Una tesis doctoral es un trabajo de investigación original y extenso que se presenta como requisito fundamental para obtener el grado académico de doctor en diversas disciplinas. Este documento demuestra la capacidad del candidato para generar nuevo conocimiento, aplicar métodos científicos rigurosos y contribuir significativamente a su campo de estudio mediante un análisis profundo y crítico.
La elaboración de una tesis implica años de dedicación, abarcando desde la selección de un problema de investigación hasta la defensa oral ante un comité académico. Su importancia radica no solo en la validación del título de doctor, sino en la expansión de los límites del saber humano, sirviendo como referencia futura para otros investigadores y profesionales.
Definición y concepto
La tesis doctoral constituye el trabajo de investigación original y sustancial que un estudiante presenta para obtener el grado de doctor en una universidad. Este documento no es simplemente un resumen de conocimientos adquiridos, sino una contribución nueva al cuerpo de saberes de una disciplina específica. Su elaboración requiere que el investigador identifique un hueco en el conocimiento existente, formule preguntas precisas y genere evidencia empírica o teórica que responda a esas preguntas con rigor científico.
Debate actual: La presión por publicar en revistas de alto impacto ha generado críticas sobre la calidad del pensamiento original. Muchos académicos argumentan que la tesis se ha convertido más en un trámite de supervivencia que en una contribución genuina al saber.
Diferencias con el máster y función académica
A diferencia de un máster, que suele centrarse en la consolidación de conocimientos y la aplicación práctica de conceptos (como en un máster en trabajo social o en finanzas), la tesis doctoral exige una creación intelectual autónoma. Mientras que en un posgrado se evalúa la capacidad de síntesis y análisis, en el doctorado se valora la capacidad de generar nuevo saber. Este proceso es el requisito fundamental para obtener el título de doctor, otorgando al titular la cualificación más alta en el sistema educativo superior. Instituciones de prestigio como la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Carlos III de Madrid o la Universidad Queen Mary de Londres mantienen estándares estrictos donde la originalidad es el criterio de aprobación por excelencia.
La cuantificación del esfuerzo académico en una tesis doctoral varía según el sistema educativo. En el sistema europeo, se suelen utilizar los créditos ECTS (Sistema Europeo de Transferencia de Créditos) para medir la carga de trabajo del estudiante. Comprender el significado de los créditos ECTS es esencial, ya que cada crédito representa entre 25 y 30 horas de trabajo total del estudiante, incluyendo clases, estudio individual e investigación. Una tesis doctoral típica en Europa equivale a 180 créditos ECTS, lo que implica aproximadamente 4.500 horas de trabajo intelectual distribuidas en tres o cuatro años, dependiendo de la estructura de la carrera universitaria en economía o en otras facultades.
Componentes estructurales clave
Todo proyecto de investigación doctoral debe integrar tres pilares conceptuales fundamentales que garantizan su solidez científica:
- Estado del arte: Es el análisis crítico y exhaustivo de las publicaciones previas relacionadas con el tema. Su función es situar la investigación dentro del contexto académico, demostrando qué se ha dicho antes y qué queda por descubrir. Este apartado evita la redundancia y justifica la necesidad de la nueva investigación.
- Hipótesis: Se trata de una proposición provisional que el investigador propone como explicación de un fenómeno y que debe ser sometida a prueba. La hipótesis guía toda la investigación, actuando como la brújula que dirige la recolección de datos y el análisis posterior. Debe ser clara, medible y verificable.
- Metodología: Es el conjunto de procedimientos y técnicas utilizadas para abordar el problema de investigación. Incluye la selección de la muestra, los instrumentos de recolección de datos (encuestas, experimentos, análisis de archivos) y los métodos de análisis (cuantitativo, cualitativo o mixto). Una metodología bien definida asegura la reproducibilidad y la validez de los resultados.
La calidad de estos componentes determina el éxito de la tesis en cualquier institución, ya sea la Universidad de Querétaro, la Universidad Católica de Valencia, la Universidad Quirónsalud, la Universidad Europea del Atlántico o la Universidad San Jorge. El proceso requiere disciplina, acceso a bibliotecas especializadas y, a menudo, la supervisión de un director de tesis que guíe al doctorando en la construcción de su argumento central. La redacción final debe comunicar estos hallazgos con claridad, precisión y estructura lógica, permitiendo que la comunidad académica evalúe la contribución realizada.
Historia y evolución del doctorado
El origen del doctorado se remonta a las universidades medievales europeas, donde el título de Doctoratus denotaba la máxima autoridad docente. En la Edad Media, ser doctor implicaba tener derecho a enseñar (iura docendi) en cualquier universidad europea. La Universidad de París, fundada a finales del siglo XII, estableció el modelo de la Scholae Artium, mientras que la Universidad de Oxford, contemporánea, consolidó estructuras que influirían en el sistema de posgrado anglosajón. En esta etapa, la tesis doctoral no era tanto una investigación original extensa como una defensa pública de conocimientos adquiridos, conocida como la Lectio Magistralis.
La revolución alemana y el modelo de investigación
A principios del siglo XIX, la creación de la Universidad de Berlín introdujo un cambio paradigmático: el doctorado dejó de ser solo un título docente para convertirse en una prueba de investigación original. Este modelo, conocido como Doctor Philosophiae (Ph.D.), exigía al estudiante presentar una tesis basada en la investigación empírica o teórica, supervisada por un Magister. Este enfoque se expandió por Europa y América, transformando la estructura académica global. Instituciones históricas como la Universidad de Buenos Aires adoptaron estas reformas a finales del siglo XIX y principios del XX, integrando la investigación científica como pilar fundamental del grado doctor, influyendo en la formación de especialistas en diversas áreas, desde la economía hasta el trabajo social.
Expansión y diversificación en América y Europa
En Estados Unidos, la Universidad de Stanford y otras instituciones de la costa oeste adaptaron el modelo alemán, incorporando una fuerte componente práctica y de financiación a través de becas y grants, lo que influyó en cómo se estructuran las carreras universitarias en finanzas y economía en la actualidad. Este modelo norteamericano, con su énfasis en la especialización temprana, contrastaba con el sistema europeo más tradicional. En España, universidades como la Universidad Carlos III de Madrid o la Universidad Europea de Canarias han impulsado la internacionalización del doctorado, alineándose con el Espacio Europeo de Educación Superior para facilitar la movilidad de investigadores.
La evolución del doctorado también se refleja en la creación de universidades privadas y de investigación de nueva planta, como la Universidad San Jorge o la Universidad Querétaro, que han diversificado la oferta de posgrados. Estas instituciones, junto con otras como la Universidad Católica de Valencia o la Universidad Quironsalud, han adaptado la tesis doctoral a necesidades específicas del mercado laboral y la investigación aplicada. La Universidad Queen Mary de Londres ejemplifica cómo las instituciones históricas han integrado la investigación interdisciplinaria, mientras que la Universidad Europea del Atlántico muestra la adaptación regional de estos modelos. La tesis doctoral ha pasado de ser un documento estático a un proceso dinámico que incluye publicaciones, conferencias y la colaboración internacional, reflejando la creciente complejidad del conocimiento científico.
Estructura y componentes de una tesis
La estructura de una tesis doctoral sigue un esquema lógico diseñado para guiar al lector desde la definición del problema hasta la presentación de las soluciones. Aunque los detalles varían según la universidad, como la Universidad de Buenos Aires o la Universidad Carlos III de Madrid, los componentes fundamentales mantienen una coherencia internacional. Cada sección cumple una función específica en la argumentación académica.
Componentes preliminares y estructurales
La portada identifica la obra, mientras que el resumen sintetiza el estudio completo, permitiendo a los evaluadores captar la esencia del trabajo rápidamente. El índice detalla la organización del contenido. La introducción establece el contexto, la pregunta de investigación y la hipótesis central. El marco teórico sitúa el estudio dentro del cuerpo de conocimientos existente, demostrando la profundidad de la revisión bibliográfica.
Desarrollo metodológico y hallazgos
La metodología describe los procedimientos utilizados para recopilar y analizar datos, asegurando la reproducibilidad del estudio. Los resultados presentan los hallazgos sin interpretación excesiva, mientras que la discusión interpreta estos datos en relación con la hipótesis inicial y el marco teórico. Las conclusiones cierran el ciclo, respondiendo a la pregunta de investigación y sugiriendo nuevas vías de estudio.
Variaciones disciplinares en la estructura
La organización varía significativamente entre las ciencias duras y las humanidades. En campos como la carrera universitaria finanzas o la carrera universitaria economía, la estructura suele ser más rígida y dividida en capítulos temáticos o incluso artículos publicables. Por el contrario, en un doctorado historia contemporánea o un grado universitario historia del arte, la narrativa es más fluida, integrando la metodología en el desarrollo argumental.
Estas diferencias se observan en instituciones con enfoques diversos. La Universidad San Jorge o la Universidad Europea de Canarias pueden adaptar sus guías para facilitar la integración de prácticas profesionales. De manera similar, la Universidad Quironsalud o la Universidad Católica de Valencia ajustan los requisitos según la naturaleza clínica o teológica de las investigaciones. La Universidad Querétaro y la Universidad Europea del Atlántico ofrecen marcos flexibles que permiten adaptar la estructura a las necesidades específicas de cada disciplina, asegurando que la forma apoye el contenido sin imponer una rigidez innecesaria.
Metodología de la investigación doctoral
La metodología de la investigación doctoral constituye el marco sistemático que permite validar los hallazgos académicos. Este proceso riguroso exige la selección precisa de herramientas analíticas adaptadas a la naturaleza del problema estudiado. La elección entre enfoques cuantitativos y cualitativos determina la estructura del estudio, la recolección de datos y la interpretación final de los resultados. Una metodología sólida garantiza que las conclusiones sean reproducibles y defendibles ante el tribunal evaluador.
Enfoques cuantitativos y análisis estadístico
Los métodos cuantitativos se centran en la medición numérica y el análisis estadístico para probar hipótesis específicas. Este enfoque es predominante en disciplinas como la economía y las finanzas, donde la precisión de los datos es crucial. Por ejemplo, en una carrera universitaria economía, los estudiantes aprenden a utilizar modelos econométricos para analizar grandes conjuntos de datos macroeconómicos. De manera similar, en una carrera universitaria finanzas, la investigación doctoral puede implicar el uso de series temporales para predecir la volatilidad del mercado bursátil.
La selección de la muestra en estudios cuantitativos requiere técnicas de muestreo probabilístico para asegurar la representatividad de la población. La recolección de datos suele realizarse mediante encuestas estandarizadas o bases de datos secundarias. El análisis de resultados depende de software especializado que permite calcular significancia estadística, correlaciones y regresiones. Instituciones como la Universidad de Buenos Aires o la Universidad Carlos III de Madrid destacan por la aplicación rigurosa de estos métodos en investigaciones económicas y financieras, donde la objetividad de los números es fundamental para sustentar las tesis.
Enfoques cualitativos y profundidad interpretativa
Los métodos cualitativos buscan comprender fenómenos sociales desde la perspectiva de los participantes, priorizando la profundidad sobre la generalización numérica. Este enfoque es esencial en disciplinas como el trabajo social, donde las experiencias humanas y los contextos sociales son complejos y multifacéticos. En un máster trabajo social, los estudiantes desarrollan habilidades para realizar entrevistas en profundidad, grupos focales y observación participante. Estas técnicas permiten capturar matices que las cifras por sí solas podrían omitir.
La selección de la muestra en estudios cualitativos suele ser intencional o por "bola de nieve", buscando casos que aporten información rica y detallada. La recolección de datos genera volúmenes considerables de texto o audio que requieren un proceso de codificación y categorización. El análisis implica identificar temas recurrentes y construir teorías fundamentadas en los datos. Universidades como la Universidad Católica de Valencia o la Universidad Europea del Atlántico fomentan este tipo de investigación para abordar problemas sociales complejos, donde la interpretación contextual es tan importante como los hechos observados.
Revisión bibliográfica y diseño metodológico
La revisión bibliográfica es el cimiento de cualquier investigación doctoral. Este proceso no es solo un resumen de lo escrito anteriormente, sino una crítica sistemática que identifica vacíos en el conocimiento y justifica la elección del método. Una revisión exhaustiva permite al doctorando situar su estudio dentro del diálogo académico existente, evitando la redundancia y fortaleciendo la originalidad de la contribución.
El diseño metodológico debe ser coherente con las preguntas de investigación planteadas. Esto implica definir claramente las variables, los instrumentos de medición y las técnicas de análisis antes de iniciar la recolección de datos. La transparencia en la descripción de estos pasos permite a otros investigadores evaluar la validez del estudio. Instituciones de prestigio como la Universidad San Jorge, la Universidad Querétaro o la Universidad Queen Mary de Londres exigen que esta coherencia metodológica sea evidente en la tesis, asegurando que cada decisión técnica esté respaldada por argumentos teóricos sólidos. La integración adecuada de estos elementos garantiza que la investigación doctoral aporte un conocimiento nuevo y verificable a la comunidad académica.
Proceso de redacción y revisión
Etapas de la escritura y revisión académica
La redacción de una tesis doctoral es un proceso iterativo que combina la producción de texto con ciclos continuos de retroalimentación. Comienza con la elaboración de borradores estructurados, donde el investigador organiza los hallazgos preliminares. Esta fase no busca la perfección inmediata, sino establecer una base sólida para la crítica constructiva. La revisión por pares, aunque típicamente asociada a artículos de revista, también influye en la tesis a través de la lectura por expertos externos o miembros del comité de tesis.
Las correcciones del director de tesis son fundamentales. Este mentor evalúa la coherencia lógica, la metodología y la contribución original del trabajo. La comunicación constante con el director permite ajustar el rumbo antes de la defensa final. Instituciones como la Universidad Carlos III de Madrid estructuran este acompañamiento mediante reuniones periódicas y memorias de avance, asegurando que el alumno mantenga un ritmo constante. La precisión en la redacción es crítica; cada afirmación debe estar respaldada por evidencia empírica o teórica clara.
Gestión del tiempo y organización
La organización efectiva es tan crucial como la calidad del contenido. Los doctorandos deben dividir el trabajo en hitos manejables, utilizando herramientas de gestión de proyectos o calendarios académicos. Esto evita la acumulación de tareas y reduce la carga cognitiva durante las etapas finales. La gestión del tiempo implica asignar bloques específicos para la lectura, la escritura y la revisión, manteniendo un equilibrio entre la profundidad del análisis y la eficiencia.
La claridad en la presentación de los datos facilita la revisión y la posterior defensa. Evitar la jerga innecesaria y definir los términos técnicos al inicio mejora la accesibilidad del trabajo para evaluadores externos. Este enfoque organizativo es común en programas de posgrado de prestigio internacional, donde la disciplina en la entrega de informes parciales es un indicador clave del éxito del doctorado.
Procesos institucionales específicos
Diversas universidades han desarrollado protocolos de revisión adaptados a sus contextos académicos. La Universidad Queen Mary de Londres, por ejemplo, enfatiza la interdisciplinariedad en la revisión, integrando perspectivas de múltiples departamentos para validar la relevancia del estudio. Por otro lado, la Universidad UOC (Universitat Oberta de Catalunya) aprovecha su modelo de aprendizaje a distancia para implementar plataformas digitales de seguimiento, permitiendo una revisión continua y accesible para estudiantes en diferentes zonas horarias.
En América Latina, la Universidad de Buenos Aires mantiene rigurosos estándares de defensa pública, donde la claridad expositiva y la solidez argumentativa son evaluadas ante un jurado amplio. Estas variaciones institucionales reflejan la adaptación de los procesos de revisión a las necesidades específicas de cada entorno académico, desde la flexibilidad de la educación abierta hasta la tradición de la defensa oral en las facultades de ciencias sociales y humanas.
La defensa de la tesis doctoral
La defensa de la tesis doctoral constituye la etapa culminante del proceso de obtención del grado de doctor. Este acto académico, que puede ser público o privado dependiendo de las normas de cada universidad, tiene como objetivo principal validar la originalidad, rigor científico y calidad de la investigación presentada por el candidato. El proceso no es uniforme a nivel global; varía significativamente según la tradición académica del país y los estatutos específicos de la institución. En el sistema español, por ejemplo, la defensa suele ser un acto público donde el doctorando expone sus hallazgos ante un tribunal calificador y una audiencia abierta.
El papel del tribunal y la evaluación
El tribunal es el órgano encargado de evaluar el trabajo. Generalmente, está compuesto por cinco o siete doctores expertos en la disciplina, aunque el número puede variar. Entre ellos se distinguen el presidente, el secretario, el director de la tesis y los vocales. Su función es analizar la coherencia metodológica, la novedad de los resultados y la capacidad de argumentación del candidato. Instituciones como la Universidad San Jorge o la Universidad Católica de Valencia establecen protocolos estrictos para la composición de este cuerpo, asegurando que los evaluadores tengan una trayectoria investigadora sólida y, en muchos casos, que al menos uno de ellos sea externo a la universidad del doctorando para garantizar la objetividad.
La evaluación no se limita al texto escrito. El tribunal observa cómo el candidato responde a la presión, cómo defiende sus decisiones metodológicas y cómo sitúa su trabajo dentro del estado del arte. Esta dinámica es similar en centros internacionales como la Universidad Queen Mary de Londres o la Universidad Carlos III de Madrid, donde el debate crítico es fundamental para determinar si la tesis merece la calificación de summa cum laude, con mención o simplemente sobresaliente.
La presentación oral y la comunicación efectiva
La presentación oral es la herramienta principal del doctorando para comunicar su investigación. Debe ser clara, concisa y estructurada, adaptándose al tiempo asignado, que suele oscilar entre 30 y 60 minutos. La comunicación efectiva es crucial; no basta con leer el texto, sino que hay que contar la historia de la investigación. Esto implica explicar el problema planteado, la metodología empleada, los resultados obtenidos y las conclusiones derivadas.
La capacidad de síntesis y la claridad expositiva son tan importantes como el contenido científico. Un doctorando debe ser capaz de traducir conceptos complejos para que sean comprensibles tanto para los expertos del tribunal como para el público asistente. Esta habilidad es especialmente relevante en disciplinas aplicadas, como las finanzas o el trabajo social, donde la conexión entre la teoría y la práctica debe quedar bien delimitada. Universidades como la Universidad Europea de Canarias o la Universidad Quirónsalud enfatizan esta competencia comunicativa, considerando que el doctor debe ser un transmisor eficaz del conocimiento.
Las preguntas del tribunal y el debate
Tras la exposición, el tribunal realiza una serie de preguntas para profundizar en aspectos específicos de la tesis. Estas preguntas pueden abarcar desde detalles técnicos de la metodología hasta implicaciones más amplias de los resultados. Es común que se pregunten sobre las limitaciones del estudio, las alternativas metodológicas no elegidas y las proyecciones futuras de la investigación.
El candidato debe demostrar dominio del tema, humildad académica y capacidad de reacción. Responder con precisión y admitir las lagunas del estudio suele ser más valioso que una defensa rígida y poco fundamentada. Este intercambio dialéctico permite al tribunal verificar si el doctorando ha interiorizado su investigación o si simplemente la ha memorizado. La dinámica es comparable a la que se observa en la Universidad Europea del Atlántico o la Universidad Fernando Pessoa, donde el diálogo entre el doctorando y los evaluadores es clave para la toma de decisiones.
La defensa exitosa requiere preparación exhaustiva. El doctorando debe practicar su presentación, anticipar preguntas difíciles y revisar su tesis en detalle. Además, debe estar preparado para manejar la retroalimentación del tribunal, que puede incluir sugerencias para mejorar el texto antes de su lectura oficial. Este proceso no solo valida la investigación, sino que también sirve como rito de paso que transforma al investigador en un colega reconocido dentro de la comunidad académica.
Aplicaciones y ejemplos prácticos
Las tesis doctorales constituyen el punto de inflexión entre la investigación académica y su aplicación en la sociedad, generando impacto tangible en ciencia, política y economía. Este trabajo final no se limita a la obtención del grado, sino que funciona como motor de innovación que transforma datos crudos en conocimiento utilizable.
De la investigación a la publicación y la propiedad intelectual
El proceso de redacción de una tesis suele fragmentarse en artículos científicos, permitiendo una validación rápida por pares antes de la defensa final. Este modelo "publicar o perecer" es estándar en universidades de prestigio internacional. Por ejemplo, la Universidad de Stanford ha establecido un ecosistema donde la investigación doctoral en ingeniería y ciencias de la vida se traduce rápidamente en patentes. Muchas startups tecnológicas nacen directamente de laboratorios doctorales, donde los estudiantes desarrollan prototipos que luego se licencian a la industria. Este modelo demuestra cómo el doctorado puede ser un activo financiero y profesional clave, especialmente en campos como la biotecnología o la inteligencia artificial.
En las ciencias sociales y humanas, el impacto se mide a menudo por la influencia en las políticas públicas. Investigaciones realizadas en instituciones como la Universidad Brown han demostrado cómo el análisis doctoral sobre desigualdad educativa o salud pública puede influir directamente en la legislación estatal y federal. Un doctorado en economía o trabajo social no solo aporta teoría, sino datos empíricos que los gobiernos utilizan para diseñar programas de intervención social más eficientes.
Relevancia para la carrera profesional y el mercado laboral
La tesis doctoral define la especialización del investigador, diferenciándolo en un mercado laboral competitivo. Para profesionales que buscan ingresar en el sector académico, la calidad de la tesis determina las primeras plazas de investigación. Sin embargo, su valor trasciende las aulas. En el sector privado, empresas de consultoría y finanzas valoran la capacidad analítica desarrollada durante el doctorado. Estudiar una carrera universitaria en finanzas o economía con un posdoctorado permite acceder a roles de alto nivel en bancos de inversión o fondos de gestión, donde la capacidad de modelar riesgos es crucial.
La elección de la institución también influye en la visibilidad de la tesis. Universidades como la Universidad Carlos III de Madrid o la Universidad de Buenos Aires cuentan con redes de egresados que facilitan la inserción laboral en el ámbito hispanohablante. De manera similar, instituciones como la Universidad Queen Mary de Londres ofrecen conexiones internacionales que pueden abrir puertas en mercados europeos. La relevancia de la tesis radica en su capacidad para demostrar pensamiento crítico y resolución de problemas complejos, habilidades transferibles a cualquier sector profesional.
Otras instituciones, como la Universidad San Jorge, la Universidad Católica de Valencia o la Universidad Europea del Atlántico, han adaptado sus programas doctorales para atender necesidades específicas del mercado regional, integrando prácticas profesionales que conectan la teoría con la realidad empresarial local. Del mismo modo, la Universidad Querétaro y la Universidad Europea de Canarias fomentan líneas de investigación aplicadas que responden a desafíos locales en turismo, salud y sostenibilidad. Incluso en ámbitos como la salud, instituciones como la Universidad Quironsalud integran la investigación doctoral con la práctica clínica, acelerando la implementación de nuevos tratamientos. Estos ejemplos ilustran que la tesis doctoral es un instrumento versátil, cuyo impacto depende tanto de la calidad de la investigación como de la estrategia de difusión y aplicación que el doctorando emplee.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tarda en escribirse una tesis doctoral?
El tiempo varía según la disciplina y el país, pero generalmente oscila entre tres y cinco años de dedicación a tiempo completo. En algunas áreas como las humanidades o las ciencias sociales, puede extenderse hasta siete años.
¿Qué diferencia hay entre una tesis y una disertación?
En muchos sistemas académicos, los términos son intercambiables. Sin embargo, tradicionalmente, una disertación presenta hallazgos originales del autor, mientras que una tesis puede basarse más en la compilación y análisis de datos existentes, aunque esta distinción ha perdido fuerza en la actualidad.
¿Es obligatorio publicar la tesis en una revista científica?
No siempre es obligatorio, pero es muy común. Muchas universidades requieren que al menos un artículo derivado de la tesis se publique en una revista indexada (como las de la base de datos Scopus o Web of Science) para validar la investigación.
¿Qué pasa si la tesis se aprueba con matices?
Si la tesis se aprueba con matices, el doctorado se concede, pero el candidato debe realizar correcciones específicas señaladas por el tribunal en un plazo determinado (generalmente de seis meses a un año) sin necesidad de una nueva defensa completa.
¿Puede una tesis doctoral tener coautores?
Sí, especialmente en ciencias experimentales y de la salud. Sin embargo, se debe demostrar claramente la contribución individual del doctorando, a menudo mediante artículos de investigación donde el doctorando sea el primer autor o el autor para correspondencia.
Resumen
La tesis doctoral representa la culminación del estudio superior, exigiendo una contribución original al conocimiento mediante una metodología rigurosa. Su estructura incluye introducción, marco teórico, metodología, resultados y discusión, culminando en una defensa oral ante expertos.
Este proceso no solo valida la competencia académica del investigador, sino que también sirve como motor para la innovación científica y profesional, influyendo en la evolución de las disciplinas y la aplicación práctica de los hallazgos obtenidos.