Los cálculos renales, comúnmente conocidos como piedras en el riñón o litiasis urinaria, son formaciones sólidas de sales minerales que se depositan en el tracto urinario. Estas estructuras pueden variar en tamaño desde granos de arena hasta piedras del tamaño de una pelota de golf, y su presencia representa una de las afecciones urológicas más frecuentes a nivel mundial, afectando significativamente la calidad de vida de los pacientes debido al dolor agudo y a las posibles complicaciones anatómicas.

La formación de estos cálculos es un proceso multifactorial que involucra desequilibrios en la concentración de sustancias como el calcio, el oxalato, el ácido úrico y el sodio en la orina. Comprender su etiología, diagnóstico y tratamiento es fundamental para la gestión clínica efectiva, ya que la recurrencia es alta y las consecuencias no tratadas pueden abarcar desde infecciones recurrentes hasta la insuficiencia renal crónica.

Definición y concepto

Un cálculo renal, comúnmente conocido como piedra en el riñón, se define como una formación sólida que se origina dentro del órgano renal. Estas estructuras no son masas homogéneas, sino que están compuestas principalmente por sales minerales que se precipitan a partir de las sustancias disueltas en la orina. La composición básica de estos cálculos incluye sales de fosfato, carbonato cálcico y ácidos úricos. La formación de estas piedras es el resultado directo de la concentración excesiva de estos componentes en el tracto urinario, lo que lleva a su cristalización y posterior acumulación en el parénquima renal o en las vías excretoras.

Terminología médica y clínica

En el ámbito académico y clínico, la presencia de estos cálculos se denomina técnicamente nefrolitiasis. Este término proviene de las raíces griegas nephros (riñón) y lithos (piedra), describiendo con precisión la localización anatómica del fenómeno. Sin embargo, la terminología no es exclusiva de este concepto; también se utiliza ampliamente el término litiasis renal, que hace énfasis en el proceso de formación de la piedra dentro del sistema urinario.

Históricamente, esta condición ha sido referida como "mal de piedra". Esta denominación antigua refleja la percepción clínica de la enfermedad a lo largo del tiempo, destacando el carácter doloroso y recurrente que ha caracterizado a la patología antes de la llegada de los diagnósticos por imagen modernos. La comprensión de que la nefrolitiasis es una entidad clínica específica permite diferenciarla de otras condiciones urológicas, aunque comparta síntomas similares como el dolor lumbar o la hematuria.

Composición química de los cálculos

La naturaleza química de los cálculos renales es fundamental para entender su patogénesis. Como se ha establecido, los componentes principales son las sales de fosfato y el carbonato cálcico. Estas sales forman la estructura dura y cristalina que define a la piedra. Además, los ácidos úricos juegan un papel crucial en la formación de ciertos tipos de cálculos, especialmente en pacientes con alteraciones en el metabolismo del ácido úrico o con un pH urinario particular.

La orina actúa como el medio donde estas sustancias se encuentran. Cuando la concentración de estas sales supera su punto de saturación, ocurre la precipitación. Este proceso no es instantáneo y depende de múltiples factores, incluyendo la hidratación del paciente, la dieta y la composición química individual de la orina. La formación de estos trozos de material sólido dentro del riñón es, por tanto, un proceso dinámico que refleja el equilibrio químico interno del organismo.

Entender que estos cálculos son formaciones de sales específicas ayuda a contextualizar por qué ciertas intervenciones, como la hidratación abundante, son efectivas. Al diluir las sustancias en la orina, se reduce la probabilidad de que las sales de fosfato, carbonato cálcico o úricas alcancen la concentración necesaria para formar nuevos cristales o para que los existentes aumenten de tamaño. Esta base bioquímica es esencial para cualquier análisis posterior sobre el tratamiento y la prevención de la nefrolitiasis.

Epidemiología y factores de riesgo

La nefrolitiasis representa una carga significativa de morbilidad a nivel global, afectando a una proporción considerable de la población adulta. Los estudios epidemiológicos indican que entre el 1% y el 15% de los individuos desarrollarán al menos un cálculo renal a lo largo de su vida. Esta variabilidad en las cifras de prevalencia se debe a diferencias geográficas, climáticas y metodológicas en los estudios, aunque la tendencia general muestra un aumento progresivo en la frecuencia de diagnóstico en las últimas décadas.

Distribución por sexo

Existe una marcada diferencia en la incidencia de la litiasis renal entre hombres y mujeres, aunque esta brecha ha mostrado signos de reducción en los últimos años. Tradicionalmente, los hombres han sido los más afectados, con una prevalencia aproximada del 13%, en comparación con el 7% observado en las mujeres. Esta discrepancia se atribuye a factores hormonales, diferencias en el volumen de la vejiga y variaciones en la composición de la orina.

Sexo Prevalencia estimada
Hombres 13%
Mujeres 7%

Factores de riesgo principales

Múltiples factores contribuyen al desarrollo de los cálculos renales, actuando a menudo de manera sinérgica. La genética juega un papel fundamental; los individuos con antecedentes familiares de nefrolitiasis tienen una mayor predisposición a formar piedras, lo que sugiere una herencia poligénica que influye en la excreción urinaria de sales.

La obesidad es otro factor de riesgo crítico. El exceso de peso corporal se asocia con cambios metabólicos que aumentan la acidez urinaria y la excreción de calcio, favoreciendo la cristalización de sales. Además, la dieta tiene un impacto directo en la composición de la orina. Un alto consumo de sodio, proteínas animales y oxalatos, junto con una ingesta insuficiente de líquidos, crea un ambiente propicio para la formación de cálculos de carbonato cálcico y ácido úrico.

Los medicamentos también pueden influir en la patogénesis de la litiasis. Ciertas clases de fármacos, como los diuréticos tiazídicos, los anticonvuyentes y algunos medicamentos para el tratamiento del VIH, pueden alterar el equilibrio de las sales en la orina, aumentando la saturación de cristales y facilitando su agregación en formaciones sólidas dentro del riñón.

¿Cuáles son los tipos de cálculos renales?

La clasificación de los cálculos renales se basa principalmente en su composición química, lo cual determina su formación, características físicas y estrategias terapéuticas. Los tipos más comunes incluyen los cálculos de calcio, los de ácido úrico, los de estruvita y los de cistina, cada uno con una prevalencia y etiología distintivas dentro de la población afectada por la nefrolitiasis.

Cálculos de calcio

Representan la categoría más frecuente, constituyendo aproximadamente entre el 75% y el 85% de todos los cálculos renales. Estos se forman a partir del exceso de sales de calcio en la orina, combinándose frecuentemente con el oxalato o el fosfato. La hipercalemia urinaria es un factor de riesgo significativo, aunque otros factores como la hipercalciuria y la hiperuricosuria también contribuyen a su desarrollo. Su detección suele realizarse mediante radiografías simples debido a su alta densidad radiopacífica.

Cálculos de ácido úrico

Estos cálculos componen entre el 5% y el 10% de los casos de litiasis renal. Se forman cuando los niveles de ácido úrico en la sangre son elevados (hiperuricemia) o cuando la orina presenta una acidez persistente. Son más comunes en pacientes con gota, síndrome metabólico o aquellos sometidos a quimioterapia intensiva. A diferencia de los cálculos de calcio, los de ácido úrico pueden ser radiotransparentes, lo que a menudo requiere el uso de la ecografía o la tomografía computarizada para su diagnóstico preciso.

Cálculos de estruvita

También conocidos como cálculos de "tapa de féretro" debido a su forma característica que puede abarcar toda la cavidad renal, estos cálculos están asociados con infecciones del tracto urinario recurrentes. Se forman a partir del fosfato de amonio y magnesio, y su crecimiento puede dar lugar a la litiasis coraliforme, donde el cálculo adopta la forma de un árbol dentro del riñón. La presencia de bacterias que producen ureasa, como Proteus mirabilis, es un factor clave en su patogénesis.

Cálculos de cistina

Los cálculos de cistina representan aproximadamente el 1% de los casos de nefrolitiasis y están asociados con un trastorno genético llamado cistinuria. Este defecto en la reabsorción de aminoácidos en el túbulo renal conduce a un exceso de cistina en la orina, que tiende a cristalizar y formar cálculos duros y resistentes. Su tratamiento a menudo requiere una hidratación abundante y, en algunos casos, la administración de medicamentos específicos para aumentar la solubilidad de la cistina.

Tipo de cálculo Composición química Prevalencia Características clave
Calcio Fosfato y carbonato cálcico 75-85% Los más comunes; asociados a hipercalemia urinaria
Ácido úrico Ácido úrico 5-10% Comunes en gota; radiotransparentes
Estruvita Fosfato de amonio y magnesio Variable Asociados a infecciones; forma de "tapa de féretro"
Cistina Cistina ~1% Trastorno genético (cistinuria); cálculos duros

Causas y etiología específica

La formación de cálculos renales es un proceso multifactorial donde la supersaturación de sales en la orina juega un papel central. Aunque la VERDAD-BASE proporcionada identifica los componentes químicos principales —sales de fosfato, carbonato cálcico y ácidos úricos—, la etiología específica requiere analizar los desequilibrios metabólicos que favorecen la cristalización. Es fundamental distinguir entre las causas primarias, donde el defecto metabólico es el motor principal, y las causas secundarias, a menudo asociadas a enfermedades sistémicas o factores anatómicos.

Alteraciones metabólicas principales

La hipercalciuria representa una de las causas más frecuentes de la litiasis renal. Se define como la excreción excesiva de calcio en la orina, lo que aumenta la probabilidad de que el calcio se una con el fosfato o el oxalato para formar cristales de carbonato cálcico. Esta condición puede ser idiopática, es decir, sin una causa secundaria evidente, o secundaria a trastornos como el hiperparatiroidismo. La hipocitraturia es otro factor etiológico crítico; el citrato actúa como un inhibidor natural de la cristalización al unirse al calcio, evitando que este se precipite. Cuando los niveles de citrato disminuyen, la orina pierde su capacidad de retener el calcio en solución, facilitando la formación de piedras.

El papel de los ácidos úricos y las infecciones

La hiperuricosuria, o exceso de ácido úrico en la orina, es un determinante clave en la formación de cálculos de ácido úrico. Esta condición está estrechamente ligada a la gota, una enfermedad metabólica caracterizada por niveles elevados de ácido úrico en la sangre. El ácido úrico puede actuar como núcleo para la precipitación del calcio, facilitando la formación de cálculos mixtos. Además, las infecciones urinarias recurrentes, particularmente aquellas causadas por bacterias como Proteus mirabilis, pueden alterar el pH urinario y promover la formación de cálculos de estruvita (fosfato amónico-magnésico). Estas infecciones descomponen la urea en amoníaco, alcalinizando la orina y creando un entorno ideal para la cristalización de las sales mencionadas en la base de datos.

La comprensión de estas etiologías específicas es esencial para el manejo clínico, ya que permite dirigir la hidratación y el tratamiento farmacológico hacia el desequilibrio metabólico subyacente, complementando los procedimientos expulsivos como la litotricia o la ureteroscopía.

Patogénesis: cómo se forma una piedra

La formación de los cálculos renales, proceso conocido como nefrolitiasis, se fundamenta en un desequilibrio químico dentro del sistema urinario que favorece la transición de las sales disueltas hacia un estado sólido. Este mecanismo no es lineal, sino que depende de la interacción dinámica entre factores promotores e inhibidores de la cristalización. El punto de partida fisiológico es la sobresaturación de la orina, condición en la cual la concentración de solutos supera su capacidad de disolución a una temperatura y presión dadas.

Sobresaturación y cristalización

Cuando la orina alcanza un estado de sobresaturación, las moléculas de sales, como el carbonato cálcico o los ácidos úricos mencionados en la composición básica de estas formaciones, tienden a agruparse. Este fenómeno inicial genera núcleos cristalinos microscópicos. Sin embargo, la presencia de cristales no garantiza automáticamente la formación de una piedra clínica; es necesario que estos núcleos superen una barrera energética para crecer y agregarse. La velocidad a la cual esto ocurre depende directamente de la concentración relativa de los iones implicados y de la capacidad del fluido para retenerlos en solución.

El papel crítico del pH urinario

El pH de la orina actúa como un regulador maestro de la solubilidad de los distintos componentes químicos. Las variaciones en la acidez o alcalinidad modifican la carga eléctrica de las moléculas de sales, alterando su afinidad mutua. Por ejemplo, ciertos tipos de cálculos, como los formados por sales de fosfato o carbonato cálcico, tienden a precipitar más fácilmente en ambientes con un pH específico, mientras que otros componentes pueden verse favorecidos por cambios opuestos. Este equilibrio ácido-base determina qué tipo de sal predominará en la matriz del cálculo y con qué rapidez se expandirá desde su núcleo inicial.

Placas de Randall e inhibidores naturales

La anatomía renal proporciona superficies específicas que facilitan la fijación de los cristales. Las Placas de Randall, estructuras compuestas principalmente de carbonato cálcico ubicadas en la médula renal, sirven como andamio inicial donde los cristales se adhieren y comienzan a crecer antes de ser arrastrados hacia la vía urinaria. Simultáneamente, la orina contiene una serie de inhibidores naturales que intentan contrarrestar la cristalización. Entre estos se encuentran el citrato, el fitato y el pirofosfato. Estas sustancias se unen a los cristales en formación, impidiendo que se agreguen entre sí o que se fijen a las paredes celulares del riñón. Cuando la relación entre estos inhibidores y los cristales se altera, el equilibrio se rompe y se permite el crecimiento progresivo de la piedra, culminando en la formación de las estructuras sólidas características de la litiasis renal.

Síntomas y cuadro clínico

La manifestación clínica de la nefrolitiasis varía significativamente según el tamaño, la composición y la localización del cálculo dentro del sistema urinario. En muchos casos, los pacientes pueden permanecer asintomáticos durante periodos prolongados, especialmente cuando el cálculo reside en la pelvis renal sin obstruir el flujo urinario. Sin embargo, cuando la piedra se desplaza hacia el uréter, se desencadena el cuadro clínico más característico: el cólico nefrítico. Este dolor es agudo, intenso y a menudo descrito como el más doloroso que experimenta el paciente, irradiándose desde la fosa lumboperineal hacia la ingle y, en ocasiones, hacia la región genital o la cara interna del muslo.

Características del cólico nefrítico

El cólico nefrítico surge por la distensión rápida de la cápsula renal y la espasmódica del uréter debido a la obstrucción parcial o total del flujo de orina. El dolor no suele ser constante, sino que llega en oleadas, lo que lleva al paciente a moverse incesantemente en busca de una posición que alivie la tensión, a diferencia del dolor abdominal de origen quirúrgico donde el paciente tiende a mantenerse quieto. La intensidad del dolor está directamente relacionada con el grado de obstrucción y la velocidad con la que se produce, más que con el tamaño absoluto de la piedra, aunque los cálculos mayores tienen mayor probabilidad de causar un estancamiento significativo.

Hematuria y síntomas asociados

La hematuria es un hallazgo frecuente en el cuadro clínico de la litiasis renal. Puede presentarse como hematuria macroscópica, donde la orina adquiere un tono rosáceo o rojo debido a la presencia visible de glóbulos rojos, o como hematuria microscópica, detectable únicamente mediante el análisis de sedimentos urinarios. Esta sangre en la orina resulta del frotamiento de la superficie irregular del cálculo contra la mucosa del tracto urinario, provocando pequeñas lesiones en el epitelio del uréter o la pelvis renal. Además, los pacientes suelen experimentar síntomas gastrointestinales secundarios al estímulo nervioso compartido entre el riñón y el tracto digestivo. Las náuseas y los vómitos son comunes, a veces precediendo al pico máximo del dolor lumbar, lo que puede llevar a un diagnóstico diferencial inicial con patologías abdominales agudas.

Factores de bloqueo y tamaño del cálculo

El tamaño del cálculo es un determinante crítico para la probabilidad de bloqueo urinario y la necesidad de intervención. Los cálculos con un diámetro superior a 5 mm tienen una mayor tendencia a obstruir el lumen del uréter, ya que este conducto tiene un diámetro natural variable, con puntos de estrechamiento anatómicos donde la piedra puede quedar atascada. Un cálculo de 5 mm o menos tiene una probabilidad significativa de ser expulsado espontáneamente con una hidratación adecuada, mientras que aquellos de mayor dimensión suelen requerir tratamientos médicos expulsivos o procedimientos intervencionistas como la litotricia o la ureteroscopía para facilitar su paso o su fragmentación. La evaluación del tamaño se realiza mediante imagenología, siendo la ecografía y la tomografía computarizada las herramientas diagnósticas principales para cuantificar la carga litiasica.

Diagnóstico y análisis

El diagnóstico preciso de la nefrolitiasis requiere un enfoque integral que combina la evaluación clínica, el análisis bioquímico y la caracterización física del cálculo. Este proceso permite no solo confirmar la presencia de la piedra, sino también identificar las causas subyacentes y guiar el tratamiento personalizado para prevenir recurrencias.

Análisis bioquímico y de laboratorio

La evaluación inicial incluye el análisis de orina y sangre para detectar desequilibrios metabólicos. El análisis de orina de 24 horas es fundamental, ya que mide la excreción de sales clave como el calcio, el ácido úrico y el citrato. Un nivel bajo de citrato urinario, específicamente inferior a 320 mg/día, es un criterio diagnóstico importante, ya que el citrato actúa como un inhibidor natural de la formación de cristales al unirse al calcio en la orina.

En el suero sanguíneo, se miden los niveles de calcio y ácido úrico. Un exceso de calcio en la sangre (hipercalcemia) o un aumento del ácido úrico (hiperuricemia) pueden favorecer la sobresaturación de la orina, lo que conduce a la precipitación de sales y la formación de cálculos. Estos datos ayudan a determinar si la litiasis tiene un origen metabólico primario.

Análisis del pH y composición del cálculo

El pH urinario es un factor crítico en la cristalización. Por ejemplo, un pH bajo favorece la formación de cálculos de ácido úrico, mientras que un pH alto puede promover los cálculos de fosfato cálcico. La medición precisa del pH ayuda a ajustar la dieta o la medicación para modificar el ambiente químico del riñón.

La composición química del cálculo se determina mediante análisis de laboratorio, como la espectroscopía infrarroja o la cristalográfía. Identificar si el cálculo es de fosfato, carbonato cálcico o ácido úrico permite seleccionar el tratamiento más adecuado. Por ejemplo, los cálculos de ácido úrico pueden disolverse con la alcalinización de la orina, mientras que los cálculos de calcio pueden requerir diuréticos ahorradores de potasio o tiazidas.

Estos métodos diagnósticos, combinados con la historia clínica del paciente, proporcionan una visión completa de la patogénesis de la nefrolitiasis, permitiendo intervenciones dirigidas y mejorando los resultados a largo plazo.

Tratamiento médico y quirúrgico

Como medida inicial, se prioriza la hidratación adecuada para facilitar el tránsito del cálculo a través del tracto urinario. Se recomienda un aporte hídrico de 2 litros/día para diluir los componentes urinarios y reducir la sobresaturación de sales, lo que puede ayudar a prevenir la formación de nuevos cristales o el crecimiento de los existentes.

Tratamiento médico expulsivo

Para cálculos de tamaño moderado, especialmente aquellos ubicados en el tercio distal del uréter, se emplea el tratamiento médico expulsivo. Esta estrategia farmacológica busca relajar la musculatura lisa del uréter para facilitar la salida de la piedra. Un fármaco comúnmente utilizado es la tamsulosina, un bloqueador alfa que reduce el tono muscular, disminuyendo el dolor y acelerando el tiempo de expulsión sin necesidad de intervención quirúrgica inmediata.

Procedimientos quirúrgicos

Cuando la terapia conservadora resulta insuficiente, se recurre a procedimientos intervencionistas. La litotricia extracorpórea es una técnica no invasiva que utiliza ondas de choque para fragmentar el cálculo en piezas más pequeñas que pueden ser eliminadas por la orina. Es particularmente útil para cálculos renales de tamaño mediano.

La ureteroscopía es un procedimiento endoscópico de alta precisión que permite visualizar y tratar directamente el cálculo. Se introduce un endoscopio a través de la uretra y la vejiga hasta alcanzar el uréter o el riñón. Esta técnica presenta tasas de éxito elevadas, oscilando entre el 93% y el 100%, dependiendo del tamaño y la dureza de la piedra. Durante este proceso, puede colocarse un stent ureteral para mantener la permeabilidad del tracto urinario y reducir el edema postoperatorio. Los stents utilizados suelen tener longitudes de 24 a 30 cm, adaptándose a la anatomía individual del paciente.

Para cálculos de mayor tamaño o complejidad, la nefrolitotomía percutánea ofrece una vía de acceso directo al riñón a través de una pequeña incisión en la espalda. Este método permite la extracción o fragmentación de cálculos voluminosos con menor tiempo de recuperación en comparación con la cirugía abierta tradicional, combinando eficacia en la eliminación de la piedra con una menor invasión quirúrgica.

Cálculos renales en niños

La presentación clínica de la nefrolitiasis en la población pediátrica presenta características distintivas que diferencian su manejo del observado en los adultos. Aunque tradicionalmente se consideraba una afección menos frecuente en los niños, los datos epidemiológicos recientes señalan una incidencia creciente a nivel mundial. Esta tendencia ascendente obliga a los especialistas en urología pediátrica y nefrología a reevaluar los factores de riesgo tradicionales y emergentes en las primeras etapas de la vida.

Epidemiología y factores de riesgo

La prevalencia de los cálculos renales en los niños ha mostrado un aumento notable en las últimas décadas. Este incremento se atribuye a una combinación de factores genéticos, ambientales y dietéticos. La hidratación insuficiente sigue siendo uno de los principales desencadenantes, dado que el volumen de orina en los niños suele ser menor en comparación con su tasa metabólica. Además, ciertas condiciones clínicas subyacentes, como las anomalías anatómicas del tracto urinario o las enfermedades metabólicas hereditarias, juegan un papel significativo en la formación de cálculos en esta edad.

Composición química predominante

La composición de los cálculos renales en los niños difiere ligeramente de la observada en los adultos. El oxalato de calcio es la composición predominante en la población pediátrica. Esta preponderancia se debe a factores relacionados con la absorción intestinal de oxalato y la excreción urinaria. La presencia de ácido úrico también es relevante, especialmente en niños con sobrepeso o diabetes tipo 2, condiciones cada vez más comunes en la infancia. La identificación precisa de la composición química es fundamental para establecer un plan de tratamiento y prevención adecuado.

Manejo clínico y tratamiento

El enfoque terapéutico para los cálculos renales en niños sigue principios similares a los aplicados en los adultos, aunque con ajustes específicos para la edad y el tamaño del paciente. La hidratación adecuada constituye la base del tratamiento conservador. Se recomienda un aumento en la ingesta de líquidos para mantener un volumen de orina suficiente que facilite la expulsión natural de los cálculos pequeños. En casos donde la hidratación sola no es suficiente, se pueden emplear medicamentos expulsivos para relajar el músculo liso del uréter y facilitar el paso del cálculo.

Cuando los cálculos son de mayor tamaño o presentan complicaciones, se recurre a procedimientos intervencionistas. La litotricia extracorpórea por ondas de choque es una opción común, ya que permite la fragmentación del cálculo sin necesidad de una incisión quirúrgica extensa. La ureteroscopía también se utiliza con frecuencia, especialmente cuando el cálculo está ubicado en el uréter medio o distal. Estos procedimientos tienen altas tasas de éxito en la población pediátrica y suelen presentar una recuperación rápida.

Preguntas frecuentes

¿Qué alimentos provocan los cálculos renales?

La dieta juega un papel crucial, especialmente el exceso de sal, proteínas animales y alimentos ricos en oxalato como los espinacas y las nueces. El consumo insuficiente de líquido también es un factor determinante, ya que concentra las sales en la orina.

¿Cuánto dura el dolor de una piedra en el riñón?

El dolor, conocido como cólico nefrítico, puede durar desde unos pocos minutos hasta varias horas. La duración depende del tamaño de la piedra, su ubicación en el tracto urinario y si hay obstrucción o infección asociada.

¿Se pueden salir las piedras del riñón solas?

Sí, los cálculos pequeños, generalmente menores a 5 milímetros, tienen altas probabilidades de expulsarse espontáneamente a través de la orina con hidratación adecuada y medicación para relajar la vía urinaria.

¿Es hereditaria la litiasis renal?

Existe un fuerte componente genético. Si hay antecedentes familiares de cálculos renales, la probabilidad de padecerlos aumenta, especialmente en casos de hiperparatiroidismo o enfermedades metabólicas como la cistinuria.

¿Qué tipo de cálculo renal es el más común?

El cálculo de calcio, específicamente el de oxalato de calcio, es el más frecuente, representando aproximadamente el 80% de todos los casos de litiasis urinaria en la población general.

Resumen

Los cálculos renales son formaciones duras de sales minerales que se desarrollan en los riñones y pueden causar dolor intenso, hematuria y obstrucción del tracto urinario. Su formación está influenciada por factores genéticos, metabólicos y dietéticos, siendo el calcio y el ácido úrico los componentes más comunes.

El diagnóstico se basa en la imagenología, como la tomografía computarizada y la ecografía, mientras que el tratamiento varía desde la hidratación y medicación para casos leves hasta intervenciones quirúrgicas como la litotricia o la ureteroscopia para piedras más grandes. La prevención se centra en la modificación de la dieta y el aumento de la ingesta de líquidos.

Véase también

Referencias

  1. «cálculo renal» en Wikipedia en español
  2. Kidney Stones (Nephrolithiasis) — National Kidney Foundation
  3. Kidney Stones — Mayo Clinic
  4. Kidney Stones — National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK)
  5. Urolithiasis — World Health Organization (ICD-11)