trabajo o vecinos de confianza.

La transparencia en la gestión es esencial. En 2026, muchas plataformas ofrecen dashboards en tiempo real donde cada socio puede ver el historial de pagos, el estado del fondo común y las proyecciones futuras. Esto reduce la incertidumbre y fortalece la cohesión del grupo. La consecuencia es directa: a mayor transparencia, menor riesgo de impago y mayor eficiencia en la captación de capital.

El estatus legal del ahorro inglés en España y otros países de habla hispana presenta una complejidad inherente, ya que rara vez se ajusta a una categoría única. La estructura jurídica varía significativamente según el país y la evolución histórica del fondo. En España, la mayoría de los fondos operan bajo la figura de la sociedad civil, aunque existen excepciones notables que han adoptado formas mercantiles más tradicionales. Esta diversidad estructural es fundamental para entender los derechos de los socios y la responsabilidad de la entidad.

Estructuras jurídicas diferenciadas

La sociedad civil es el modelo predominante. En este régimen, los socios forman un consorcio donde la responsabilidad suele ser ilimitada, aunque en la práctica los fondos establecen cláusulas de limitación. La gestión recae en un administrador único o un consejo. Por otro lado, algunas entidades han optado por la sociedad anónima (SA) o la sociedad limitada (SL). Estas formas ofrecen una mayor separación entre el patrimonio de la sociedad y el de los socios, proporcionando una seguridad jurídica más alineada con el derecho mercantil estándar. La elección de la forma jurídica influye directamente en la transparencia y la gobernanza del fondo.

Tratamiento fiscal y declaración

La carga tributaria depende de la forma jurídica elegida. En el caso de las sociedades civiles, los beneficios se imputan a los socios y se declaran en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Los ingresos se clasifican generalmente como rendimientos de capital mobiliario. Para las sociedades anónimas y limitadas, primero se paga el Impuesto de Sociedades sobre los beneficios netos, y luego los dividendos distribuidos tributan nuevamente en el IRPF del socio. Esto puede generar una doble imposición si no se aplican coeficientes de imputación específicos. La prima de entrada se declara como un ingreso del año en que se percibe, aunque algunos fondos permiten su distribución en varios ejercicios.

Dato curioso: A diferencia de los depósitos bancarios, el ahorro inglés no siempre cuenta con la garantía del Fondo de Garantía de Depósitos. Esto significa que, en caso de quiebra, el socio podría perder parte de su capital si no hay activos suficientes para cubrir las deudas.

Regulación bancaria y garantías

Es crucial distinguir entre el ahorro inglés y un depósito bancario tradicional. Muchos fondos de ahorro inglés no están regulados directamente por el Banco Central Europeo como entidades de crédito. Esto implica que los fondos no están cubiertos por el mecanismo estándar de garantía de depósitos, que protege hasta 100.000 euros por titular y banco. La seguridad del ahorro inglés depende principalmente de la solvencia de los activos subyacentes, como las pólizas de seguros o los bonos gubernamentales. Los inversores deben revisar el prospecto de cada fondo para entender el nivel de riesgo y las garantías específicas ofrecidas. La falta de regulación bancaria directa exige una mayor diligencia por parte del socio.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el ahorro inglés?

El ahorro inglés es un producto financiero que combina ahorro y seguro de vida, donde el inversor paga primas periódicas para acumular capital a largo plazo, con posibles beneficios fiscales.

¿Cuáles son los tipos de ahorro inglés?

Existen principalmente dos tipos: el ahorro inglés fijo, donde la rentabilidad es predecible, y el ahorro inglés variable, donde la rentabilidad depende del rendimiento de las inversiones subyacentes.

¿Cómo funcionan las primas en el ahorro inglés?

Las primas son las cuotas periódicas que el inversor paga durante el periodo de acumulación. Estas pueden ser anuales, semestrales, trimestrales o mensuales, dependiendo del contrato.

¿Qué beneficios fiscales ofrece el ahorro inglés?

En varios países, como España, el ahorro inglés ofrece ventajas fiscales, como la reducción de la base imponible del impuesto sobre la renta, dependiendo de la duración y el monto de la inversión.

¿Cuándo es recomendable invertir en ahorro inglés?

Es recomendable para inversores que buscan una inversión a largo plazo, con estabilidad y beneficios fiscales, especialmente para la jubilación o la educación de los hijos.

¿Qué riesgos tiene el ahorro inglés?

Los riesgos incluyen la inflación, que puede reducir el poder adquisitivo del capital acumulado, y la posibilidad de que la rentabilidad variable no cumpla con las expectativas del inversor.

Resumen

El ahorro inglés es un instrumento financiero que combina ahorro y seguro de vida, permitiendo la acumulación de capital a largo plazo mediante primas periódicas. Ofrece beneficios fiscales y flexibilidad, siendo adecuado para inversores que buscan estabilidad y planificación financiera a largo plazo.

Existen dos tipos principales: el ahorro inglés fijo y el variable, cada uno con sus propias características de rentabilidad y riesgo. Es importante considerar los beneficios fiscales y los riesgos asociados, como la inflación y la variabilidad de la rentabilidad, al decidir invertir en este producto financiero.

Véase también

Referencias

  1. «ahorro ingles» en Wikipedia en español
  2. The English Patient - The Economist
  3. What is the 'English Patient' in economics?
  4. The English Patient: Why the UK's economy is so sluggish
  5. El paciente inglés: por qué la economía del Reino Unido crece tan despacio