La psicología cognitiva es la rama de la psicología que estudia los procesos mentales internos que permiten a los seres humanos adquirir, procesar, almacenar y utilizar la información. A diferencia de enfoques anteriores que se centraban principalmente en la conducta observable, esta disciplina investiga lo que ocurre dentro de la "caja negra" de la mente: cómo pensamos, recordamos, percibimos y tomamos decisiones.

Esta área es fundamental porque conecta la neurociencia, la lingüística y la ciencia de la computación para explicar el comportamiento humano. Comprender estos mecanismos permite mejorar la educación, optimizar el diagnóstico clínico y diseñar tecnologías más intuitivas para el usuario.

Definición y concepto

La psicología cognitiva es la rama de la psicología dedicada al estudio científico de los procesos mentales internos. A diferencia de enfoques anteriores que a menudo trataban la mente como una "caja negra", esta disciplina se centra en cómo los seres humanos adquieren, procesan, almacenan y recuperan la información. Los objetos de estudio principales incluyen la percepción, la atención, la memoria, el lenguaje, la toma de decisiones y la resolución de problemas. El objetivo no es solo describir el comportamiento externo, sino explicar los mecanismos internos que lo generan.

Para comprender estos procesos, la disciplina utiliza con frecuencia la metáfora del ordenador. Este modelo básico sugiere que la mente funciona mediante tres etapas fundamentales: la entrada (input), donde los estímulos llegan a través de los sentidos; el procesamiento, donde la información se analiza y transforma; y la salida (output), que resulta en una respuesta conductual o mental. Esta analogía permite desglosar la complejidad del pensamiento en operaciones más simples y medibles.

Dato curioso: Aunque la metáfora del ordenador es muy útil, los cognitivistas modernos reconocen sus límites. A diferencia de un hardware fijo, el cerebro humano es plástico y cambia físicamente según la experiencia, algo que los primeros modelos computacionales no explicaban con total precisión.

Diferencias con otras escuelas psicológicas

La definición de la psicología cognitiva se clarifica mejor al contrastarla con sus predecesoras históricas. El conductismo, dominante en las primeras décadas del siglo XX, se centraba casi exclusivamente en la conducta observable. Para los conductistas, lo que ocurría dentro de la mente era secundario o incluso irrelevante si no podía ser medido directamente a través de estímulos y respuestas. La psicología cognitiva rompió con esta visión al afirmar que los procesos internos son esenciales para entender por qué un mismo estímulo puede generar respuestas diferentes en distintos individuos o contextos.

Por otro lado, la psicología psicoanalítica, fundada por Sigmund Freud, se enfocaba en el subconsciente, las emociones profundas y los conflictos internos, a menudo de carácter emocional o instintivo. Mientras que el psicoanálisis buscaba la raíz emocional de los comportamientos, a veces mediante la introspección o la asociación libre, la psicología cognitiva adoptó un enfoque más estructurado y experimental. Busca identificar las reglas lógicas y las estructuras de información que guían el pensamiento, separando en gran medida el contenido emocional del mecanismo de procesamiento.

Esta distinción es crucial. La psicología cognitiva no niega la existencia de las emociones o del subconsciente, pero los aborda como componentes más del sistema de procesamiento de información. Al integrar métodos experimentales rigurosos, esta disciplina logró transformar la mente en un objeto de estudio empírico, permitiendo mediciones cuantitativas de fenómenos antes considerados subjetivos. La consecuencia es directa: se pasó de la especulación filosófica a la verificación experimental del pensamiento.

Historia y la Revolución Cognitiva

El surgimiento de la psicología cognitiva no fue un evento aislado, sino la culminación de un proceso de cuestionamiento a los dominios establecidos. Durante gran parte del siglo XX, el conductismo predominaba en el estudio de la mente humana. Esta corriente se centraba casi exclusivamente en la relación entre el estímulo externo y la respuesta observable, dejando los procesos mentales internos como una "caja negra" difícil de medir. El cambio de paradigma llegó cuando los investigadores comenzaron a aceptar que la mente funcionaba de manera análoga a un sistema de procesamiento de información.

Los precursores y el cambio de paradigma

Jean Piaget sentó bases fundamentales al demostrar que el desarrollo cognitivo no era lineal, sino que pasaba por etapas cualitativas. Sus estudios sobre cómo los niños construyen el conocimiento mostraron que la percepción y la memoria eran activos, no pasivos. Sin embargo, fue en las décadas de 1950 y 1960 cuando se consolidó lo que se conoce como la Revolución Cognitiva. Este periodo marcó el desplazamiento del conductismo hacia un enfoque que integraba la atención, la percepción y la memoria como variables críticas.

Dato curioso: La analogía de la "caja negra" fue crucial. Los cognitivistas no negaron la importancia del comportamiento, pero argumentaron que sin entender lo que ocurría dentro de la caja negra, las predicciones conductuales eran insuficientes para explicar la complejidad humana.

George Miller fue una figura central en este giro. Su trabajo demostró que la capacidad de la memoria humana era limitada pero estructurada. Al cuantificar cuánta información podía retener la mente a corto plazo, Miller proporcionó una métrica concreta para lo que antes parecía subjetivo. Este enfoque cuantitativo dio a la psicología cognitiva una solidez científica que el conductismo puro a veces carecía al ignorar la estructura interna.

El lenguaje como ventana a la mente

La influencia de Noam Chomsky fue igualmente transformadora. Sus críticas al conductismo, especialmente en el análisis del lenguaje, revelaron que la capacidad lingüística humana implicaba estructuras internas complejas. Chomsky argumentó que el lenguaje no era solo una serie de respuestas a estímulos, sino un sistema regido por reglas sintácticas inherentes. Esto obligó a los psicólogos a mirar hacia adentro, hacia las estructuras mentales que organizaban la experiencia.

Estos hitos, junto con otros trabajos sobre la percepción y la atención, definieron la identidad de la disciplina. La psicología cognitiva dejó de ser una rama subsidiaria para convertirse en el enfoque dominante. La integración de métodos experimentales rigurosos permitió medir el pensamiento de manera directa, validando la revolución iniciada medio siglo atrás. El legado de esta época sigue vigente en cómo entendemos la inteligencia y el aprendizaje hoy en día.

¿Cuáles son los principales procesos mentales estudiados?

La psicología cognitiva se centra en descomponer la mente en unidades funcionales para entender cómo procesamos la información. No estudia el pensamiento como una masa única, sino como una serie de etapas interconectadas. Estos procesos no ocurren en el vacío; interactúan constantemente para generar nuestra experiencia consciente.

Atención y percepción

La atención actúa como un filtro selectivo. En un ambiente ruidoso, como una fiesta, podemos centrarnos en una sola conversación mientras ignoramos el resto. Este fenómeno, conocido como la "atención selectiva", demuestra que nuestra capacidad de procesamiento es limitada. Sin este filtro, el cerebro se saturaría de estímulos irrelevantes.

La percepción es el siguiente paso. Consiste en interpretar los datos sensoriales. El ojo capta la luz, pero es el cerebro el que construye la imagen. Un ejemplo claro es la ilusión óptica: los ojos ven las mismas líneas, pero la mente interpreta diferentes longitudes. La percepción es, por tanto, una construcción activa y no solo una recepción pasiva.

Memoria: almacenamiento y recuperación

La memoria se divide funcionalmente en dos sistemas principales. La memoria de trabajo, o de corto plazo, mantiene la información activa por segundos o minutos. Es el espacio mental donde realizamos cálculos mentales sencillos, como sumar dos números sin papel. Su capacidad es limitada, a menudo citada en torno a siete elementos, aunque esto varía según la complejidad.

La memoria a largo plazo almacena conocimientos y experiencias durante años. Aquí es donde reside el lenguaje y las habilidades motoras. Aprender a conducir implica pasar de la memoria de trabajo (pensar en cada pedal) a la memoria a largo plazo (automatizar el movimiento). La recuperación de estos recuerdos no es una reproducción exacta, sino una reconstrucción que puede ser influenciada por factores externos.

Lenguaje y pensamiento

El lenguaje es una herramienta cognitiva compleja que permite codificar y decodificar mensajes. No solo implica hablar, sino también comprender la sintaxis y el significado. El pensamiento, por su parte, es más amplio. Incluye la resolución de problemas y la toma de decisiones. Cuando elegimos una ruta alternativa al tráfico, estamos evaluando opciones, previendo resultados y seleccionando la mejor estrategia.

Dato curioso: La toma de decisiones no siempre es racional. Estudios clásicos muestran que a menudo dependemos de atajos mentales, llamados heurísticas, que pueden llevarnos a errores sistemáticos pero rápidos.

Estos procesos no son estáticos. La percepción influye en la atención, que afecta a la memoria, que a su vez moldea el pensamiento. Entender esta cadena es fundamental para mejorar el aprendizaje y la eficiencia mental. La consecuencia es directa: mejorar un eslabón fortalece toda la cadena cognitiva.

Métodos de investigación en psicología cognitiva

Medir procesos mentales implica cuantificar lo que a menudo parece intangible. La psicología cognitiva transforma la percepción subjetiva en datos empíricos mediante la observación sistemática. Esto requiere traducir fenómenos internos, como el recuerdo o la atención, en variables observables. El objetivo es reducir la subjetividad mediante mediciones precisas y repetibles.

Medición del tiempo de reacción

El tiempo de reacción (TR) es una métrica fundamental para evaluar la velocidad del procesamiento mental. Los investigadores miden el intervalo entre la presentación de un estímulo y la respuesta del sujeto. Este método asume que los procesos internos toman tiempo medible. Por ejemplo, en una tarea simple, el sujeto presiona un botón al ver una luz. En una tarea de elección, debe decidir cuál de varios botones presionar según el color de la luz. La diferencia en el tiempo revela la complejidad de la decisión. La fórmula básica para el tiempo medio de reacción en una muestra es:

TR=n1​i=1∑n​TRi​

donde n es el número de ensayos y TRi​ es el tiempo del ensayo i. Este enfoque permite desglosar el pensamiento en etapas discretas.

Psicofísica y umbrales

La psicofísica estudia la relación cuantitativa entre los estímulos físicos y las sensaciones percibidas. Este método busca determinar el umbral absoluto, que es la intensidad mínima de un estímulo necesario para ser detectado el 50% de las veces. También se analiza la diferencia umbral mínimo, o el cambio más pequeño en la intensidad del estímulo que el sujeto puede notar. Estos umbrales no son fijos; varían según la atención del sujeto y el contexto. La ley de Weber-Fechner describe esta relación, sugiriendo que la sensación crece logarítmicamente con la intensidad del estímulo. Esto permite cuantificar cómo interpretamos el mundo físico.

Técnicas de neuroimagen

Las neurociencias cognitivas utilizan técnicas para observar la actividad cerebral durante el procesamiento de la información. La resonancia magnética funcional (fMRI) mide los cambios en el flujo sanguíneo cerebral. Esto proporciona una alta resolución espacial, permitiendo localizar con precisión qué áreas del cerebro se activan. Sin embargo, su resolución temporal es más lenta, ya que la respuesta hemodinámica tarda varios segundos en alcanzar su pico. Por otro lado, la electroencefalografía (EEG) registra la actividad eléctrica de las neuronas a través de electrodos colocados en el cuero cabelludo. El EEG ofrece una excelente resolución temporal, capturando cambios milimétricos en la actividad cerebral. Esto es ideal para estudiar la secuencia rápida de eventos cognitivos, como la atención selectiva.

Comparación de métodos de investigación

La elección del método depende de la pregunta de investigación específica. Cada técnica ofrece ventajas y desventajas en términos de precisión, coste y complejidad. La siguiente tabla compara los enfoques tradicionales con los métodos neurocognitivos modernos.

Método Ventajas principales Desventajas principales Coste relativo
Tiempo de reacción Alta resolución temporal; bajo coste; fácil de estandarizar Mide el resultado, no el proceso directo; requiere inferencia Bajo
Psicofísica Vincula estímulo y percepción; cuantifica umbrales sensoriales Puede ser tedioso para el sujeto; sensible a factores externos Bajo a Medio
EEG Excelente resolución temporal (milisegundos); portátil Baja resolución espacial; sensible al ruido eléctrico Medio
fMRI Alta resolución espacial; no invasiva; visualización detallada Resolución temporal lenta; alto coste; requiere inmovilidad Alto
Dato curioso: El método de sustracción mental, propuesto por William James, sigue siendo la base de muchos experimentos modernos. Consiste en comparar dos tareas similares para aislar un proceso cognitivo específico. Por ejemplo, restar el tiempo de reacción de una tarea simple a una de elección revela el tiempo dedicado a la toma de decisión.

La combinación de estos métodos permite una visión más completa de la cognición. Mientras que el tiempo de reacción ofrece una medida conductual precisa, la neuroimagen revela los sustratos cerebrales. La integración de datos conductuales y neurológicos fortalece las conclusiones. Esto reduce la dependencia de una sola fuente de evidencia. La psicología cognitiva continúa refinando estas técnicas para capturar la complejidad del pensamiento humano.

¿Qué diferencia a la psicología cognitiva de otras ramas?

La psicología cognitiva no existe en el vacío; su identidad se define tanto por lo que estudia como por lo que excluye. Para entender su alcance, es necesario contrastarla con sus predecesoras y contemporáneas. La distinción radica fundamentalmente en el objeto de estudio y en la metodología empleada para capturar la esencia del pensamiento humano.

Contra el conductismo: abriendo la caja negra

El mayor rival histórico fue el conductismo. Esta corriente dominante durante gran parte del siglo XX sostenía que la mente era una "caja negra" innecesaria para la ciencia. Los conductistas se centraban exclusivamente en la relación entre estímulo y respuesta, ignorando lo que ocurría en el interior del sujeto. La psicología cognitiva rompió con esto al postular que los procesos internos —como la atención, la memoria o el lenguaje— son variables medibles y esenciales para explicar el comportamiento.

Dato curioso: La metáfora de la "caja negra" fue adoptada directamente de la ingeniería y la teoría de la información de los años 1950, lo que explica por qué la mente se empezó a ver como un procesador de información.

Mientras el conductismo preguntaba "¿qué hace el sujeto ante el estímulo X?", la cognitiva pregunta "¿cómo procesa el sujeto la información para generar esa respuesta?". El cambio de foco fue radical. No se trata de negar el comportamiento, sino de explicarlo desde dentro. La consecuencia es directa: sin entender la representación mental, el comportamiento parece arbitrario.

Distinción con el psicoanálisis y la psicología evolutiva

La diferencia con el psicoanálisis es también metodológica. El psicoanálisis se centra en el inconsciente, a menudo dinámico y afectivo, utilizando métodos como la asociación libre o el estudio de casos clínicos. La psicología cognitiva, en cambio, se ha enfocado tradicionalmente en procesos más conscientes o accesibles a la introspección controlada, aunque las fronteras se han difuminado con el descubrimiento de procesos inconscientes cognitivos. Su método preferido es la experimentación controlada y la medición cuantitativa, buscando leyes generales más que historias individuales únicas.

Frente a la psicología evolutiva, la distinción es de nivel de análisis. La psicología evolutiva pregunta "¿por qué existe esta capacidad mental desde una perspectiva de supervivencia?", enfocándose en la selección natural y la adaptación. La psicología cognitiva se pregunta "¿cómo funciona esta capacidad en el aquí y ahora?", descomponiendo el proceso en etapas como codificación, almacenamiento y recuperación. Ambas son complementarias: una explica el origen, la otra el mecanismo. Pero no se confunden fácilmente.

En resumen, la psicología cognitiva se distingue por su énfasis en la estructura y el funcionamiento de los procesos mentales internos, utilizando métodos experimentales rigurosos para descomponer la experiencia consciente en componentes medibles. No busca solo describir el comportamiento externo ni explorar las profundidades del inconsciente afectivo, sino mapear el terreno del pensamiento mismo.

Aplicaciones prácticas y ejemplos

Aplicaciones en la educación y el aprendizaje

La psicología cognitiva transformó las aulas al pasar de la memorización mecánica al aprendizaje significativo. Los docentes utilizan principios como la carga cognitiva para estructurar la información de manera que no sature la memoria de trabajo del estudiante. Esto implica dividir lecciones complejas en unidades manejables y conectar conceptos nuevos con conocimientos previos. La consecuencia es directa: la retención mejora cuando el cerebro organiza la información en redes semánticas coherentes en lugar de almacenar datos aislados.

Un ejemplo práctico es el uso de mapas conceptuales en biología. En lugar de memorizar definidades sueltas, los estudiantes relacionan sistemas corporales mediante jerarquías visuales. Esta técnica aprovecha la capacidad del cerebro para procesar patrones espaciales. La educación basada en la cognición también fomenta la metacognición, es decir, la capacidad del alumno de reflexionar sobre su propio proceso de pensamiento para corregir errores.

Intervención clínica y terapia

En el ámbito clínico, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es una de las aplicaciones más extendidas. Esta aproximación parte de la premisa de que no son tanto los hechos externos los que nos afectan, sino la interpretación que hacemos de ellos. Los terapeutas ayudan a los pacientes a identificar distorsiones cognitivas, como la generalización excesiva o el pensamiento todo-o-nada, que suelen alimentar la ansiedad y la depresión.

Dato curioso: La TCC es tan efectiva que a menudo se estructura en bloques de tiempo definidos, lo que la hace más accesible económicamente que otras terapias más abiertas en duración.

El proceso implica ejercicios concretos. Un paciente con fobia social podría llevar un diario para registrar sus pensamientos automáticos antes, durante y después de una interacción social. Al contrastar estos pensamientos con la realidad objetiva, el cerebro aprende a actualizar sus creencias. Este mecanismo de "reaprendizaje" demuestra la plasticidad cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para modificar sus rutas neuronales mediante la experiencia.

Diseño de interfaz de usuario (UX)

El diseño de productos digitales se basa profundamente en cómo el cerebro procesa la información visual y toma decisiones rápidas. Los diseñadores de Experiencia de Usuario (UX) aplican leyes de la percepción para crear interfaces intuitivas. Por ejemplo, la Ley de Proximidad establece que los elementos cercanos entre sí se perciben como un grupo. Esto se usa en formularios web para agrupar campos relacionados como "Nombre" y "Apellido".

Otro principio clave es la Ley de Hick, que sugiere que el tiempo que tarda una persona en tomar una decisión aumenta con el número y la complejidad de las opciones disponibles. Por ello, las aplicaciones móviles suelen usar menús desplegables o iconos simples para reducir la carga de decisión. Si una pantalla tiene demasiados botones de igual jerarquía, el usuario experimenta fatiga mental. El objetivo es guiar la atención sin forzar al cerebro a trabajar más de lo necesario para realizar una tarea sencilla.

Economía del comportamiento

La psicología cognitiva también explica por qué tomamos decisiones económicas que, en papel, parecen irracionales. La economía del comportamiento estudia cómo los sesgos cognitivos influyen en nuestras elecciones financieras. Un sesgo común es el efecto de anclaje, donde la primera pieza de información que recibimos (el "ancla") influye desproporcionadamente en las decisiones posteriores.

En el comercio minorista, esto se ve claramente en las etiquetas de precio. Si un artículo se muestra con un precio original de 100 euros tachado y un precio de oferta de 70 euros, el cerebro usa los 100 euros como referencia de valor. Sin ese ancla, los 70 euros podrían parecer caros. Las empresas utilizan estos atajos mentales para guiar la percepción de valor. Entender estos mecanismos permite a los consumidores ser más conscientes de cómo su entorno influye en sus compras, aunque cambiar estos hábitos automáticos requiere un esfuerzo cognitivo consciente.

Ejercicios resueltos

La psicología cognitiva se vuelve tangible cuando aplicamos sus modelos teóricos a situaciones concretas. A continuación, se presentan tres ejercicios resueltos que demuestran cómo analizar errores de memoria, identificar sesgos en la toma de decisiones y diseñar experimentos básicos. Estos ejemplos ilustran la metodología deductiva propia de la disciplina.

Ejemplo 1: Análisis de un error de memoria

Supongamos que un estudiante lee una lista de 15 palabras y, al recordarla inmediatamente, olvida las tres primeras pero recuerda perfectamente las últimas tres. Este fenómeno se explica mediante el modelo de memoria de Atkinson y Shiffrin, que propone tres almacenes principales: la memoria sensorial, la memoria a corto plazo (MCP) y la memoria a largo plazo (MLP).

El error en las primeras palabras se debe a la desplazamiento en la MCP. La capacidad de la memoria a corto plazo es limitada, típicamente entre 5 y 9 elementos (la famosa cifra de Miller). Cuando llegan nuevas palabras, las antiguas son "empujadas" fuera del almacén antes de ser consolidadas. Las últimas palabras se recuerdan porque permanecen activas en la MCP al momento del recuerdo, un efecto conocido como efecto de recencia.

Dato curioso: La capacidad limitada de la memoria a corto plazo no es aleatoria. Se cree que está ligada a la capacidad de mantenimiento de la atención, lo que sugiere que recordar y prestar atención comparten recursos cerebrales.

Ejemplo 2: Identificación de un sesgo cognitivo

Un director de empresa debe elegir entre dos proveedores. El proveedor A tiene un historial de entregas a tiempo del 90% y precios estables. El proveedor B tiene un 85% de puntualidad pero ofrece un descuento del 15% en el primer mes. El director elige al proveedor B solo por el descuento inicial, ignorando la mayor fiabilidad de A. Este es un claro caso del sesgo de anclaje.

El sesgo de anclaje ocurre cuando una persona depende demasiado de la primera información recibida (el "ancla") para tomar decisiones posteriores. En este caso, el descuento del 15% actúa como ancla, haciendo que el resto de las características (como la fiabilidad) parezcan menos importantes. Para corregirlo, se debe cuantificar el valor real de cada variable, asignando pesos numéricos a la fiabilidad y al precio antes de comparar.

Ejemplo 3: Diseño de un experimento de atención selectiva

Para medir la atención selectiva, podemos diseñar un experimento basado en la tarea de dichotomía auditiva. El objetivo es ver qué información llega a la conciencia cuando se presentan dos estímulos simultáneos.

Procedimiento:

Si el participante no recuerda casi nada del oído izquierdo, se concluye que la atención actúa como un filtro selectivo. Este diseño permite cuantificar la capacidad de filtrado atencional. La variable independiente es el tipo de estímulo (palabra clave vs. ruido), y la variable dependiente es el porcentaje de palabras recordadas del canal no atendido. La consecuencia es directa: sin atención, la información a menudo no pasa a la memoria a largo plazo.

Estos ejercicios muestran que la psicología cognitiva no solo describe procesos, sino que ofrece herramientas para predecir y mejorar el rendimiento mental. La clave está en identificar el mecanismo subyacente, ya sea un límite de capacidad, un sesgo de juicio o un filtro atencional.

Preguntas frecuentes

¿Qué estudia exactamente la psicología cognitiva?

Estudia los procesos mentales superiores como la atención, la memoria, el lenguaje, la resolución de problemas, la toma de decisiones y la percepción sensorial.

¿Cuál es la diferencia con la psicología conductista?

El conductismo se centra en la relación entre estímulo y respuesta observable (lo que hacemos), mientras que la psicología cognitiva analiza los procesos internos (lo que pensamos) que ocurren entre el estímulo y la respuesta.

¿Qué es la "Revolución Cognitiva"?

Fue un movimiento académico que surgió a mediados del siglo XX (años 50 y 60) que desplazó al conductismo como la teoría dominante, introduciendo la metáfora de la mente como un procesador de información, similar a una computadora.

¿Cómo se investiga en esta rama de la psicología?

Se utilizan métodos como la experimentación controlada (midiendo tiempos de reacción), la introspección estructurada, pruebas neuropsicológicas y tecnologías de neuroimagen como la Resonancia Magnética Funcional (fMRI).

¿Dónde se aplica la psicología cognitiva en la vida diaria?

Se aplica en la educación (métodos de aprendizaje), en la psicoterapia (como la Terapia Cognitivo-Conductual), en el diseño de interfaces de usuario (Experiencia de Usuario o UX) y en la rehabilitación de pacientes con daños cerebrales.

Resumen

La psicología cognitiva analiza cómo el cerebro procesa la información a través de mecanismos como la memoria, la atención y el lenguaje. Su desarrollo, marcado por la Revolución Cognitiva, transformó la comprensión de la mente humana al integrar hallazgos de la neurociencia y la informática.

Esta disciplina ofrece herramientas prácticas para mejorar el aprendizaje, tratar trastornos mentales y optimizar la interacción humano-máquina, siendo esencial para entender el comportamiento racional y emocional.

Véase también

Referencias

  1. «la psicología cognitiva» en Wikipedia en español
  2. Cognitive Psychology - Stanford Encyclopedia of Philosophy
  3. Cognitive Psychology - APA PsycNet (American Psychological Association)
  4. Psychology Today: Cognitive Psychology
  5. Cognitive Psychology - Nature Scitable